13 junio, 2021

¿Por qué temen tanto a la libertad de expresión?

“Libres son quienes crean, no quienes copian y libres son quienes piensan, no quienes obedecen, enseñar, es enseñar a dudar” 

Eduardo Galeano

Por qué le tienen tanto miedo a la libertad de expresión quienes ostentan el poder. La opinión genera dudas acerca de lo que se hace y cómo se hacen las cosas, es saludable que todas las opiniones vengan de donde vengan, sea de quien sea, puede contribuir a ese cambio de sistema social, político y económico. Los no privilegiados, los excluidos, los invisibilizados son capaces de pensar y opinar, no se sientan superior a ellos

Julio César Guerrero Dias

La libertad de pensamiento y de expresión han sido un tema a debatir en todos los tiempos, circunstancias e inclusive en relaciones interpersonales.

Se ha hablado de una libertad que vaya con responsabilidad de emisión, libertad que abarque la difusión, recepción e investigación.

Siempre esta parte acerca de la libertad es bien cuestionada, porque ha estado bajo la mirada dominante de los que ostentan el poder, donde los medios de comunicación que son los que socializan los acontecimientos con la sociedad en muchos casos se miran obstaculizados debido a que las instituciones no proporcionan las condiciones para la búsqueda e investigación de los hechos.

Lo anterior conduce a que los medios y comunicadores caigan en las teorías del supuesto, y en materia informativas las hipótesis no existen, son realidades, porque hay riesgo de caer en especulación.

Hablar de libertad de pensamiento y de acción es, en muchas ocasiones, un simple discurso, no llega a consolidarse en su práctica, que vendría a ser lo trascendental.

Se ha propuesto, en este sentido, mecanismos de una práctica cotidiana en diversos espacios sociales, que permita que la libertad de expresión logre, poco a poco, su expansión y vaya más allá de la retórica.

En el caso de Nicaragua hablar de la existencia de libertad de expresión desde los diferentes espacios públicos y medios de comunicación, la cultura y la historia nos dicen que jamás la hemos tenido. En todas las épocas ha habido censura, el temor y el miedo de los poderosos para que la sociedad se exprese libremente es lo que determina el tipo de persona que dirige los destinos de un país, de una institución de un organismo ¿por qué tanto miedo a que la sociedad se exprese libremente?

Podemos señalar que aún no se ha llegado a la esencia de lo que significa la libertad de expresión y, es más, se ha llegado a pensar en ella como algo utópico, ya que la libertad, en términos más generales incluso, está manejada por unas cuantas manos, el control de la libertad de expresión de parte de los que manejan los destinos de un órgano la imponen, a la fuerza.

Como sociedad nadie acepta ese procedimiento, es así que la sociedad exige y lucha por ese espacio necesario para compartir y sentirse agentes de transformación social.

Uno de los responsables de la libertad de expresión es el Estado, el que debe abstenerse de controlar el proceso comunicativo, lo ideal sería eso, sin embargo eso no se presenta, esa es la lucha de todos los días especialmente, desde los medios de comunicación quizás si hubiese una libertad de investigar  y proporcionar la información necesaria desde las instancias de poder no habría ninguna justificación de parte de los medios y comunicadores para no informar de una manera aproximada a los hechos.

Bernard de Mandeville afirma que todo el mundo está movido por vicios privados, económicos y que terminan siendo beneficios privados, o sea se estaría hablando de responsables privados, sin amos y en constante enriquecimiento propio.

Tampoco podemos negar que desde los medios y comunicadores existen intereses que condicionan el trabajo informativo; el apasionamiento, el fanatismo, pertenecer a un partido sesga lo que se divulga, lo que se informa de ahí surge las siguientes preguntas.

¿Existe corrupción en los medios y periodistas? ¿qué tipo de corrupción? ¿en la forma de redactar la información? ¿en la omisión de datos? ¿en la selección de fuentes? ¿se puede justificar esto en nombre de la libertad de expresión?

Si bien es cierto que los medios y algunos periodistas gozan de credibilidad, también hay otros que la ciudadanía los tiene etiquetados y calificados cómo realizan su trabajo informativo.

La búsqueda de la libertad es única para cada persona, la diversidad de concepciones de felicidad legítimas se fundamentan en la pluralidad de naturalezas individuales. Sin embargo, la libertad puede tener doble filo, así como provoca dicha, puede en cierto también ocasionar desdichas.

Es por ello que se aconseja que antes de libertad, se piense en el límite que ésta debe tener, esto también tiene relación con ser reflexivos y no intuitivos. Planteo esto ya que el momento en que la sociedad vive en algunas situaciones provocadas por la irreflexión y las tomas de decisiones que se vuelven irracionales que pueden tener resultados no deseados.

La tolerancia es la mejor medicina para la reflexión, pero eso no hay donde comprarlo es usted que tiene que administrarse esa medicina.

La libertad individual es compleja porque incluye el desarrollo de cada ser humano, según un fin de carácter cultural y por ende moral. Esto implica que el proceso de elección que realiza cada individuo tiene valor por sí mismo y que los seres humanos prefieran la vida de la persona libre, una libertad que estará sujeta a aprender a conocer, aprender a saber, aprender a saber hacer, y aprender a convivir eso es lo que da la razón a la libertad individual y aplicarla al socializarla con la sociedad.

Además, en la construcción de interacciones, surgen comportamientos que de una u otra forma dependen de las personas, sin embargo, toda construcción de interacciones depende también del conjunto de compromisos compartidos, que generen mecanismos de libertad democrática, participativa, de diálogos abiertos y honestos.

Nuestra sociedad a través de toda la historia en materia de gobiernos, organismos, movimientos y partidos políticos se enfrentan a la desconfianza, nadie cree en nadie es por eso que los diálogos abiertos y honestos son inexistentes.

Con vistas a las elecciones se vive, no hay acuerdos entre los que aspiran en el poder de la oposición ya que cada día aparecen nuevos nombres; hay once aspirantes lo que denota las ansias de poder, parece que lo mas importante es ser candidato y aquellos aspectos que la población necesita que se aborden con urgencia para el bienestar de todos están ausentes.

Todavía la libertad de pensamiento no se percibe en las cúpulas de los que luchan por el poder “La mejor manera de promover el crecimiento de las capacidades de los seres humanos como agentes autónomos, es la libertad”. (Bauman, 2005: 35).

Las relaciones entre libertad de expresión y la libertad de enseñanza o de información implican procesos de emisión y recepción de información o, mejor dicho, de comunicación, ya que el sentido de comunicación implica más elementos que el de la información.

Aquí, el proceso de enseñanza recae en dos variables independientes la educación formal y la no formal la primera mediante las instituciones educativas y la segunda en los diferentes espacios públicos pero sobre todo lo que se genera desde los medios de comunicación.

En las relaciones de expresión y de enseñanza se nota la existencia de un ente que libremente emite sus opiniones y las hace llegar a otra persona, sin embargo, esto no sólo se limita a la simple emisión, sino también al derecho de recepción, es decir, la libertad de expresión.

También supone el derecho de recepción. Si se tiene el derecho de la libertad de expresión, debe también existir el derecho de recibir, en muchas ocasiones este derecho se ha coartado, debido a la exclusión.

La libertad de expresión no se limita a la responsabilidad ulterior a la publicación, sino también que lo que se quiere emitir llegue a una mayoría de personas, para así construir marcos de inclusión.

Los productos comunicacionales, ya sea en formatos audiovisuales o escritos, promueven en sus receptores un consumo obsesivo compulsivo, logrando de esta forma su objetivo, vender cuanto más se pueda, y mejor si se provocan necesidades, nunca antes requeridas.

La libertad de expresión se ve atropellada porque no sólo se trata de vender la idea, sino que esto implica, en el caso de la política partidaria, la denigración, ofensa, fabricación de hechos de los protagonistas calificándose unos y otros, el tema central es que a nombre de la libertad de expresión, se violan los derechos humanos de las personas.

Esta práctica es lo que vemos todos los días, por eso cada día también muchas personas se han desencantado en ser parte de los procesos de cambios en la sociedad.

En la práctica de la libertad de expresión se presentan diferentes obstáculos; el primero y más mencionado es el miedo. Miedo que asume diversas intensidades, obedece a distintas razones y tiene como trasfondo común el temor a la exclusión, el temor a que te tilden, el temor a que te persigan, el temor a ser arrestado, el temor a que te suceda un accidente, el temor a no encontrar trabajo, el temor a que te despidan, el temor a una desaparición forzada, el temor es algo natural en el ser humano no hay persona que no tenga temor a algo, el miedo a disentir aparece mencionado recurrentemente y se lo identifica como una de las primeras limitaciones que obstaculizan la libertad de expresión.

Este miedo da cuenta de una intolerancia a la diversidad y al pluralismo y de la incapacidad de establecer diálogos abiertos y democráticos donde puedan caber todas las opiniones.

El miedo a disentir, da cuenta de la carencia de una cultura de la libertad de expresión y la tolerancia y encubre el temor al rechazo.

Los mecanismos usados para evitar el disenso son la autocensura y evitar temas polémicos, lo cual es coincidente, a nivel individual, con el discurso oficial de la transición que ha evitado hacerse cargo de los temas conflictivos.

Para muchos hablar u opinar sobre temas políticos ideológicos es peligroso, no tienen seguridad, aunque tengan sus puntos de vista se autocensuran.

La mejor razón que tienen es decir no me gusta conversar sobre estos temas, hablemos de otra cosa, pareciera que las instituciones públicas y privadas, organismos no gubernamentales,  las religiones  y las iglesias gozarán del privilegio que no se puede opinar acerca de ellos, se ha entendido que los personajes que dirigen estas instituciones son intocables, personas que ha hecho aciertos y desaciertos.

Muchos creen que son ungidos no sé por quién, se han preguntado alguna vez ¿por qué dicen que la Iglesia es la mas creíble como institución? ¿Será la más creíble? ¿es bondadosa la iglesia? ¿con quién? ¿será la opción preferencial por los pobres?

Me confieso, soy militante de Jesucristo hijo de Dios no de los hombres que en nombre de él han cometido un sinnúmero de acciones que han perjudicado a la sociedad en todas partes del mundo y por supuesto también a la nuestra.

Otra dimensión del miedo es el temor a las represalias, que remite al pasado autoritario reciente y a la sensación de su vigencia en algunos espacios.

Por otra parte, da cuenta de la situación actual del grado de efervescencia y confrontación ideológica que vivimos hacen que las personas se sientan en la indefensión, vulnerables y expuesta al peligro.

Frente a este sentimiento de inseguridad provocado por la posibilidad de violencia directa, estructural y cultural o represión que pueden ejercer otros, las personas se autocensuran y limitan su derecho a la libre expresión.

Esta autocensura se practica en los lugares de trabajo, donde no se habla de política, de sindicato, ni de derechos de los trabajadores por temor a ser tildados de una corriente ideológica determinada y perder el empleo.

También se usa en los barrios donde no se habla de delincuencia, tráfico de drogas y la corrupción asociada a ellos por temor a represalias de las diferentes autoridades que pueden estar involucradas en situaciones anómalas.

Dejar de involucrar a los medios y comunicadores en este tema de la libertad de expresión es difícil evitarlo ya que son parte del proceso de enseñanza en esta materia.

La propiedad de los medios de comunicación y sus mensajes son percibidos como obstaculizadores de la libertad de expresión para muchas personas ya que cada empresa informativa defiende sus “derechos” de bienestar principalmente lo económico, por lo tanto su materia prima es el dinero y no la calidad informativa que contribuya a que la sociedad se eduque mediante los discursos informativos o de opinión que se generan desde esos espacio.

Se visualiza que los mensajes de los medios de comunicación masivos son sesgados, lo que se evidencia en el tratamiento de la información, en la falta de pluralismo, en el centralismo de los discursos y los emisores privilegiados y en la exclusión de amplios sectores que son representados de manera discriminatoria a través de estereotipos humillantes.

La percepción que muchos ciudadanos es que en los medios de comunicación solo están representados los que tiene dinero, poder y prestigio. Entre los primeros aparecen mencionados los empresarios que están vinculados a los dueños de empresas, de los medios, entre los segundos están los políticos y los que tienen prestigio como son los intelectuales, académicos, artistas y periodistas.

¿Será verdad esto? Usted que quizás le gusta estar informado, escucha, lee o mira televisión puede señalar con certeza quienes son los protagonistas dominantes en este contexto social y político que vive la sociedad nicaragüense.

Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

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