2 diciembre, 2021

“La política no es sinónimo de ideología partidaria, sino ideología del mundo”

“Una nación sin elecciones libres es una nación sin voz, sin ojos y sin brazos”. Octavio Paz

El quehacer de la sociedad es el reflejo de la educación política que posee y que practica. La educación política es de carácter transversal, ahora se convierte en una necesidad, donde la función principal es comprender los procesos sociales, políticos, económicos y culturales la educación formal y no formal es la responsable de desarrollar una sociedad diferente a la que tenemos.

Julio César Guerrero Dias

“La misión de la escuela y del sistema educativo no es otra que la formación del pensamiento reflexivo de los alumnos para asegurar su participación activa, creativa y responsable como ciudadanos que actúan inteligentemente en la solución de los problemas individuales y sociales.” John Dewey

La sociedades apuestan que solo a través de la educación es que se puede realizar una transformación social, política, económica y de otra naturaleza pero esta educación debe de estar desarrollado en un pensamiento libre, abierto, razonable, sin condicionamientos externos que contribuya a fortalecer un proyecto de poder fuerte.

La educación es libertad de pensamiento, es crítica, genera contradicciones, permite un desarrollo pleno de las ideas de todos y todas en función de ese cambio.

Convencido de que la educación cumple una tarea fundamental en la transformación de las sociedades y de la responsabilidad social, socializo gran parte de estas reflexiones y de sus prácticas al desarrollo de propuestas educativas esperanzadoras que busca superar las posturas fatalistas a partir de la convicción de que desde la educación se puede contribuir al logro de significativas transformaciones sociales, económicas, políticas y culturales.

Así, una de sus principales preocupaciones es el deseo que el ser humano, su naturaleza y su condición, constituyeran el centro de toda actividad educativa.

De hecho, la educación siempre la hemos visto como el centro que corresponde exclusivamente a la ciencia, los conocimientos, el enciclopedismo, y poco se ha considerado como significativo, importantes y oportunos los temas de la realidad del contexto o del entorno inmediato.

Siempre se ha tenido temor conversar sobre política como que estuviera fuera de orden, o que no es de necesidad, la educación política debería ser uno de los propósitos de las instituciones educativa.

No obstante, existe un cierto velo de indiferencia o apatía que pretende ocultar esta realidad, suponiendo, para un gran número de personas, la neutralidad de las instituciones educativas en la vida política del país, la neutralidad es inexistente mas en el ámbito formal de la educación.

Lo que se tiene que enseñar y aprender es que la política no es sinónimo de ideología partidaria, sino ideología del mundo, de la vida, que si no hay capacidad de comprender los fenómenos de diferente naturaleza que día a día suceden no vamos entender por qué suceden determinados acontecimientos,  la educación es la encargada de eso y no lo estamos haciendo.

En alguna medida la educación mediante la pedagogía crítica nos invitan a reconocer la necesidad de participar en la política en espacio escolar, institucional, social y a aprovecharla en el sentido de construir sociedades que busquen un cambio social, por eso ahora la educación es mucho mas exigente debido que no basta poseer conocimiento, sino que ese conocimiento tenga sentido, dentro de lo temporal y espacial,  pero el educador también debe de ser un conocedor de lo que es una educación política y no confundirla como sinónimo de ideología partidaria.

La educación política utilizada como herramienta las pedagogía crítica, en este sentido, promueven el ejercicio o desarrollo de la democracia en las escuelas, las instituciones en la sociedad misma.

Mas allá de los simulacros de la democracia electoral, la verdadera democracia tiene como su primer gran desafío es educar a la gente para que tenga la capacidad de decidir con pleno discernimiento y hacia donde desea llegar.

Por qué tanto miedo a que la gente opine, piense, critique, se oponga, comente, esté de acuerdo o no esté de acuerdo, la gente guarda silencio porque no tiene una educación política, o porque teme que su interlocutor lo ofenda lo agreda.

No hay argumento del debate de las ideas, quizás por estas razones no interesa a la educación formal y no formal construir una sociedad con alto nivel de educación política.

No se trata entonces de promover exclusivamente una educación mecanicista de repetir lo que le dicen que hagan, tampoco que solo pretenda superar los altos niveles de analfabetismo que puede tener una sociedad, sino de darle a la educación y en especial a las instituciones educativas un carácter emancipador.

El diálogo, la participación, la deliberación y la acción social conducen a prácticas verdaderamente democráticas, si el término democracia es un indicador social que legitima un sistema político, entonces iniciemos por la vía de la instituciones educativas que son las responsable de diseñar la conducta humana.

Se propone entonces una “Educación que libre de la alienación, sea una fuerza para el cambio y para la libertad. La opción por lo tanto está entre una educación para la domesticación alienada y una educación para la libertad” Freire, Paulo, “La educación como práctica de la libertad”. México: Siglo XXI editores, 2001. P. 26.

Por otro lado, debemos reconocer las instituciones educativas como espacio de formación política es entender su condición de lugar público por excelencia, por ello hay que rescatar la responsabilidad de los maestros y de las instituciones educativas en la formación de los estudiantes para que se posicionen frente a una serie de problemáticas que los afectan.

Además de la responsabilidad social de los maestros como productores, reproductores o mediadores de la cultura, cabe preguntarse ¿Qué tipo de procesos pueden generarse en la escuela para posicionarla como institución privilegiada en la cualificación cultural y política de niños(as), jóvenes y adultos y para la generación de nuevas prácticas democratizadoras? ¿Cuánto se hace de esto en las escuelas? o ¿existe una ausencia de estas prácticas? ¿hay intereses creados para no proporcionar una educación para la libertad?

La despolitización que caracteriza a las sociedades contemporáneas ha tomado su lugar en la escuela y se encuentra dentro de ella para impedir que allí se cuestione el verdadero sentido de la democracia como forma de organización social. En las instituciones educativas no importa el nivel educativo está vetado el tema político, no hay interés alguno de ahondar a profundidad razone, causas, consecuencia de una decisión política que ejercen los tomadores de decisiones, pareciera que nuestra sociedad, no le importa, no les interesa, hacia dónde vamos.

Esta crisis de lo político, ligada a la reorganización de las funciones del Estado y a la decadencia de los partidos, se refleja ampliamente en un orden social en el que la representatividad ha perdido trascendencia no sólo por la relación, cada vez más distante, entre los gobernantes y los gobernados, sino por el desgaste que acusan ciertas comunidades y grupos sociales frente a diferentes procesos y eventos participativos, a la imposibilidad de decidir y a la fragilidad de las decisiones que se alcanzan a través de ellos.

La confianza, valor indispensable para el equilibrio de las democracias, se ha resquebrajado, pervirtiéndose de esta forma una de las condiciones fundamentales para su ejercicio, hablar de democracia quizás todos hemos oído hablar de ella, practicarla es lo difícil.

No hay democracia modelo, porque este término es inexistente en la práctica, lo que si puede haber son acercamientos hacia la construcción de esto, y lo que están alcanzando estas aproximaciones son aquellos estado que su sistemas educativos gozan de mucha libertad y donde lo político no es sinónimo de poder, sino de servir socialmente.

Así mismo la carencia de imaginación política, entendida dicha imaginación como la posibilidad de generar nuevas condiciones que permitan la participación y la toma de decisiones en asuntos fundamentales, contribuye a que desde las escuelas y las comunidades se desvirtúe el sentido del accionar colectivo en materia de reivindicaciones y derechos fundamentales.

Las consecuencias para la escuela y para la educación en general son enormes: enseñar a pensar; saber comunicarse; saber investigar; tener raciocinio lógico; hacer síntesis y elaboraciones teóricas; saber organizar su propio trabajo; tener disciplina para el trabajo.

Ser independiente y autónomo; saber articular el conocimiento con la práctica, bajo esa línea de trabajo debería encaminarse la educación política generado desde los espacios educativos formales.

La educación política debería ser concebida como un permanente ejercicio social donde participan diferentes actores desde distintos ámbitos, juegan un papel importante los escenarios donde se forman las diferentes generaciones. La ciudad, lugar en donde convergen múltiples expresiones culturales, se considera hoy un espacio privilegiado para transmitir mensajes y promover propuestas educativas.

Freire habló sobre la necesidad de construir un discurso de carácter no neutral que hiciera referencia a las ciudades como lugares de formación y educación.

No bastaba con reconocer que la ciudad es educativa decía, la educación es un constructo exclusivamente humano que tiene una dimensión social y que se expresa histórica, cultural y políticamente, es una manifestación de la racionalidad que exige el ejercicio del pensamiento y el lenguaje,

Esto implica que las prácticas educativas se encuentran íntimamente ligadas a la posibilidad de ejercer el derecho a la participación por parte de todas aquellas personas que intervienen en ellas, por tanto, la participación, en cuanto ejercicio de la voz, de tener voz, de intervenir, de decidir en ciertos niveles de poder, en cuanto derecho de ciudadanía, se encuentra en relación directa con la práctica educativa libre, sin condicionamiento alguno.

El Estado es el gestor y administrador de toda política educativa por tratarse de la realidad política por antonomasia, modelos de escuela, leyes de educación, grados de intervencionismo estatal, proyectos educacionales, planes de estudio, formación de maestros, escuela pública, escuela privada, inversiones en la docencia, cuerpo de docentes, finalidades educativas son extremos sobre los cuales el Estado y sus aparatos se pronuncian de un modo o de otro, esto no deja que la educación se convierta en el factor clave para el cambio social.

La educación política que es una responsabilidad de las instituciones educativas, no mirar la política como algo que no le corresponde a la educación, lo que pasa es que se ha desvirtuado, desnaturalizado y se nos ha vendido como que solo los partidos y dirigentes de un partido determinado son los que pueden hacer y hablar de política, se nos ha inculcado esto, porque los grupos de poder no les interesa educar políticamente a la sociedad, siempre han querido que la sociedad sea dominada por sus intereses y mantenerla alejada de la realidad.

Finalmente hay que señalar que los aportes de Freire a la pedagogía y particularmente a las pedagogías críticas fueron extraordinarios, especialmente en lo concerniente a la articulación de dos conceptos inseparables en su propuesta: la pedagogía y la política como elementos básicos para la formación en cultura democrática.

Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

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