21 octubre, 2021

¿Quién le pone la cascabel al gato en el caso del régimen y la iglesia cuando ésta es la única voz crítica interna?

Foto de jesuitas.lat / NM

Oscar René-Vargas

Quinta entrega

El objetivo de Ortega-Murillo es reelegirse y “tomar posición” para el período 2022-2026. Por lo tanto, tiene dos opciones: negociar antes o negociar hasta después de enero de 2022. En el primer caso implicaría disminuir la represión, liberar algunos presos políticos, no todos; y en el segundo mantener la represión.

Teniendo controlado a los principales poderes fácticos internos, serán los factores externos los que van incidir en la decisión de cuál táctica es la que van a implementar.

Los principales factores externos que van a incidir en la decisión del rumbo político del régimen serán: conocer la correlación de fuerzas en la reunión de la CELAC en septiembre, de la OEA en noviembre, la aprobación de ley Renacer y los resultados de las elecciones en Honduras a finales de noviembre, la salida de Juan Orlando Hernández del poder será la pérdida de un aliado.

Ortega ha seguido el guión de la teoría del caos, presentándose como el representante del orden y creado en el caos en los otros segmentos de la sociedad nicaragüense con la intención de evitar que se desarrolle el proceso de implosión al interior del ejército, policía y poderes del Estado.

Los poderes del Estado (Legislativo, Judicial y Electoral) van a continuar acompañando y aprobando las disposiciones que el régimen Ortega-Murillo tome. No sé prevé ninguna sorpresa en los próximos meses; sin embargo, el descontento interior se incrementa por las condiciones de pobreza laboral en viven la mayoría de trabajadores estatales.

Aunque pueda existir ciertos descontentos en la base de la Policía y en los estamentos medios, la cúpula policial se mantiene 100 por ciento a favor de la dictadura. El mayor problema es que las familias de los policías de línea padecen el deterioro del nivel de vida del conjunto de la población.

En el caso del Ejército, hasta la fecha, la cúpula militar, el cuerpo de generales y los altos oficiales, se mantienen favorables a continuar apoyando al régimen. Sin embargo, se conoce un cierto malestar en la oficialidad media y baja. Ortega sabe que la implosión o no de su régimen está relacionado con el apoyo o no del Ejército. Ortega no puede evitar la existencia de vasos comunicantes entre el sentir mayoritario de la población y los familiares de los miembros de las fuerzas armadas.

El gran capital tiene su disyuntiva, organizados en el COSEP (Consejo Superior de la Empresa Privada) y AMCHAM (Cámara de Comercio Americana en Nicaragua), es entre la ganancia y la democracia.

Por ejemplo, de acuerdo con los datos del SIBOIF entre enero del 2019 a junio de 2021 las utilidades de los bancos alcanzaron un monto de US$ 206.3 millones de dólares; mientras en ese lapso el régimen incrementó la represión, incrementó el número de presos políticos y suprimió cualquier veleidad de democracia, eliminó la libertad de expresión, ellos guardaron silencio.

Aunque algunos empresarios, pertenecientes a la cúpula del gran capital, no están de acuerdo, la mayoría de ellos prefiere el dinero que la democracia, para ellos la democracia no es negocio. No terminan de aceptar que con Ortega-Murillo en el poder el futuro económico es sombrío.

La Iglesia Católica, después del encarcelamiento de 32 opositores, la toma por la fuerza del diario La Prensa, la persecución y el exilio de periodistas independientes, la represión en el campo y en las ciudades y el silencio del gran capital, los principales obispos de Nicaragua se han transformado en la voz crítica más importante en contra del régimen Ortega-Murillo.

En una encuesta reciente (abril 2021) más del 60 por ciento de los nicaragüenses cree en la opinión política de las autoridades religiosas nacionales como parroquiales. Dado que el régimen desea callar a todos los críticos, hay voces de miembros del orteguismo que piden que los obispos y sacerdotes sean abiertamente reprimidos. Esa acción sería contraproducente para el régimen ya que obligaría al Vaticano a salir del “silencio diplomático”.

En cambio, la oposición, entre 2018 y 2021, los principales dirigentes apostaron todo a la estrategia de unas elecciones en el 2021 abandonando toda presión con movilizaciones sociales. Tres años y medio después, se aprecia cuán dañina fue esa estrategia de la oposición formal al actuar con tanta ceguera y prepotencia, lo que carcomió las bases de unidad de las diferentes expresiones sin crear un contrapoder efectivo. La estrategia futura del régimen será provocar mayor desunión, desarticulación y tratar de silenciar a los poderes fácticos.

La sociedad civil, a pesar de la represión se mantiene una resistencia silenciosa y se comienza a organizar la rebeldía de manera subterránea. La reciente cancelación jurídica de 24 ONG, principalmente médicas que, ante la falta de información estatal sobre los efectos de la pandemia de la covid-19 era otra expresión de resistencia.

De acuerdo con el diario oficial La Gaceta del 16 de agosto de 2021, cancelan el registro a seis organizaciones no gubernamentales de EEUU y Europa que impulsan programas de desarrollo en Nicaragua fueron canceladas por la dictadura orteguista. Con esta decisión el régimen ha cancelado su registro a más de 40 ONG desde abril a la fecha.

Los poderes fácticos externos, dado las condiciones internas de estancamiento de las protestas sociales por la represión los factores externos se transforman en el factor principal en contra de la dictadura.

La geopolítica no cambia, ese es el problema que Ortega no ha comprendido y que Rusia se encuentra lejos de Nicaragua.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!