25 septiembre, 2021

Educar para la vida o domesticar para el olvido

“Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo” Benjamín Franklin

La educación en todos los tiempos ha sido siempre un tema de debate, reflexión y análisis; el mundo globalizado exige que mas que la educación sea mera trasmisora de conocimiento, se centre con mayor ahínco en el ser humano formarlo para la vida.

Julio César Guerero Dias

Educar para la vida en un mundo complejo y en constante cambio, marcado por la confusión y la incertidumbre es un reto especialmente difícil, un desafío que nos convoca a todos quienes colaboramos desde diversos ángulos y en distintos niveles en la educación formal con un carácter obligatorio desde los sistemas educativos oficiales.

Pero no podemos  perder de vista que no es la única institución que puede aportar para educar para la vida, también los medios de comunicación, la sociedad, la familia, son los otros estamentos válidos para lograr eso, pero podemos preguntarnos ¿Qué significa educar para la vida hoy?, ¿para qué vida hay que educar a las nuevas generaciones?

¿Qué elementos debe contemplar una educación para la vida?, ¿cómo hacerlo? ¿qué recursos pedagógicos se pueden incorpora para este tipo de educación? ¿los profesores están capacitados para educar para la vida? ¿qué características requiere? ¿se está haciendo? ¿nuestro sistema educativo ese es el propósito?

No hay posibilidades de educar para la vida si no se genera un ambiente en el cual educadores y educandos estén motivados con el compromiso que implica caminar juntos hacia los aprendizajes abiertos.

También la confianza mutua, para lograrlo de manera conjunta, reflexionar que el centro de los procesos enseñanza aprendizaje es la persona, si el sistema educativo está en función de un proyecto político e ideológico es muy difícil que la educación formal conduzca a que la educación sea de carácter social, para la vida y no para el momento situacional.

El ambiente educativo está siempre cruzado por la tensión entre la apertura y el equilibrio emocional de los sujetos, su actitud de servicio y reconocimiento del otro y su compromiso hacia un proyecto común, frente a bloqueos afectivos, miedos a la apertura y el compromiso, intereses personales o de grupo, adaptación, autocrítica al horizonte vigente competitivo, consumista, pragmático e inmediatista, es por esto  que no podemos ver la educación como un recurso de soluciones inmediatas, sino para visualizar situaciones que nos permita enfrentar los posibles escenarios que la vida día a día nos brinda.

El modo en que se resuelve educativamente esta tensión es lo que va a marcar el clima final de relaciones en las que suceda o no en el proceso educativo, no puede haber educación si al mismo tiempo que existe este ambiente propicio, no se generan encuentros significativos entre instituciones, dirigentes de la educación, padres de familia, educadores y educandos.

Entre múltiples saberes, compartir experiencias tradiciones o enfoques y educandos deseosos de saber, en búsqueda común de crecimiento intelectual, psicológico, social, emocional, espiritual, que el objetivo común de todas las partes involucradas en este proceso sea una educación para la vida.

La educación es, en gran medida, encuentros, acercamientos, intercambios, diálogos con las grandes teorías educativas, investigaciones, desarrollos científicos, tecnológicos, humanos, de las pocas que nos precedieron, que han servido como base para ir construyendo un modelo diferente frente un mundo cada día mas complejo donde la sociedad es mutante y por lo tanto la educación debe de responder a este cambio de época.

La educación para la vida es el gran reto de la sociedad cuando iniciaba el siglo XXI, la educación era uno de los ejes de trabajos del nuevo milenio, ya hemos caminados dos décadas y pareciera que todo sigue igual, los modelos educativos que cada sistema desarrolla se supone que es en función del desarrollo del ser humano, y donde la libertad es parte de la formación del individuo ante la sociedad, donde todos podamos compartir no solo conocimientos si no la convivencia social, esto todavía no se ha concretado.

Para esto se tiene que replantear una nueva pedagogía, basada en varios postulados tales como: aprender a vivir es el tema más importante de estudio las potencialidades humanas, son la principal riqueza de un país, si se educa para la vida se educa para convivir.

Lo anterior ha faltado en los procesos educativos, se han enfocado mas en la transmisión de conocimientos que en el desarrollo humano.

El otro aspecto de la educación para la vida es  el desarrollo de las potencialidades de la persona es la tarea principal a realizar, tanto a nivel individual como social, no se ha podido desarrollar las inteligencias múltiples de cada sujeto.

Para comprender mejor a la educación para la vida y cómo surge esta tendencia pedagógica humanista debemos echar un vistazo al panorama de la educación actual.

Pareciera que nuestra educación se ha mantenido bajo el mismo paradigma pedagógico donde el proceso de enseñanza aprendizaje sigue siendo el  mismo, los contenidos programáticos, las formas organizativas de enseñanza, donde hasta los dictados siguen siendo dominantes, en los sistemas de evaluación lo que predomina sigue siendo preguntas y respuesta de manera literal, memorística, repetitiva y eso en todos los niveles educativos.

Hay mas preocupación por desarrollar siguiendo al pie de la letras los contenidos programáticos que muchas veces están desactualizados y no se aprovecha los contextos que se vive para vincular temas de mucha importancia para educar para la vida.

Seguimos recitando la historia antigua, que tiene valor, pero la actual es para la vida, los fenómenos sociales, políticos, económicos ,culturales religiosos y de otro naturaleza, no se aborda porque se cree que eso es política, y si lo es, pero educar para entender y comprender mejor estas situaciones es también educar para la vida, ¿porque no se analiza el contexto actual en todos los planos? ¿es perder el tiempo? ¿no es necesario?

La situación educacional que presenciamos, consiste, en sus rasgos esenciales, en la lucha, en el debate y la reflexión entre dos tendencias pedagógicas fundamentales, una declinante y en vías de extinción la que podemos llamar pedagogía del saber y otra emergente y en vías de extensión que podríamos denominar pedagogía del ser o educación para la vida.

Los modelos educativos de sociedades como la nuestra sigue siendo la pedagogía del saber donde lo que interesa es la suma de conocimiento y muchos de esos saberes no tiene ninguna utilidad para la vida.

Pareciera que fuera solo conocimientos de rellenos, se quiere uniformar métodos, técnicas, estrategias pedagógicas como que los estudiantes fueran iguales o los contextos situacionales fueran de la misma manera, es por eso que el estudiante está mas preocupado cuánto obtuvo de nota y no cuánto aprendió para su vida ¿cuántos conocimientos no se aplica en la formación del profesional?

La primera es la tendencia sobreviviente de la educación tradicional, intelectualista,  cognitivista o pedagogía del saber, cuyo objetivo principal es la transmisión y acumulación de conocimientos un aprender para los exámenes de cada asignatura sea en los colegios o universidades y no para los exámenes de la vida y se caracteriza por ser, informativa y no formativa, memorista, pasiva y reproductiva, en que el alumno se limita a memorizar y a repetir lo que se le dice o lee, autoritaria o acrítica.

El maestro impone su criterio sin la participación del alumno, dogmática porque se le dice al alumno lo que debe saber y creer, cerrada o acabada, porque el maestro suministra conocimientos completos, terminados, abortando o frustrando la creatividad del alumno, ¿es así nuestra educación en los diferentes niveles? ¿porque un estudiante rechaza una clase? ¿el rechazo es una protesta?

Este tipo de modelo educativo es de carácter conductista de señalarle esto sí, esto no, el problema es que con este modelo en vez de ir creando en el estudiante una independencia, confianza, seguridad, interés y motivación de lo que hace, se mira siempre dependiente de alguien y su grado de crear o generar nuevas ideas siempre estará en función de que le diga otro, si lo hace o no lo hace.

Frente a esta concepción tradicional, está surgiendo gradual, pero firmemente la tendencia de la educación humanista, con variadas modalidades, pero con un tronco común que podríamos llamar pedagogía del ser, que consiste en una educación para la vida, en sus dos vertientes, individual y social.

Esta pedagogía se centra en el desarrollo integral de la personalidad, de las potencialidades del ser humano y a la plenitud humana, se caracteriza por los siguientes principios rectores, la educación centrada en el alumno, en su atención y comprensión, el respeto, aceptación y amor al educando, como actitud fundamental del educador.

La vitalización de la escuela, su vinculación con la vida en el doble sentido de abrir, de llevar el conocimiento a la vida y traer e introducir la vida en la escuela eso es lo que se pretende.

La escuela debe de ser como un taller para la vida, para la vida naciente y creadora frente al embalsamiento y momificación del pasado de la escuela tradicional, la actividad frente a la pasividad, la inercia y el bostezo de la escuela clásica, pero principalmente la autoactividad, es decir, la generada y dirigida por el propio alumno, la espontaneidad creadora, frente al formalismo, la rigidez y el autoritarismo, la libertad y la espontaneidad para tener iniciativas, para expresarse y elegir, finalmente, la educación para la vida está orientada hacia la comunidad, hacia la sociedad, para una convivencia armoniosa y cooperativa, para promover la responsabilidad y la conducta para la convivencia social.

Las tareas más importantes y urgentes que se les plantea a los educadores actualmente para promover el desarrollo y establecimiento de la pedagogía del ser o educación para la vida son las siguientes:

En cuanto a los fines contribuir a la revolución pedagógica humanista de nuestro tiempo de centrar la educación en la personalidad del alumno y proponer el máximo desarrollo de sus potencialidades humanas, lo cual sería la mejor forma de prepararlo para una mejor calidad de vida y para que él o ella contribuya a una mejor calidad de vida de los demás.

En cuanto a los medios y métodos, investigar las formas, procesos y métodos mediante los cuales podríamos enseñar mejor los aprendizajes básicos para satisfacer las necesidades humanas y lograr el máximo despliegue de las potencialidades humanas.

Es decir, investigar en el campo de la didáctica de la vida humana para conocer, desarrollar y aplicar los métodos más efectivos y eficaces para enseñar y aprender la materia más importante la vida humana.

Otro aspecto que no podemos perder de vista es determinar las perspectivas y posibilidades de la pedagogía del ser o educación para la vida en el presente contexto donde los diferentes fenómenos que suceden sean objeto de reflexión y análisis, estudiar y aprovechar las vías curriculares y extracurriculares para la enseñanza de los aprendizajes básicos a través de los planes de estudios de las asignaturas y de las actividades escolares partiendo de nuestra realidad y no de otras realidades.

Desde esta perspectiva los aprendizajes básicos a partir de la realidad se convertirían en los ejes transversales con los que se trata de humanizar a la enseñanza escolar, perspectivas y posibilidades de la pedagogía del ser o educación para la vida en el futuro buscando tratar de concebir, planificar y organizar los planes de estudio y las asignaturas, es decir, el currículum, más humanizado, de modo que tenga más relación e importancia para la vida, las necesidades y el desarrollo personal de los educandos.

El cumplimiento y la satisfacción de las necesidades humanas superiores a través de los aprendizajes básicos, hace que la persona rebase el nivel biológico y la mera individualidad, egocéntrica, reactiva, reproductiva, acrítica e improductiva, se proyecte y ascienda al nivel humano superior de una concepción del mundo y de la vida, de una conciencia crítica, reflexiva y cuestionadora que promueva una conducta transformadora, creativa y amorosa y trascienda, así, del yo al nosotros, del yo a la comunidad histórica cultural, del yo a la realización de los valores superiores, espirituales ¿podemos a través de la educación formal y no formal acercarnos a esto? este tipo de educación  para la vida en esencia es una educación liberadora.

De este modo, la satisfacción de las necesidades humanas superiores, mediante los aprendizajes para la vida, hace que cada persona, al lograr su autorrealización y el desarrollo pleno de sus potencialidades, aporte e inyecte en el mundo una porción más de verdad, belleza, bondad, de amor y justicia y pueda convertirlo así en algo mejor de lo que encontró, el reto está planteado para todos, pero con mas carácter obligatorio para los que rectoran la educación en el país este tipo de educación nos conviene a todos.

Ese sería el profundo sentido de la vida que fomentaría la pedagogía del ser o educación para la vida y en ello consistiría la más alta calidad que podríamos alcanzar para nuestra vida, ya es hora que debemos de fomentar una educación para la vida y no una educación para domesticar como la hemos desarrollado históricamente, ¿a quién les conviene la domesticación? ¿a la sociedad? ¿a los grupos de poder? entre mas educada sea una sociedad tendremos la libertad mental que nos conducirá a una conciencia del yo y su relación con sus semejantes.

Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

Ver todas las entradas de Julio César Guerrero Días →

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!