25 septiembre, 2021

Participación ciudadana en la política y lucha por el poder

Se puede engañar a parte del pueblo parte del tiempo, pero no se puede engañar a todo el pueblo todo el tiempo”.

Abraham Lincoln

Estamos frente a una situación que cada día en vez de despejar las ecuaciones políticas se complican y el despeje de ellas se convierten en escenarios de acciones múltiple donde las sorpresas sociales, políticas y económicas aparecen ahora como algo normal

Julio César Guerrero Dias

El mundo hoy está pasando por un descontento social y no se trata de que si hay democracia o no, ya que este termino se volvió trillado y se ha convertido en el recurso que utilizan los países de mayor poder y recursos para incidir de manera directa en las diferentes sociedades del mundo.

Estamos en mundo multipolar o pluripolar, entre lo que demandan las sociedades y lo que ofrece el tipo de sistema político que impera, donde la lucha por el poder no está marcada por ideologías de izquierda, derecha o centro, lo que trata de definir la sociedad ahora, a través de su  participación es un cambio de sistema, que le regrese a la gente a una calidad de vida acorde a sus necesidades.

Para llegar a estas demandas sociales se necesita desarrollar un política en función de los mas desposeídos, los marginados, los excluidos, la realidad nos ha dicho otras cosas, las políticas y decisiones siempre has beneficiado a los grupos de poder, porque son ellos los que han decididos por demás.

Hay formas de perversión de la política, en la que ésta se asume no como un mecanismo para evitar la guerra, sino como una forma aceptada e ilimitada de guerra, y concebida de esta manera, en la lucha por el poder la han corrompido los participantes.

El poder busca una forma de acabar con la resistencia social, con las demandas, con las protestas, con ese derecho que tienen, es así que vemos por todos lados que lo que hacen es perseguirla, recurren a todas las herramientas que ofrece el derecho para identificar culpables de delitos vinculados a la política o de actos de corrupción en torno a ésta, y luego sancionarlos, con ello evitar la impunidad y dar ejemplo a los actores políticos, para tender a que el debate por el poder sea más limpio y transparente, y a que el ejercicio del poder se centre en favorecer a la gente, que es lo que la sociedad espera.

Sin embargo, las instituciones jurídicas muchas veces sucumben a las fuerzas políticas que las absorben y las ponen a funcionar a su servicio, y no al servicio de la ley, por lo que esa herramienta va perdiendo su funcionalidad en esta materia.

Es necesario encontrar respuestas, pues entre tanto, la lucha por el poder y el ejercicio abusivo de éste daña a la gente, hace que se tomen decisiones equivocadas a sabiendas de que lo son y de que desfavorecerán a las personas, por el hecho de que convienen a un grupo político.

Mientras la lucha por alcanzar el poder político cada día se torna mas confrontativo, acciones llenas de odio, y de venganza de los participantes, donde el ojo por ojo y el diente por diente es lo que se percibe, mientras la población está cada vez más desmejorada, desatendida, empobrecida, sufriendo miseria, incrédula, y conformándose con dádivas a cambio de su voto.

No se puede eliminar a todos, nos referimos a la participación ciudadana dentro de un marco del respeto a todos, de una lucha cívica, responsable, seria, de altura, llena de conocimiento en el debate de las ideas, transferible a la población, cuando una sociedad está llena de conocimiento este tipo de práctica abona al desarrollo social, político y económico de un estado, la sociedad lo miraría saludable, quizás con pensamiento y actitud diferente.

Pero si el poder pretendiera dotar a la población de una educación donde el conocimiento sea lo sustancial del desarrollo humano y menos ideología partidaria hacerlo se le acabaría el negocio de la política, se quedarían sin clientes a los que prestan su mal servicio.

Debemos de entender que actores de la política somos todos, de eso se trata la participación, cuando aquí nos referimos a la política lo hacemos en términos amplios, es decir, abarcando todo lo que tiene que ver con la dirección de asuntos públicos manejados desde las instancias de poder.

La crisis socio- política que vive Nicaragua es el producto de las alianzas de los grupos de poder, no solo del gobierno, sino de todos los que se vieron involucrados en planificar, organizar y decidir por la mayoría de nuestra sociedad, revertir ese acomodamiento de muchos años,  y donde la credibilidad de todos se pone en duda, ahora resulta un poco difícil, cambiar la situación.

En este sentido amplio, la participación política no está vinculada sólo a la política electoral, es decir, a las formas de llegar a ocupar los cargos de elección popular, sino que abarca también el control y la colaboración con la gestión pública en general.

Se puede participar perteneciendo a un partido político que persiga que sus miembros lleguen a los puestos de presidente, gobernador, alcalde, diputado a la asamblea nacional,  o concejales, pero también se puede participar haciendo seguimiento y control de la labor que desempeñan estas y otras autoridades públicas, electas o no, como los ministros, funcionarios de las contralorías nacional, y municipales, defensoría del pueblo, tribunales, se puede incluso controlar a los contralores, se puede pensar con acierto que se trata de tareas que superan las posibilidades de los ciudadanos, ¿cuándo llegaremos a esto?

Para acercarnos un poco a esto solo a través de una sociedad organizada se pueda tener la capacidad de dar respuesta a semejantes retos, solo mediante la suma de pequeños esfuerzos es que puede llegarse a construir una red de acumulación de información que permita a la población formarse criterios sobre el desempeño de la gestión pública.

La fortaleza de la participación ciudadana está precisamente en la variedad y pluralidad de fuentes de información, de ideas, de puntos de vista, de otras miradas de los acontecimientos y en la credibilidad que estas tengan ante la sociedad.

Lo más importante como primer paso es asumir lo público como que es de todos, en lugar de asumirlo como que solo a una parte le compete, en la medida que se de ese primer paso puede continuarse con hacer aportes desde las organizaciones ya existentes, que desarrollan labores que pueden dejar de ser aisladas.

Un ejemplo es asumir como factor importante de aporte a la sociedad el potencial de los ciudadanos sin importar raza, credo, partido, clase social, cuyos trabajos pueden orientarse hacia el fortalecimiento y apoyo al trabajo que desempeñan las organizaciones de la sociedad, pueden retroalimentarse de la información que estas manejan, y pueden además ser factor de difusión de esa información la participación política y la lucha por el poder, la política se entiende como el medio para acceder al poder y mantenerse ejerciéndolo.

En la medida que el poder se siente amenazado por la sociedad en el sentido que ya sus discursos siguen siendo los mismos, prácticamente se está jugando con dos variables de fuerza, la ofensiva y la defensiva utilizando todos los recursos que tiene a su alcance para contrarrestar, no solo defender y proteger al poder, sino para tratar de revertir la incomodidad que puede sentir desde el interior de la sociedad y de lo que desde afuera se presenta.

Por estas razones es que países como el nuestro se encuentra en cierta encrucijada, pero lo que sí tiene claro el poder es que se debe de defender a capa y espada, cueste lo que cueste, a sangre y fuego ¿nos encontramos en esta situación? ¿usted cree que esto es por democracia? ¿piensa que la lucha por el poder en nuestro país es por darle a la gente mejor calidad de vida? ¿la lucha será entre la democracia y la dictadura? ¿cuándo hemos tenido democracia? ¿cuándo hemos tenido calidad de vida para todos? ¿le interesa a la gente quien gane o quien pierda en las próximas elecciones?

¿Qué le interesa a la gente? si hemos tenido dictadura, pero democracia nunca al menos eso creo, quizás esté equivocado, la desesperanza en la sociedad cada día aumenta, el padre Eduardo Valdez rector de la Universidad Centroamericana señalaba hace mucho tiempo y que todavía esas expresiones siguen mas vivas que nunca, “hoy los jóvenes quieren cambiar de país, no quieren cambiar al país” el desencanto cada día se aumenta, y quizás no solo en los jóvenes, sino en muchos sectores de nuestra sociedad.

Cuando el poder controla todo, las diferentes instituciones y lo esencial del estado que son las leyes, la parte jurídica muchas veces sucumben a las fuerzas políticas que las absorben y las ponen a funcionar a su servicio, y no al servicio de la ley, por lo que esa herramienta va perdiendo su funcionalidad en esta materia.

Debe existir otra forma de enfrentar la lucha por el cambio de sistema, nuevos rostros, nuevas ideas, el involucramiento directo amplio y participativo de la sociedad, para llegar a esto la clave es la educación formal y no formal.

Cualquier persona puede preguntarse legítimamente al respecto, ¿qué tipo de leyes son las que están aplicando a los disidentes? ¿porque esas leyes ahora y no antes? ¿las leyes son fabricadas por el poder? ahora estas leyes son parecidas o iguales en otros países, tampoco digamos que son novedosas son aplicado por otros estados, con la misma finalidad, conservar y proteger el poder establecido.

Es necesario encontrar respuesta, pues entre tanto, la lucha por el poder y el ejercicio abusivo de éste daña a la gente, hace que se tomen decisiones equivocadas a sabiendas de que lo son y de que desfavorecerán a las personas, por el hecho de que convienen a un grupo político.

Cuando aquí nos referimos a la política lo hacemos en términos amplios, es decir, abarcando todo lo que tiene que ver con la dirección de asuntos públicos manejados desde las instancias de poder, solo una sociedad organizada tiene capacidad de dar respuesta a semejantes retos.

Es a través de la suma de pequeños esfuerzos que puede llegarse a construir una red de acumulación de información que permita a la población formarse criterios sobre el desempeño de la gestión pública, la fortaleza está precisamente en la variedad y pluralidad de fuentes de información, y en la credibilidad que estas tengan ante la sociedad.

La transformación del Estado es necesario y saludable socialmente, esto se debe, entre otros factores a que, bajo el panorama actual de la gobernanza, en el nuevo orden global, no posee el monopolio del conocimiento, la experiencia y los recursos necesarios para resolver por sí sólo los problemas y obtener oportunidades eficientemente, por lo tanto, debe ingeniar y reinventar nuevas formas de gobernar en compañía de otros actores estratégicos, uno de estos actores es la ciudadanía.

En este sentido, vale preguntarse bajo este escenario, ¿cuál es el papel de la participación ciudadana? esto implica necesariamente reflexionar sobre las políticas públicas, como uno de los nichos en que los ciudadanos pueden o no hacer efectiva dicha participación, teniendo en cuenta, además, que son las políticas públicas los instrumentos que pueden fomentar y fortalecer la gobernabilidad, en escenarios donde existe una participación real de la ciudadanía ¿qué tan cierto es esto?

Las nociones de gobernanza y gobernabilidad están hoy en medio del debate académico y político que gira alrededor de la pregunta históricamente formulada acerca de cómo gobernar, diversos autores afirman que estamos ante una transformación del Estado y la sociedad, en donde el primero no posee la experticia, el conocimiento y los recursos económicos y políticos necesarios y suficientes para gobernar por sí sólo, y necesita entonces aunar esfuerzos con otros actores que hacen parte del escenario global.

Las múltiples interacciones sociales, los cambios en los sistemas políticos, la producción de redes a escalas globales, nacionales y locales, la aparición de organismos internacionales, la globalización, el cambio del paradigma económico impuesto por los organismos económicos multilaterales, los reclamos de participación de la ciudadanía, los nuevos instrumentos de control de políticas públicas, la democratización política, entre otros numerosos cambios, han generado un nuevo escenario para llevar a cabo el arte de gobernar, sin duda, este escenario es complejo y debe ser comprendido de manera sistémica.

Hoy las sociedades demandan de los que ostentan el poder que los tomen en cuenta, que la justicia, la libertad, el respeto a los derechos humanos, la calidad de vida, la libertad de expresión, el derecho al trabajo, la libertad de información, que la equidad en todos los planos sea la bandera que enarbolen los que tienen el poder, y que piensen que el único compromiso que adquieren con la sociedad es una buena gobernanza, ojalá algún día podamos ver ese metamorfosis social, política y económica.

Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

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Un pensamiento en “Participación ciudadana en la política y lucha por el poder

  1. Dicen que la política es el arte de crear iluciones colectivas y el arte de negociar. Tenemos que ser creativos. En Nicaragua cabemos todos. Lo importante es que salgamos de esta crisis.

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