13 junio, 2021

Cómo vive la lucha diaria en Nicaragua una joven universitaria de las miles que encendieron la chispa en abril de 2018

Fernanda hace pintas en los portones de la Universidad Centroamericana/ foto cortesía Movimiento de defensa estudiantil UCA

Cindy Morales

Joven universitaria cuenta sus movimientos clandestinos, frustraciones, golpizas, pero no deja de luchar por un cambio en Nicaragua:  “Mi yo protestante, la mujer decidida nació en el estallido de 2018, pero desde niña existió en mí ese sentimiento de luchar para acabar con las injusticias”

“Fernanda” a quien por su seguridad llamaremos así, es una joven de 24 años de edad, egresada de la carrera de Comunicación Social de la Universidad Centroamericana, quien en el año 2019 al ver como los jóvenes no tenían espacios para seguir ejerciendo su derecho a protestar dio sus primeros pasos para crear el movimiento de defensa estudiantil UCA.

“Recuerdo que en 2019 la universidad estaba abriendo sus puertas nuevamente y todo se veía normal como si nada estuviera pasando, así que un día fui a uno de los edificios que están de frente a la carretera y subí al tercer piso con mi bandera que cargaba siempre y estuve ahí cargándola en alto por varios minutos y ese fue el primer precedente motivacional para que otros jóvenes iniciarán a protestar dentro del recinto”.

En busca de romper el miedo y ofrecer un lugar seguro para manifestarse “Fernanda” con ayuda de un compañero de la universidad se dieron a la tarea de mover a sus conocidos para darle vida al movimiento y darle voz a los jóvenes universitarios.

Las primeras protestas que realizamos fueron grandes, muchos de los estudiantes nos apoyaron e incluso miembros de la sociedad civil llegaban a la universidad para unírsenos y protestar, el movimiento y su actuar fue bien recibido, recuerda “Fernanda”.

Activismo estudiantil y juvenil

Fernanda en  manifestación feminista dentro de la Universidad Centroamericana/ foto cortesía Movimiento de defensa estudiantil UCA

Dentro del movimiento pertenezco a la comitiva de comunicación y coordinación, aunque ahora estoy en el proceso de pasar la batuta a más jóvenes y que no exista la jerarquía de decir; mira este es el líder, más bien que los papeles vayan renovándose y los jóvenes vayan apoderándose de la causa que defendemos, expresa “Fernanda”.

Así mismo cuenta que el principal objetivo del movimiento fue hacer activismo y poder sacar toda la rabia e impotencia que se acarreaba desde abril 2018 y sus fuertes injusticias y sin planearlo se fueron involucrando más y comenzaron a tratar temas de autonomía universitaria, de violaciones a derechos humanos, libertades públicas, libertad para presos políticos, asesinatos y todos los temas relacionados con las represiones gubernamentales.

La despedida diaria

Desde abril 2018 la vida puede acabarse en un parpadear “la seguridad aquí no existe, vos podés salir normal a la calle y te desaparecen; cada día me despido de mi familia”.

Mi mamá me ha dicho este puede ser el último día que te veamos salir porque uno realmente no sabe y cada manifestación a la que voy pienso que este podría ser el último día que voy a manifestarme, así que voy a hacerlo con todo lo que puedo.

Pueden estarme esperando afuera del lugar donde nos manifestamos y ahora ya no te llevan preso, sino que te torturan y luego te matan; no he tenido la certeza en ninguna marcha o actividad que realizamos de regresar a salvo a mi casa.

Un asedio violento

“Si me dieran la oportunidad de regresar el tiempo volvería a salir y protestar por la libertad”.

Siendo una joven recién egresada de la universidad, Fernanda expresa que el asedio policial y paramilitar ha afectado sus oportunidades de ejercer en el campo laboral de manera permanente y segura.

El asedio también le ha traído situaciones violentas que atentan contra su integridad física. “Un día estaba en Metrocentro de manera común, no me estaba manifestando ni nada, pero había policías llevándose a personas y por el hecho de estar ahí y tener antecedentes de protestantes, me golpearon fuertemente y pase varios días con moretones en todo el cuerpo”.

De igual manera en repetidas ocasiones se ha visto obligada a salir de su casa de habitación por seguridad; la situación más reciente fue el 19 de abril de 2020 cuando apedrearon su casa, arrojaron pintura y los paramilitares montaron guardia en los alrededores.

A pesar de las fuertes consecuencias que me ha traído esta lucha cívica no me arrepiento, lo ha valido y lo volvería hacer, expresa conmovida “Fernanda”.

El golpe emocional

He tenido momentos en los que digo ‘ya no puedo, estoy cansada, esto no está funcionando, voy a darme de baja, pero no puedo’, una semana después estoy en el activismo y en las diferentes acciones que estoy realizando, relata.

El golpe emocional al que se ha enfrentado “Fernanda” ha sido fuerte, han sido tres años en los que el sentimiento de frustración la ha invadido en muchas ocasiones al sentir que las cosas no están avanzando en el país, que lo que se ha hecho está siendo olvidado y que otros se están aprovechando de esta lucha cívica para su propio beneficio.

A lo largo de este proceso de buscar un cambio para Nicaragua, “Fernanda” ha vivido crisis emocionales “hay días en los que me levanto llena de frustración al ver que mi vida corre peligro, mi seguridad también corre peligro, esto te golpea de varias formas”.

A esto le suma la inestabilidad que también atraviesan las personas más cercanas a ella, su familia, amigos, compañeros del movimiento y las familias de los presos políticos, “ver que mi grupo más cercano está colapsando, se está dividiendo, es algo que me hace decir que ya no voy a seguir e incluso querer irme del país y sentir que esto ya no va para ningún lado, pero luego de una semana regreso a la lucha porque si no lo hacemos nosotros quién lo va a hacer”.

La joven que se identifica como “Fernanda” en una de las manifestaciones dentro de la Universidad Centroamericana/ foto cortesía Movimiento de defensa estudiantil UCA

Hay que mantener la esperanza

“El levantamiento se tenía que dar… nosotros teníamos que salir y luchar para que nuestros hijos puedan disfrutar la libertad”

El cambio se iba a dar tarde o temprano y más cuando se vive en una dictadura que hace y deshace a su antojo las cosas en el país, nosotros somos el clic que despertó el cambio.

Mientras hay vida hay esperanza y mientras existan personas que quieran realmente un cambio Nicaragua tiene la esperanza de ser libre; aunque nosotros no lo lleguemos a ver nuestros hijos y las nuevas generaciones van a poder disfrutarlo.

Cree que así sean únicamente dos personas que buscan y luchan por el cambio este se dará aunque el camino no sea fácil.

 

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