23 septiembre, 2021

Nuevas Miradas un espacio de libertad de opinión en Nicaragua

Ilustración de Portal Libertario OACA / NM

“La libertad es la voluntad de ser responsables con nosotros mismos”  Friedrich Nietzsche

En un contexto político como el que la sociedad nicaragüense está viviendo, la libertad es un derecho irrenunciable, se torna indispensable para poder ser partícipe como agente de cambio, la libertad se debe de asumir con alto grado de responsabilidad donde el juego de las ideas de todos sea la voz cantante para la búsqueda de una metamorfosis social, política, económica, cultural, religiosa el país necesita ese cambio  

Julio César Guerrero Dias

En el marco de incertidumbre y de contingencia que caracteriza a nuestra sociedad y por supuesto a nuestra existencia, la responsabilidad por uno mismo implica tomar las riendas de nuestra propia vida, sin permitir que nada ni nadie lo haga por nosotros, ¿de que manera?

El momento que vive el país nos empuja a determinar hacia dónde queremos caminar, pero ese camino debe de estar señalado por la conciencia individual, a través de la razón y por los condicionamientos individuales que cada persona tiene.

La lucha por el poder político por ahora es el pan de cada día, en nuestro país está llena de obstáculos de carácter legal, institucionales, de normas y de fuerza que no garantizan de ninguna manera participar en una contienda electoral.

La pregunta es ¿hay que jugar en estas condiciones? ¿que se pierde o que se gana si se participa? ¿que se pierde o que se gana si no se participa? ¿cambiará el panorama del país? en estos procesos los elementos externos también juegan una función importante pero no determinante porque los que debemos estar claros somos nosotros que somos los responsables de lo que queramos hacer en consideración a la necesidad de cambiar nuestras vidas.

Ahora, haciendo una analogía de la política del momento con el deporte, si un equipo es superior en todos sus aspectos, a manera de ejemplo en béisbol si un equipo es mejor su ofensiva, su defensiva, su pitcheo, su bateo, sus corredores, su dirección no importa donde juegue o que árbitro le ponen es un hecho que resultará ganador, el caso es que este juego que el país va jugar el 7 de noviembre del presente año  es difícil, estamos frente a dos equipos en busca de ganar el juego el poder político, sin embargo, en este caso ambos equipos se consideran superior al otro, por estas razones es que se necesitan los mejores árbitros para que dicten sentencia y que al menos los resultados sean aceptados aunque siempre habrá incomodidades con el final o resultado del juego.

El problema es que uno de los equipo se entrena en grama artificial con buena iluminación y con toda la logística necesaria, el otro  lo está haciendo en un campo donde su topografía es tan mala que no se puede correr, constantemente rebota mal la pelota, sin logística, así es difícil jugar, mucho menos aspirar a ganar, por eso una vez mas la pregunta ¿se va jugar a pesar de eso? en todo caso somos nosotros los que debemos de decidir, eso es parte de la libertad que cada uno de nosotros tenemos no es una tarea sencilla ni obvia, sino áspera y difícil.

El miedo a la libertad acecha de modo especialmente inquietante en el contexto de la sociedad de consumo que vivimos en todas sus dimensiones, en este caso el campo ideológico partidario.

“Los tiranos son los que dicen: ven y dame tu libertad, yo cargo con ella, yo cargo con tu culpa y con tus elecciones, yo elegiré por ti, tú confía en mí que no necesitarás preocuparte, tú enchúfate a mí y yo seré libre por ti y cargaré con las partes malas de tu libertad, tú vivirás y yo cargaré con la responsabilidad de la culpa” (Savater, 2004: 60)

Por otro lado, cuando hablamos de tiranía solo se queda reducido el término a los gobernantes nada mas, pero la tiranía va mas allá de eso hay tiranos en los trabajos los jefes, hay tiranos en la educación los directores y maestros, hay tiranos en la religión cardenales, obispos, sacerdotes, hay tiranos en los partidos políticos los caudillos.

Hay tiranos en los organismos no gubernamentales los que se creen dueños de ellos, en la familia padres, madres, hermanos en fin la tiranía está en todas partes, enfrentar a las tiranías siempre ha sido y será una lucha permanente y de mucho sacrificio para alcanzar la libertad sea donde sea, ahora la tiranía no es por la cantidad de tiempo que está una persona en el poder si no por la forma de gobernar o de dirigir ya sea un país una institución o un organismo ¿conoce usted a algunos tiranos en algunos de esos ámbitos?

También debemos de pensar que las situaciones sociales y las acciones humanas ya no pueden ser juzgadas meramente por su funcionalidad social, sino por su función en relación con la autonomía y la responsabilidad de los sujetos, lo decisivo es que los nuevos aspirantes al cambio social deben primero pensar y actuar primero por el bienestar del país y después para sus proyectos personales.

No hay vida personal sin el concurso de los otros, del otro. Responsabilizarse del otro es adquirir un compromiso sobre el significado de la vida social y política, interrogarse por el proyecto compartido que hace posible la vida individual y social.

En este sentido, poseer el derecho a formular nuestro proyecto vital desde el punto de vista político es al mismo tiempo una deuda con la sociedad, con los otros que lo hacen posible es por esta situación que cada uno de nosotros en cada acción que se haga en primer lugar se debe de tener conciencia por que se está realizando esa acción, no se trata de juzgar si es buena o es mala es asumir su responsabilidad de sus actos.

Reconocer que hay otros involucrados en el mismo proyecto social y político nos lleva a la responsabilidad por el otro y por la ciudadanía, ya no quedan restringidos a los márgenes de las normas y de los mecanismos sociales, sino que se definen en el ámbito de su configuración identitaria personal, donde las necesidades comunes es el punto de partida para asumir la tarea de llevar a cabo el proyecto político para todos.

El derecho a desarrollar la autonomía significa el derecho a desarrollar libremente el propio proyecto personal de vida que nadie puede realizar por nadie; pero, asimismo, se abre el escenario de responsabilidades que conlleva el deber de humanizar nuestro propio proyecto.

La libertad de la persona puede ser tan amplia que permite indistintamente la posibilidad de pensar, decidir y actuar sobre lo pensado, de poder expresar lo que se ha pensado, de actuar conforme a las propias convicciones, pero teniendo en cuenta que su libertad no debe contravenir los principios de verdad y de justicia y claro, respetando el, los derechos del prójimo, ¿hemos hecho eso? ¿cuáles principios de verdad y justicia? ¿de un sector o de todos? ¿hemos conocido plenamente la verdad? ¿la justicia dónde está?

Los peligros en el ejercicio de la libertad se reducen a que un individuo no sepa cómo deba usarla y que su ejercicio sea desmedido, ¿Se ha presentado esto? la esencia misma de la libertad reside en la idea de poder actuar conforme a lo que particularmente se desee y sin obstaculizar o perjudicar a los demás, ¿lo hemos hecho? los cuales se encuentran en plenas condiciones de ejercer sus derechos y de reclamar su protección.

En efecto, la libertad está relacionada con la construcción de los pensamientos, pero esa relación no implica que la persona pueda expresar sin límite su odio, desprecio o las burlas que considere, pues ello haría que la libertad aplicada al ámbito de la expresión verbal o corporal se torne ofensiva y contraria a una expresión armónica a la libertad de los demás, ¿cuánto de ese odio y desprecio es lo que escuchamos, miramos y leemos todos los días? ¿solo una de las partes lo dice? ¿es necesario la ofensa? ¿porque si no se piensa de la misma manera se ofende? ¿quién tiene la razón usted o el otro? ¿quién define quien tienen la razón?

Se debe de considerar que la expresión de las ideas debe darse en forma respetuosa y con empatía. La imposición forzosa de ideas produce, de manera clara, actos soberbios que, si los miramos a detalle, desembocan en el actuar de la misma manera de los involucrados y que al mismo tiempo se los trasladan a sus simpatizantes, los discursos políticos mas de contenido y de educación ciudadana son de agitación y propaganda, que conducen a la confrontación social, eso es lo que estamos viviendo, una temperatura política partidaria bien alta y peligrosa.

Hablar acerca de la libertad de la sociedad y del individuo no se puede dejar al margen lo referente a la libertad de expresión. La libertad de expresión, no sólo implica el poder expresarse de manera libre y sin amenazas o sanciones, lleva implícito todo un bagaje de libertades que van de la mano del derecho a buscar, recibir y difundir información; sin esos elementos, sería prácticamente imposible pensar en que la expresión pueda darse en forma previa, pues libertad de expresión significa idear, construir y materializar los razonamientos y las preocupaciones que la sociedad demanda.

El ataque y destrucción de las fuentes de información resulta, en todo momento, una restricción indirecta a la libertad de expresión, pues, cada individuo pretende nutrirse tanto de información proveniente de fuentes públicas como de fuentes privadas y la destrucción de las mismas constituye un detrimento grave a la libertad de expresión, ya que resulta difícil pensar que un individuo pueda formular alguna idea o pensamiento crítico sin antes haber tenido acceso a alguna fuente de información, cualquiera que ésta sea.

Bobbio sostiene que las reglas de la democracia, que él mismo llamó procedimientos universales, los cuales indirecta y directamente se encuentran relacionados con el ejercicio de la libertad, son seis:

1.Todos los ciudadanos mayores deben disfrutar de plenos derechos políticos, incluido el de expresar su opinión y elegir a quien la exprese por él. 2. El voto de todos los ciudadanos debe tener el mismo peso. 3. Todos los que disfrutan de los derechos políticos deben ser libres para poder votar según la propia opinión, formada lo más libremente posible, en una competición autónoma entre grupos políticos organizados en concurrencia entre ellos. Los ciudadanos deben también ser libres en el sentido de que deben ser puestos en la condición de elegir entre soluciones diversas. 5. Tanto para las elecciones como para las decisiones colectivas debe valer la regla de la mayoría numérica, y 6. Ninguna decisión tomada por la mayoría debe limitar el derecho de la minoría, particularmente el derecho de convertirse a su vez en mayoría en igualdad de condiciones.

Cuántas de estas reglas son promovidas desde los diferentes escenarios para pensar un poco en una sociedad moderna, democrática estas normas no son imposibles llevarlas a cabo aparentemente son fáciles de cumplirla ¿quiénes impiden el cumplimiento?

Estas reflexiones no son mas que ideas que comparto con los lectores de Nuevas Miradas sin llegar a presumir que lo que se dice sea acertado o desacertado.

No tengo partido, ni grupo, ni pertenezco a ningún movimiento político solo soy un ciudadano mas que tengo el derecho como lo tienen todos ustedes de expresar sus opiniones.

En Nuevas Miradas he encontrado ese espacio donde mi libertad de pensamiento ha sido respetada en todo el sentido de la palabra, donde la democracia de las ideas se refleja en cada uno de los escritos de los que colaboramos en nuestra columnas de opinión.

Mi acercamiento con la academia me ha permitido analizar, reflexionar de una manera fría los sucesos, no trato de quedar bien con nadie solo conmigo mismo y aportar con mis ideas a Nuevas Miradas acerca de los acontecimientos que se están desarrollando en nuestro país.

Quizás estos apuntes sirvan a algunas personas para tener un juicio de valor mas responsable, tolerante, respetuoso que el debate de las ideas a profundidad sea la que marque la transición entre lo establecido y lo que queremos.

En el supermercado político de nuestro país, no encuentro el producto que deseo, quizás en alguna pulpería lo pueda encontrar el problema es que no sé dónde ni cuándo lo encontraré.

 

Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

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