25 septiembre, 2021

El Periodismo en la balanza, entre la independencia, el compromiso y la dependencia

Foto de Inspirulina.com

“Ser un empleado de un medio para contar la verdad del dueño en lugar de la tuya, es algo terrible.” Luis del Olmo

Cada medio y comunicador representa los hechos de acuerdo con sus intereses, y al de la empresa para quien trabaja o quien financia, esto le ha restado credibilidad a estas empresas informativas donde el periodista es el mas afectado ya que su independencia está condicionada por factores internos que son los personales y los factores externos que son los intereses empresariales

Julio César Guerrero Dias

Cada  día el ejercicio periodístico se complejiza mas, sigue prevaleciendo, en algunos casos, lo hipotético, lo imaginario las afirmaciones sin constatar exactamente los acontecimientos, el retuitear o compartir algunos hechos que no han existido.

La información en mucho casos se ha convertido en una fábrica o taller donde se produce la información y se distribuye para comercializarla en búsqueda de ganancias ideológicas y comerciales, quien crea que lo que se dice, se escriba o se escuche en algunos medios y formas de comunicación cae en la ingenuidad que están diciendo la verdad.

Todo lo que se escribe tiene una intencionalidad, un propósito, nada es ajeno a nada hay intereses creados, desde el mismo momento que eres un trabajador mas de una empresa informativa, respondes a los intereses del dueño de la empresa, quien es la que te paga para que hagas un programa o escriba sobre temas determinados, te están condicionando.

Cuando hay donaciones para hacer el periodismo, el donante te pedirá cuenta que hiciste y que resultados has obtenido, entonces de que periodismo independiente estamos hablando.

Hay dos tipos de prácticas periodísticas en nuestro país; los comunicadores disidentes o críticos que no están de acuerdo en la forma que el gobierno actúa y desafían el poder a través de sus narrativas informativas y los que apoyan al sistema, ambos están condicionado y ambos también tienen intereses de diferente naturaleza.

Por otro lado ante las suspicacias que despiertan palabras como objetividad o verdad, resulta necesario preguntarse cuál es la obligación actual del periodismo, la disciplina, la ética y los métodos apuntan a que un texto informativo sea digno de la confianza de los lectores, oyente o televidente.

Este aspecto debería ser lo mas importante para un periodista, el grado de credibilidad que tienen los discursos informativos que comparte con la sociedad, el problema que siempre se ha presentado en la mayoría de los países y por supuesto el nuestro es parte de ellos,  es que nunca ha habido una separación entre la parte financiera con el aspecto informativo.

Jamás ha habido una independencia de la información, en otras palabras los condicionamientos han sido en tres bandas, entre  la empresa, lo comercial y el periodista, el mas afectado es el que produce la información, el periodista.

Muchos periodistas han hecho excelente trabajo de investigación, descubriendo anomalías, corrupción, extorsión, engaño, y muchos de esas investigaciones no se publican porque hay intereses económicos de por medio, y lo mas insoportable quizás para un periodista es que se cierre la investigación o que lo separen del caso para que no sigas investigando, ¿a cuántos periodistas les ha pasado eso? y ¿cómo quedan? y ¿por qué continúan trabajando en la misma empresa? ¿que ha sentido un periodista cuando le ha sucedido esto? ¿Se presentan estas situaciones en la empresa informativa o no?

Sin embargo, si distinguimos entre el periodismo como negocio, como profesión y como actividad, no resulta obvio que el periodismo que mejor sirve al bien público descrito en este principio sea siempre suministrado por los periodistas profesionales que trabajan para un medio donde el principio fundamental, sea la ética, y que el gran valor económico que aportará a la empresa donde trabaja es su legitimidad, credibilidad, su audiencia o lectores, son los grandes beneficiarios, hasta cuando los dueños de los medios se van a  enterar que haciendo un buen periodismo sus ganancia serán mayores porque le están brindando al público un buen producto informativo.

El imperativo de los beneficios, así como la mano dura de propietarios, anunciantes, gabinetes de prensa, grupos de presión y fuerzas políticas pueden pesar más que las ventajas, en cuanto a tiempo y recursos, del trabajador asalariado. La actividad del periodismo necesita negocios y profesionales a tiempo completo, pero no puede limitarse a ellos. Entonces, ¿qué cualidades debe de tener el buen periodismo?

El buen periodismo trata de buscar la verdad o, al menos, a una parte importante de ella, lo mas aproximado, aunque de hecho nunca lo logrará en un ciento por ciento, sin embargo busca todas las fuentes posibles, incluidas las que son difíciles o peligrosas de alcanzar.

Comprueba los hechos y hace juicios explícitos acerca de la calidad de las pruebas, una de sus formas más puras es la del testigo presencial de acontecimientos importantes, pero ni así se logra la verdad plena porque ese testigo puede darte la información de acuerdo a sus condicionamientos interno como persona, el buen periodismo investiga mucho documentos históricos, datos que avalen lo que está señalando, quizás por dar lo de última hora que son primicias se quedan muy cortos, pero en vez de informar bien, lo que hace es crear dudas en la sociedad.

Después, el buen periodismo trata de contar la historia, de describir, mostrar, explicar y analizar, tan clara y vívidamente como sea posible, haciendo que la materia sea accesible a públicos que de otra forma no la conocerían, para esto es necesario que el profesional de la comunicación vaya mas allá  de la simple puesta de micrófonos y se quede nada mas con esa versión, y lo peor, dada como verdad, se puede entender esto de parte de estos periodista que los intereses ya sean empresariales o individuales están por encima de tratar de ejercer un buen periodismo.

El problema es que no se lo dejan hacer, tendrán voluntad de realizarlo pero no se lo permiten que se lleve a cabo, en esto es que se pierde la independencia, siempre he manifestado que la independencia es inexistente no solo en el periodismo si no en todas las actividades laborales, ni en tu propio negocio se es  independiente, siempre dependerá de algo o de alguien, pero sabemos que mas bien este término en periodismo es de ribetes políticos.

Este es el oficio, aunque a mí no me gusta llamarle así, mejor profesión del periodismo, representar en público los vaivenes y las tensiones de una sociedad, mostrar la vida de sus protagonistas comenzando por los más invisibles, percibir las fisuras que anuncian conmociones aún más duras en las relaciones humanas o en la convivencia social, visibilizar a los que históricamente han sido marginado por los que ostentan el poder o los gobiernos de turno

Al hacerlo así están cumpliendo el objetivo que le asignan Bill Kovach y Tom Ronsenstiel al periodismo, cuando dicen que su propósito principal es “proporcionar a los ciudadanos la información que necesitan para ser libres y capaces de gobernarse a sí mismos”

¿Cuántos de los medios de nuestro país lo hacen? ¿qué calidad de información le proporcionan a la sociedad para ser libre? ¿Qué tipo de práctica es la que hacen los medios y periodista? ¿se creen que de verdad son independiente? ¿que nadie los condiciona? ¿cuáles son los condicionamientos internos que cada comunicador tiene? ¿se los ha identificado? y los ¿condicionamiento externo cuáles son? ¿tiene claro cuáles son? está interrogantes es el tamiz para llegar una conclusión de la independencia, término puesto de moda en todas las profesiones, pero recurrente en el periodismo.

Entretanto, el ejercicio periodístico sufre impactos que influyen en su funcionamiento, la sobrevaloración de las lógicas comerciales sobre la independencia informativa, la restricción de espacio, pero también de fuentes, casi siempre instaladas cómodamente en las instituciones del Estado y en los grupos de poder.

La disminución sensible de la diversidad de los géneros periodísticos que como la crónica o el reportaje toman el camino de las revistas que han ido apareciendo en el continente, recogiendo aquello que los periódicos con sus prisas olvidan, nos encontramos que cada día nos informan menos y lo mas grave superficial que alarman mucho e informan muy poco para educar y proveerle conocimiento y aprendizaje significativo a la sociedad.

Ryszard Kapuscinski periodista polaco universal, recalca esta cualidad que debe poseer el profesional. “Nuestra profesión de cronistas, de reporteros, de periodistas, requiere de mucha lectura: es una debilidad, pero la vez una fortaleza de nuestro quehacer.

Sin embargo, la mayoría se preocupa más en cómo escribir muy poco en qué leer. En tales menesteres la ayuda de los colegas es indispensable. Debemos ser cazadores furtivos de otros campos: filosofía, sociología, psicología, antropología, literatura… profundizar en los temas. Hacerse sabios. Todo ello con el afán de hacer ver al lector”.

Es necesario para que el vecino, el trabajador, el usuario, el ciudadano, comprendan participen, conscientemente, de una opinión pública crítica que exija cambios soluciones pero que, al mismo tiempo comprenda que la satisfacción de las demandas necesidades sociales solo puede ser real permanente cuando aquella fuerza colectiva ha participado en los procesos para llenar esos vacíos, esas lagunas cognitivas, los medios y los comunicadores deberían de ser los responsables de reducir esa brecha.

El periodismo como reflejo de la realidad, tiene que hurgar, desenmascarar, hacer entender que las cosas no son como nos las pinta el poder esa ha sido su tónica, cualquier poder, dice que son, el buen periodismo su misión, su deber, su objetivo, es mostrar de cuerpo entero a la sociedad, los fenómenos sociales, políticos, económicos, culturales, religiosos y de otra naturaleza que se desarrollan en el presente, de una manera analítica, racional que ayude a entender el contexto inmediato.

Dejar que ella se mire con todas sus taras, es decir defecto de una cosa manufacturada, especialmente el que no pasa de ser una leve imperfección que disminuye el valor de un objeto, insanidades, complejos, prejuicios, mediocridades, impedimentos bloqueos que no le permiten salir del empantanamiento histórico, el periodismo como espejo se aleja de las miradas asépticas, de las visiones medias, hurga en las lacras colectivas para entenderlas y superarlas, la practica periodísticas es transformar esas falsas miradas a partir de entregarles una buena información capaz de llevarlo a la reflexión del momento situacional que el país vive.

El compromiso de la profesión debe ser transparente, debemos poder contestar con claridad a las preguntas que sobre nosotros se hacen los ciudadanos. ¿Cuáles son esas preguntas? El director de la redacción de Le Nouvel Observateur, Laurent Joffrin, describió hace tiempo lo que él denominó “Los secretos del periodismo”, que deben tener respuesta para limitar esa desconfianza que a veces ha devenido en odio y que la sociedad posiblemente se ha involucrado a partir de las representaciones sociales generadas por medios.

Esas interrogantes son los siguientes: ¿Los periodistas se sienten poderosos frente a los individuos? ¿Ocultamos parte de lo que sabemos, en el entendido de que información es poder?  ¿Somos amigos de los poderosos? ¿Compartimos de forma vicaria parte de su vida, los artes sonados del poder? ¿Estamos a las órdenes de los propietarios? ¿buscamos la calidad periodística y la transformación del periodismo profesional de los medios en los que trabajamos? ¿tenemos alguna otra lealtad prioritaria? ¿Quién nos paga? Aquí no se pregunta sólo por los ingresos espurios o vergonzantes, sino por el salario que usted recibe del que se vive ¿piensa que es justo su salario?

O lo que es lo mismo: ¿quiénes son los auténticos propietarios últimos de los medios en los que trabajamos? ¿Somos manipulados consciente o inconscientemente?  ¿Somos competentes? ¿Tenemos formación suficiente? ¿Tenemos los medios suficientes para investigar? ¿Somos sumisos o tenemos la capacidad de investigar asuntos propios o fuera de la agenda pública? ¿Somos intocables? ¿Es posible que en sociedades repletas de casos de corrupción y personas corruptas no haya periodistas que pertenecen a esta última clase? ¿Hay sanciones en nuestras redacciones para quien abusa o se corrompe?

A pesar de esos defectos y abusos, la mayor parte de las noticias son divulgadas, estas series de interrogantes nos lleva a pensar un poco qué tipo de periodismo es el que se está desarrollando, algunos académicos señalan que el quehacer cotidiano de la sociedad es el reflejo de como los medios y comunicadores representan los acontecimientos, una sociedad polarizada, llena de odio, es a partir del lenguaje, el tono y la semantización utilizada en cada discurso o narrativas informativas.

De tal manera, que el periodismo según mi punto de vista es uno, no tiene apellido el calificativo es, un buen periodismo o un mal periodismo el nuestro está lleno de vacíos, es inconsistente, sin mucha información significativa que contribuya a que la sociedad vaya entiendo que la suma de conocimiento le orienta a ser una persona pensante, reflexiva y racional.

Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

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