7 diciembre, 2021

Tres microcuentos de Lucrecia Böhl de Faber

Asera

Beelzebub, dios de las moscas, fue vencido por la vara de Moisés.

Asera, diosa de la fertilidad, fue desbaratada por el valiente  Gedeón.

La estatua de Diana en Efeso, fue derrumbada por Juan, el discípulo amado y Satanás, fue derrotado por Cristo en la cruz del Gólgota…

¿qué  te hace pensar que eres inmortal?

De lucem sempiternam saldrá un “Christe redemptor meus” que te desintegre,  Jörmundgander,  no vacila y es certero.

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Gedeón

Los puchitos siempre han existido. La historia nos cuenta que Gedeón y trescientos hombres libres vencieron a los dos millones de madianitas.

La tribu de Judá con mil doscientos cantores de libertad, confundieron a los doce mil edomitas y se mataron entre ellos.

Leónidas con trescientos soldados llenos de pasión, diezmaron el ejército de Jerjes formado por seis millones de cafres.

Los “puchitos” no son plebe, son pueblo que ondea bien en alto la bandera azul y blanco de libertad que identifica que se imprime con tinta indeleble en la esencia.

“¡…y el mundo sabrá que puchitos libres harán que un rey-dios, sangre”!

Orfeo

Le temes a la lira de Orfeo, Can cerbero, porque entona el son de libertad.

Te hacen temblar los cantos libres de las sirenas que así como destruyeron las naves de los Argos, desmoronan tu castillo de piedra.

Te recuerdo, fiera hirsuta, que estos grupúsculos pero libres, poseen la cabeza de  medusa que petrifica.

Pronto tu cuerpo decrépito y enjuto quedará acéfalo cual David y Goliat y la hidra de Lerna.

Leónidas

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