17 junio, 2021

Es imperativo impedir que los de siempre se queden con el mandado

Foto tomada de la Presidencia / NM

María Teresa Blandón

En Nicaragua hay mucha gente valiosa que ha dedicado su vida a defender causas justas; mujeres y hombres que con auténtico compromiso aportan a la sociedad sus conocimientos y su disposición de colaborar.

Su prioridad no es ganar mucho dinero, ni tener poder sobre otras personas, sino aportar al bienestar de sus comunidades y de su país. No se creen salvadores y tampoco hablan al peso de la lengua. No recurren a las mentiras, las ofensas, el chantaje, las amenazas en contra de quienes piensan diferente. Por el contrario, reflexionan, estudian, investigan, aportan evidencias, y sobre todas las cosas, suman voluntades porque saben que las grandes transformaciones que demanda el país, requiere del esfuerzo colectivo.

Lamentablemente quienes trabajan por el bien común, suelen ser mal vistos por los partidos políticos tradicionales, cada vez más degradados por la ambición y la corrupción. El tráfico de influencias, el intercambio de favores y los arreglos a puerta cerrada se han convertido en moneda corriente en sus prácticas cotidianas.

El precandidato a la presidencia Arturo Cruz afirmó en una entrevista realizada por Radio Darío que había grupos que se oponían a tomar en cuenta a la empresa privada y que quienes hablan de zancudismo convocaron a partidos políticos que votan junto al FSLN en la Asamblea Nacional, en clara alusión a la efímera participación del PLC en la Coalición Nacional.

Habrá que desmentir ambas afirmaciones. En el primer caso, no se trata de negar la importancia de la empresa privada en las dinámicas del mercado, sino evitar que se vuelvan a repetir el modelo de diálogo y consenso entre los empresarios y el régimen Ortega-Murillo, que favoreció el monopolio y sacó de la jugada a miles de pequeñas y medianas empresas en una competencia claramente desigual.

También se trata de reconocer que para que el país se desarrolle, no basta con que los empresarios tengan condiciones favorables para invertir tal y como lo demuestran los crecientes indicadores de pobreza.

Para que la sociedad nicaragüense progrese se necesita de inversión pública que garantice la redistribución equitativa de los recursos materiales y no materiales. Resulta inmoral que un reducido grupo de grandes empresarios acapare las oportunidades gracias a una alianza oscura con el régimen. A este tipo de arreglos onerosos es que nos oponemos.

En cuanto a la participación del PLC en la Coalición Nacional, habrá que recordarles a los dirigentes de CxL que fue precisamente la Alianza Cívica, ahora parte de la Alianza Ciudadana, quien presionó insistentemente a la Unidad Nacional Azul y Blanco para que aceptara tal decisión.

Sin duda, fue un error haber accedido a este chantaje, sobre todo porque en la UNAB siempre estuvo claro que las protestas de abril eran la expresión del hartazgo de la ciudadanía no solo hacía el régimen Ortegamurillo, sino hacía unos partidos políticos que terminaron siendo una triste caricatura.

Pero más allá de estas necesarias aclaraciones, son las organizaciones de la sociedad civil y los jóvenes que salieron a las calles aquel abril, quiénes le pusieron el cascabel al gato.

Mientras los grandes empresarios negociaban a puerta cerrada con el régimen Ortega-Murillo, las organizaciones sociales trabajaban con los grupos más desfavorecidos y denunciaban la violación de derechos. Mientras las y los jóvenes protestaban en las calles y eran brutalmente reprimidos, las cúpulas de los partidos estaban en silencio.

Esta enorme distancia entre los intereses que defienden las élites que forman parte del entramado de poder diseñado por el régimen y los intereses que defienden las organizaciones de la sociedad civil y organizaciones emergentes, hace impensable una verdadera unidad.  Mientras los primeros trabajan por restituir por restituir el statu quo del que todavía gozan a pesar de las tensiones, los otros demandan justicia y democracia.

Y aunque la represión, la pobreza y la pandemia no nos ha dado tregua, ahora más que nunca debemos mantener los ojos bien abiertos para impedir que los de siempre se queden con el mandado.

María Teresa Blandón

Palabras Francas | Para que no se las lleve el viento, columna semanal de María Teresa Blandón.

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