13 junio, 2021

En Nicaragua ganará la democracia

Cordillera Dipilto, al fondo. Sergio Simpson / NM

Sergio Simpson

Oponerse a la evolución de las especies nicas es desconocer el proceso, no prestar atención a las condiciones en las cuales se vive diario, es irreversible el paso de un estadio poscolonial a uno democrático. ¡Basta de dictaduras en el país!

Ese modelo de Daniel y Rosario es obsoleto, es el mismo de la oligarquía con sus expresiones mitológicas que los destinan a gobernar para la eternidad. Es de las diversas aplicaciones del verticalismo, el mando único, el infalible, fascismo, atractivo para las masas.

La mayoría del pueblo nicaragüense ha aprendido la lección, el militarismo, las múltiples guerras civiles, los miles de asesinados y torturados en este territorio, todo ese producto de la cultura violenta debe desaparecer en la formación de la sociedad.

Las coaliciones o partidos que practiquen democracia en sus elecciones internas adquirirán mayor credibilidad en sus propósitos. Quien habla de democracia y no la practica es demagogo, candidato descalificado; no podrá guiar el exigente reto de construir institucionalidad en un país carente y desconocedor de ese ejercicio.

Ese método dictatorial, militar, represor, apesta mucho; barriles de sangre y toneladas de huesos por todo el país, familiares con luto insuperable ante el cadáver de alguien asesinado por clamar libertad.

La barbarie no puede seguir gobernando a la mayoría de nicas, la denuncia se está escuchando en varios países, las protestas cívicas de nicaragüenses en el exilio, personas que exigen sus derechos, justicia, y democracia en Nicaragua.

Organizaciones civiles reportan más de cien prisioneros políticos, y denuncian torturas los secuestrados y encerrados en calabozos policiales. Uniformados con armas de guerra y civiles empistolados mantienen persecución o cerco a políticos y ciudadanos opositores.

Mucha gente, miles de nicas quieren terminar ese capítulo de violencia y represión política de Estado, esa costumbre de enaltecer la matanza, de aplaudir la historia oficial de las epopeyas del asesino histórico, de creer en la mitología del líder redentor y castigador, y dejar de aceptar al buen patrón corrupto y que te pisotea.

Es demasiada bajeza continuar en Nicaragua con ese modelo arcaico. Los pueblos originarios quieren que el Estado democrático les reconozca sus derechos comunitarios, su autonomía administrativa y política.

El proceso avanza, es irreversible. La democracia es la petición uniforme de la mayoría.

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