21 octubre, 2021

La extinción de los mentores y el cambio de cultura en Nicaragua

Ceiba – Laguna Tecolostote -Boaco Nicaragua / Sergio Simpson / NM

Sergio Simpson

Cuando niño jamás me inculcaron temor. Nunca vi Mano pachona, Carreta nahua, Hombre sin cabeza, Cadejo, Cegua, Mocuana.

Gozaba con los cuentos mitológicos nacionales -que trabajadores me palabreaban- y los que leí del extranjero. Sabía que era ficción.

Crecí entre racionalistas, antidictadura somocista algunos y otros: anticomunistas.

Esas personas instruían para observar y escuchar, buscar la comprensión, descartar respuestas brutas en reacción a la violencia.

De por medio estaban referencias de conocidos pensadores mundiales de todas las épocas, estudio de historias imperiales y crueles actos en el proceso evolutivo de la especie animal humana.

Todos afirmaban que ni al poder omnipotente había que temerle, porque te quería quitar la libertad de pensar y actuar según tus nobles deseos. Matarte en vida.

Lo más terrible para alguien es desconocer o perder la libertad, decían, y aconsejaban cultivar sabiduría abundante y dinero básico para mantener insubordinada la mente.

Escuché que existían personas dedicadas al conocimiento y la creación, en justicia y libertad. De ellos afirmaban ser decentes, honrados, calificados.

Orientaban ser prudente. Temerario al más alto nivel si es necesario, para defender derechos, sin menoscabar los ajenos. Desafiar a quien pretenda pisotearte y vencerlo con inteligencia.

Su cultura, indudablemente, era distinta en demasía a la que vino estructurándose antes y después de la colonización española en el oeste y norte central de Nicaragua.

Eran opuestos a caudillos, guerras, corruptos, asesinos. Esas cualidades no convenían a grupos de clase que dominaban en el país.

Después de los años mil novecientos setenta no volví a saber de tantos de esos seres, al parecer se extinguieron. Formados por gente que llegó en el siglo 19 y sus enseñanzas desaparecieron con ellos.

Recuerdo a quien no reflejaba miedo su rostro sino serenidad, aun cuando las balaceras intensificaban en Managua debido a batallas políticas y eran atiborrados los calabozos.

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