18 mayo, 2021

Un canasto de sueños en un parque despierta a niños y niñas que asisten a la biblioteca Puedo Leer en Granada

Círculo de lectura en el parque central de Granada. Fotografía de Milena Montoya / Nuevas Miradas.

Biblioteca Puedo Leer en Casa de los Tres Mundos. Fotografía de Milena Montoya / Nuevas Miradas

Milena Montoya

Una señora corpulenta y vestida de sudadera blanca, carga en sus brazos una canasta de palma. Ella no lleva frutas, ni chiverías, ni prensapelos y tampoco vende algo más, como el resto de comerciantes que llevan canastos en el parque central de Granada.

Ella carga el alimento de la cultura de un montón de niños hambrientos de saber. La canasta lleva cuentos con maravillosos personajes, con imágenes de colores brillantes e historias de aventuras.

Apenas llega a la banca del parque a eso de las 10 de la mañana, 10 niños salen a su encuentro y se reúnen a escoger un cuento para leer. Cada uno toma su cojín y se dejan maravillar por la selección que Concepción Lazo escogió para ellos este sábado. Se escuchan sus finas voces infantiles recitando sus lecturas, creando un bullicio agradable al oído y reconfortante para quien dirige el trabajo.

El parque es un lugar bullicioso y caliente, donde a lo lejos se escuchan gritos de hombres que se ponen a jugar damas chinas con las tapas de las gaseosas, también las carcajadas de los jóvenes y los llantos de los niños. Los turistas que van tomando fotos desde que se bajan de los buses y que van en busca de probar el famoso vigorón granadino.

Uno no creería que en este lugar con tantas distracciones, tantos infantes se verían maravillados por una canasta de cuentos y que pueden permanecer sentados más de una hora hurgando que más leer. Ellos no están en silencio con las piernas derechitas, ni con la espalda recta, ellos hablan, se ríen, comparten, cambian de lugar y sobre todo ¡Leen!

Esta actividad es un rincón de lectura organizado por la biblioteca Puedo Leer, fundada hace 15 años por Carmen Rea, Helen Korengold, maestras de años y Luis Garay, escritor e ilustrador de cuentos infantiles.

Tocar un libro a temprana edad

Concepción Lazo lleva 10 años trabajando como bibliotecaria de la sede de la Biblioteca Puedo Leer en La casa de los Tres Mundos. “Comencé con los niños del parque, atendiendo los sábados como voluntaria, poco a poco me integré a la biblioteca y ahora soy la encargada”.

Entre el conjunto de infantes se ve una niña de cabello rizado y corto, con una mascarilla de muñequitos y en sus manos un cuento de Jorge el curioso. En sus ojos brillantes se ve el asombro que le generan los dibujos y las letras mientras pasa las páginas con lentitud. Su mamá Jessica Ortega, afirma que su hija aún no sabe leer, pero que con este rincón de lectura ha despertado el interés en sus dos hijos: su niña de 4 años y su niño de 2.

Laura, la niña de los rizos, hace unos meses le dijo a su mamá que quería ir donde estaban esos niños del parque y desde entonces Jessica la trae todos los sábados a las 10 de la mañana. Bajo la mascarilla de Laurita se nota una sonrisa de asombro y su mamá está segura que cuando Laurita entre al colegio le van a interesar los libros.

Carol Rea, co-fundadora de la biblioteca Puedo Leer. Fotografía de Milena Montoya / Nuevas Miradas.

Carol Rea, una de las fundadoras de la Biblioteca Puedo leer, canadiense que ha sido educadora la mayor parte de su vida, se siente bien con su trabajo y con un castellano incipiente dice convencida “para mi es importante que todos los niños tengan libros en sus manos y lean mucho por la cultura de ellos y del país también”.

Carol es una maestra cuyo trabajo ha sido conseguir donaciones mediante proyectos en Estados Unidos para las bibliotecas. El proyecto Biblioteca Puedo Leer cuenta con tres sedes en Granada que son: Santa Lucía, El Pantanal y La casa de los Tres Mundos.

“Para mi es importante que todos los niños tengan libros en sus manos y lean mucho por la cultura de ellos y del país también”.

Biblioteca Telma Isabel Prego

Dos puertas de madera en La casa de los Tres Mundos, componen la biblioteca Telma Isabel Prego, la cual toma el nombre de la mujer que donó el 80% de los libros.

Las puertas están abiertas y en el lugar hay cinco estantes de madera repletos de libros y en medio del salón se levantan cuatro mesas de tamaño infantil, donde los niños pueden reunirse cómodamente a leer y hacer manualidades. También hay varias canastas de plástico con cuentos y un carrito de madera pintado de varios colores, lleno de más libros. En las paredes hay dibujos y adornos que le dan esa sensación infantil al local.

Es un sitio colorido y alegre que está hecho para que los niños se vean atraídos por lo que hay dentro. No es la biblioteca silenciosa, seria y poco atractiva que solemos ver de niños, es un santuario para los infantes y un espacio amigable para aprender desde edades tempranas. Sin embargo, la biblioteca también cuenta con lectura para gente adulta y joven. Concepción Lazo explica que hay una selección de libros en inglés y también una pequeña muestra de francés y portugués.

Según Lazo, cualquiera puede pedir una membresía que es totalmente gratis, con la cual se puede prestar dos libros por semana y con la que los niños pueden llegar diariamente al rincón de lectura que se hace en la biblioteca dos horas en la mañana y dos horas por la tarde.

Concepción Lazo con sus alumnas. Fotografía de Milena Montoya / Nuevas Miradas.

 

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