2 diciembre, 2021

Los síndromes que afectan el desarrollo de una organización

La mayoría de la gente no quiere la libertad realmente, porque la libertad implica responsabilidad, y la mayoría de las personas tienen miedo de la responsabilidad”  

Sigmund Freud

Es necesario hacer un alto y revisar las organizaciones que realicen actividades efectivas, particularmente en la educación donde se deben tomar decisiones que satisfagan las expectativas de sus integrantes sin caer  en los síndromes de lo “obvio”, del “siachosí” y el del “protagonismo”

Julio César Guerrero Dias

Las organizaciones de la naturaleza que sean, social, política, económica cultural, educativa, religiosa, deportiva, y de otra naturaleza siempre están en la búsqueda de cómo hacer mejor las actividades para que los resultados obtenidos cumplan con lo que se han propuesto.

A  pesar de todos esos esfuerzos a veces resulta infructuoso porque en el interior de dicho órgano se cae en un anquilosamiento de seguir haciendo mas de lo mismo, es por eso que hay que tener cuidado de decir siempre se ha hecho así, eso es un mecanismo de defensa cuando los resultados no son los esperados.

Me voy a referir a las organizaciones educativas, ya que considero que es una de las instituciones de mayor responsabilidad en la sociedad, debido que es la responsable de formar y conducir proceso de enseñanza y aprendizaje en función de un futuro, y en busca de obtener un resultado de construir mejores ciudadanos de forma integral.

Con frecuencia, en el interior de las organizaciones y en especial la educativa llamase, escuela, colegio, instituto o universidad, hay situaciones que no están del todo bien, de esas que todo el mundo percibe, siente y detecta; pero tal como pasa en la vida real.

Nadie dice nada, ya sea por temor, por falsa prudencia o por el simple hecho de no entorpecer el logro de resultados, eso lo vemos, y lo identificamos sin embargo ¿por qué no se actúa? ¿por qué nadie dice nada? ¿cuál es el temor de mover una persona que no está haciendo las cosas bien? si estamos claros que las acciones no se están haciendo bien y nos hacemos el desentendido, nos convertimos en cómplices, ese acomodamiento de seguir haciendo las cosas de la misma manera.

Resulta insuficiente en función de los intereses de la organización, es sano reordenar al personal, ya que, si no se hace, existe un mal entendido, el entronizar una función se llega a creer que son dueños de las funciones, o en muchos casos piensan que están por encima de la organización.

Se crean feudos, esto es mío y nadie se tiene que meter, opinar, o intervenir y de eso las organizaciones educativas son las que mas operan con este modelo.

Lo bueno es que se puede trabajar y mejorar si se detectan a tiempo, el trabajo de equipo que es la base para un buen funcionamiento en la organización lo ideal sería que no se sienta, la envidia, incapacidad, justificar lo deficiente y echarle la culpa a otro si pasa esto es asunto de mediocres.

No se debe de culpar a otro, hay que preguntase que responsabilidad he tenido para que las cosas no salgan de la mejor manera, eso es  lo que se mira constantemente, en dichas organizaciones y la educativa no escapa a eso.

Todo esto se puede mejorar en la medida de poder asumir con un gran compromiso de sus líderes y de toda la organización en general, el poder y la autoridad no la identifican, muchos creen que es mejor tener poder que autoridad cuando es lo contrario, en las organizaciones educativas lo dominante es el poder, y no entienden que si el poder no tiene autoridad, lo que reciben es rechazo de partes de los participantes.

El poder es un escudo que ponen en práctica los ineptos, por eso podemos decir utilizando en lenguaje figurado el árbol que da fruto ese es al que se apedrea, y el poder apedrea a esos árboles, por qué le causa ruido, porque tienen mas autoridad que ellos.

Con base en lo anteriormente dicho, existen tres síndromes que afectan el buen funcionamiento de las organizaciones, cada vez mas presentes en los pasillos de las empresas, instituciones, organizaciones de carácter educativo que es a lo que me refiero, en las dinámicas de trabajo y en las mentes de las personas.

Hay que interiorizar que estoy haciendo, como lo estoy haciendo lo cual nos puede conducir a revisar las metodologías de trabajo o en los procesos, es necesario un cambio de conducta, en el pensar y en el sentir de las personas que hacen parte de una organización.

Hay que ensimismarse hacer propio su proyecto hay que crear lo que algunos dicen la inteligencia emocional, para que los involucrados actúen como un todo, no podemos continuar alimentando feudos eso provoca un desequilibrio organizacional y lleva al estancamiento y  por qué no decir al atraso.

Para poder hacer de la organización algo efectivo es necesario no desarrollar estos tres síndromes, síndrome de lo obvio, en la dinámica de las organizaciones y hasta en la cotidianidad, nada es tan obvio como pensamos, pero, ¿qué trae consigo esta palabra tan incómoda para el oído, pero tan placentera al expresarla?

El uso de la palabra obvio puede estar abriendo la puerta a un sinnúmero de malos entendidos, falsas percepciones y profundas equivocaciones en los procesos, que finalmente afectan los resultados y restan valor a la organización y también a nuestras relaciones interpersonales.

A veces lo obvio se parte como que es de carácter obligatorio que una persona debe de saber o conocer algo, y se toma como un hecho, lo obvio te puede llevar a conflictos, a suspender actividades programadas, a dar por hecho que las cosas caminan bien.

Por lo obvio se han caídos proyectos, y otro tipos de actividades, en la educación esto es mas recurrente, el profesor parte  que el estudiante ya lo sabe, y no pregunta sino que lo da por hecho, y como lo da por hecho asume que puede desarrollar su propia actividad.

Sin embargo, hay que entender que lo que para uno puede ser obvio, para otro no tanto, es necesario ser receptivos ante las dudas o confusiones de los otros para aclararlas, de esta manera, además, se propicia un ambiente de confianza que permitirá a los colaboradores en caso de empresas y otras organizaciones, estudiantes en el caso de la educación expresar oportunamente y sin temor o incomodidad sus inquietudes. No podemos continuar suponiendo que todo está dicho o que todo lo saben.

El otro síndrome que hay que tener cuidado es el del “siachosí” por practicidad, para dejarlo grabado en la mente y abordarlo con menos negatividad y más proactividad, este síndrome corresponde a la famosa frase: “Aquí siempre se ha hecho así” es una frase poco agradable y aunque hay elementos no negociables en todas las organizaciones, la mayoría de procesos en el mundo de hoy son mejorables cada vez más.

Solo imagine expresar el “siachosí” a un millennial o a un profesional joven, de esos que quieren mejorar, aprender cada vez mas y traer ideas frescas, novedosas, innovadoras a la organización educativa, para el momento que vivimos esto no tiene cabida.

Las organizaciones educativas están en problemas porque trabajan con este síndrome, esquemas cerrados  que por mucho tiempo lo han hecho de la misma manera, yo diría que es un zona de confort, escudarse con esta frase, el que está al frente de una dirección académica debe de, no solo tener capacidad para liderar una instancia como esta, si no de tener una visión amplia, clara hacia donde apunta los procesos de enseñanza.

Con seguridad, este síndrome desataría frustración y resistencia al cambio, lo cual afectaría profundamente a cualquier organización hasta el punto de hacerla desaparecer por completo, muchas de ellas en educación se están muriendo  poco a poco cuidado es la donde usted colabora,  así que la próxima vez que usted se enfrente al síndrome del “siachosi” alce la mano y muestre con argumentos válidos y consistentes sus ideas.

Si está del otro lado y es usted quien lo dice, reflexione de inmediato y tenga una mayor apertura hacia la mejora continua y una nueva mirada sobre los procesos.

Por último, no es recomendable desarrollar el síndrome del protagonismo, todos queremos ser protagonistas en algún momento y ver cómo nuestras ideas y logros nos hacen brillar, tanto en el trabajo como en todos los ámbitos de la vida.

No está mal, pero cuando esto se convierte en el principal interés, se desborda el ego y la humildad desaparece, el protagonismo se convierte en el fin, lo que el doctor León Núñez plantea en su libro el síndrome del figureo.

Todos quieren estar en primera fila, esperan que los miren que están presente, que lo saluden la puesta en práctica de estos síndrome no abona en nada al desarrollo institucional, organizacional y mas en la instancias educativas.

La mayor satisfacción de un líder debe ser el ver brillar a otros, apoyarlos en su camino y en su lucha por un éxito equilibrado en función de la organización, así mismo, brindarles las herramientas, recursos, guía y un oportuno consejo que los lleve a ser cada vez mejores.

Reconocer el esfuerzo de los demás, sus pequeños y grandes aportes, traerá consigo esa inspiración tan necesaria para el líder y la cual es indispensable para recorrer el arduo camino y alcanzar los resultados propuestos.

Dejar a un lado la arrogancia y la autosuficiencia y ayudar a otros a liderar garantiza a las organizaciones una nueva generación de directivos a su servicio, el éxito del líder radica en su capacidad para conseguir que los demás hagan correctamente aquello que tienen que hacer.

Aunque son solo síndromes o señales, si usted como líder los detecta a tiempo y tiene toda la humildad para reconocerlos y la voluntad para cambiarlos, seguramente se convertirán en una oportunidad para grandes cambios que al final favorecerán a la organización y, lo más importante, a usted como persona.

“Un verdadero líder tiene la confianza para estar solo, el coraje para tomar decisiones difíciles y la compasión para escuchar las necesidades de los demás. Él no se propone ser un líder, sino que se convierte en uno debido a sus acciones y la integridad de su intención” (Douglas MacArthur)

 

Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

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