16 octubre, 2021

Maldita forma de hacer política tradicional en Nicaragua el pueblo se las cobrará caro a candidatos duales

María Teresa Blandón

En un país donde prevalece el fanatismo, la personalización del poder, la utilización de los partidos políticos y las instituciones del Estado para el enriquecimiento de las élites pedir la unidad es una quimera.

Algunos candidatos a la presidencia repiten hasta el cansancio que están a favor de la unidad de todas las fuerzas de oposición, pero cuando se les pregunta que han hecho para contribuir con tan reclamada unidad, responden con evasivas o se contradicen abiertamente. Es evidente que no le están diciendo la verdad al pueblo.

Mienten para esconder sus mezquinas ambiciones. No dicen, por ejemplo, que CxL ya tiene rayado su cuadro y que desde hace varios meses está trabajando para jalar a algunos grupos ofreciéndoles candidaturas y recursos.

Tampoco dicen que ven con mala cara la participación de ciertas organizaciones de la sociedad civil que no están dispuestas a aceptar arreglos de cúpulas y promesas de aterrizaje suave con el régimen. Por eso la presidenta de CxL se ha ocupado de insultar a plataformas ciudadanas como la Unidad Nacional Azul y Blanco y afirmar que solo los partidos políticos tienen derecho a participar en todo lo relativo a la organización de las elecciones porque tienen la legalidad otorgada por el régimen Ortega-Murillo.

Los partidos de izquierda y derecha que se dicen democráticos en realidad no creen en la democracia

Algunos voceros y candidatos a la presidencia tampoco se atreven a reconocer que, a pesar de haber firmado compromisos con sus supuestos aliados, por debajo de la mesa están negociando con otros, para ver donde les va mejor.

En el caso de la costa Caribe, es claro, el máximo dirigente y caudillo de Yátama, traicionó a su propio partido aliándose con el FSLN para la elección de magistrados del CSE. Las alarmas de desconfianza han vuelto a sonar después de toda una historia de pactos.

Con la selección de los magistrados del Consejo Supremo Electoral y la aprobación de una ley que cierra toda posibilidad de realizar elecciones transparentes, todos los grupos de oposición han manifestado su rechazo. Sin embargo, en ningún caso se atreven a decir cuál será su postura después de que el régimen termine de consumar el fraude.

¿Aceptarán los resultados de elecciones fraudulentas? ¿Denunciarán el fraude, pero ocuparán sus curules como lo han hecho en el pasado? ¿Llamarán a un paro nacional luego de desconocer al régimen? ¿Reclamarán su expulsión de la OEA? ¿Aceptarán el llamado a un diálogo nacional como dijo Ortega?

Si con la elección de un Consejo Supremo Electoral leal al régimen Ortega-Murillo y una la Ley Electoral a su medida, es muy difícil motivar a una participación masiva, con unos partidos políticos de oposición que trafican con cuotas y recursos, la situación se torna realmente crítica. En tales condiciones, el FSLN no tendrá que hacer prácticamente ningún esfuerzo para “ganar” con el 20 – 25 % de sus votantes. Es decir, seguirá gobernando para una minoría como hasta ahora.

La gente reclama unidad, poniendo por encima de cualquier interés particular, el objetivo de salir de la dictadura, pero tendríamos que preguntarles a quienes subestiman y chantajean a sus competidores ¿Qué pretenden lograr con semejante estrategia? ¿A quiénes están favoreciendo? ¿Cuál es su verdadera apuesta para el futuro de este país?

Intereses mezquinos detrás del discurso de unidad

Por los virulentos discursos en contra de las organizaciones de la sociedad civil y la defensa de los partidos que tienen personería legal otorgada por el régimen, podemos suponer que apuestan a negociar intereses económicos, políticos e institucionales que beneficien a las élites, perpetuando la impunidad.

Tanta mediocridad demostrada por los partidos políticos, solo reafirma lo que ya sabía la sociedad nicaragüense desde hace mucho tiempo: No podemos dejar en manos de un reducido grupo, la búsqueda de soluciones reales a la crisis que vive el país, la cual amenaza con prolongarse más allá de las fraudulentas elecciones. Ellos tampoco tendrán el perdón de este pueblo.

Partidos tradicionales le tienen miedo a la participación ciudadana en Nicaragua

María Teresa Blandón

Palabras Francas | Para que no se las lleve el viento, columna semanal de María Teresa Blandón.

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