21 octubre, 2021

¿Hacia una implosión del régimen Ortega-Murillo?

Gráfico de 123RF / NM

Oscar-René Vargas

“Cuanto más grande es el caos, más cerca está la solución”. Proverbio chino.

Desde el año 2018, el régimen Ortega-Murillo ha quedado marcado por los regueros de violencia y por más de 350 muertos, centenares de heridos y miles de exiliados. Bajo su gobierno se ha humillado y reprimido a sus adversarios y a sus aliados tácticos. Ha querido abolir la realidad, negándola y persiguiendo las voces discrepantes, no hay lugar para la disidencia.

Ortega quiere jugar a las contradicciones entre las principales potencias internacionales, como en los años ochenta que apostó a la contradicción este-oeste. Desea ser en una pieza importante del ajedrez político mundial siendo apenas un peón de quinta categoría. Hay que estar claro que ni Rusia ni China van apoyar a Ortega rompiendo la estabilidad estratégica global.

El régimen Ortega-Murillo vive una confrontación con los poderes fácticos externos (Estados Unidos, Unión Europea, OEA, Organizaciones defensoras de los Derechos Humanos, etcétera) que condenan el empeoramiento represivo que vive el país. Ortega piensa que las sanciones internacionales por sí solas no funcionan si no están acompañadas por una presión interna.

Con el objetivo de neutralizar las sanciones, Ortega ha decidido responder con más represión interna contra todos: opositores, activistas, sandinistas históricos, empresarios y periodistas, todos son víctimas de la última cacería política. Se vive un mundo paranoico y despiadado, lleno de detalles tan reales como inverosímiles: personas declaradas “traidores a la patria” por opinar o disentir.

La profundización del aislamiento internacional del régimen y el quebranto de las líneas rojas rompiendo, de esa manera, la estabilidad estratégica del país, y creando grietas al interior de los diferentes círculos de poder en los cuales se apoya. La asociación del Ejército y Ortega posee hendiduras y limitaciones en algunos ámbitos. No es tan lineal. ¿Se mantendrán los altos mandos militares fieles al dictador no importando el precio a pagar o puede generarse una implosión interna en el estamento militar?

La política del régimen Ortega-Murillo cuartea la estabilidad estratégica regional lo que provocará más migración e incremento del narcotráfico. ¿La fractura de esa estabilidad y la ampliación de la crisis será el preludio de la destronación de Ortega? ¿Será separado del poder por una conjura de sus delfines y/o sus herederos políticos para garantizarse una cuota de poder en el orteguismo sin Ortega?

¿Los cuadros políticos de la nueva oligarquía sabiendo que no tienen posibilidad de volver a tener una hegemonía como la de antes del 2018 e incapaces de gestionar la realidad que crearon, acabarán por escribir el epitafio de Ortega? ¿Estaremos viviendo los preludios de una implosión del régimen?

Frente a la ampliación de las cinco crisis (económica, social, política, sanitaria e internacional), ¿tiene algún sentido continuar ejecutando una política oposición tradicional o es necesario dar un paso adelante y conformar una Junta de Gobierno Provisional para garantizar a la comunidad internacional y a los poderes fácticos la existencia de una alternativa política creíble y garantía de estabilidad a la caída de Ortega?

¿Hasta dónde se pueden producir esos cambios? ¿Tiene tiempo Ortega para seguir inmóvil? Todas estas interrogantes están abiertas, pero existe el consenso que los siguientes capítulos de esta película los conoceremos en los próximos meses. La historia no ha terminado. Pienso que es prematuro despedirse de Ortega, por ahora.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!