18 septiembre, 2021

Nicaragua se aproxima a elecciones inciertas y el pueblo no goza de la educación política para la democracia

Gráfico de Caos en la red / NM

“La actividad más alta que un ser humano puede alcanzar es aprender para entender por qué el entendimiento es ser libre”.             Baruch Spinoza

La educación política está divorciada de la educación formal, los centros de enseñanza han creído que ese ámbito es de los partidos políticos, la han visto con indiferencia, sin importancia sin embargo cada día es de suma necesidad para la sociedad

Julio César Guerrero Dias

En el contexto en que vivimos y donde la efervescencia ideológica cada día se agita mas producto del exacerbado fanatismo que mucha personas practican y donde la razón cada día se aleja, y donde no se entiende que mientras exista diversidad de ideas, posiciones, reflexiones, dudas, interpelaciones, debates, críticas eso abona a ir sentando las bases para que una sociedad sea democrática.

Para llegar a una sociedad democrática necesitamos, en primer lugar, que se haga política de verdad, seria, responsable, de alto nivel donde el argumento, la racionalidad, las aproximaciones a la realidad sean las que marquen el paso para una educación política.

No se trata de discursos donde cada expresión sale de las vísceras, en vez de educar, lo que provoca es confrontación y polarización social, es lo que escuchamos, vemos y leemos todos los días, y donde las formas de comunicación son las redes sociales, no hay nada que lo impida.

Muchos autores definen la política como el ejercicio del poder, porque se entiende a la política como una de las tantas maneras de ejercer poder con el fin de mediar las diferencias de intereses entre pares en una sociedad en particular.

Es tan evidente en este momento que son tiempos de elecciones, la gente tiene etiquetado el discurso de cada participante, donde no hay nada nuevo que llame la atención, todos los participantes están con el mismo guión, el mismo formato de dimes y diretes.

Las elecciones en todas partes del mundo no escapan a eso, es el sentido del populismo, donde la mayoría de los ciudadano no conocen quienes son los que aspiran a un cargo público.

De hecho, la educación política debería ser uno de los propósitos de las instituciones educativas, de los medios de comunicación, de los organismos, de la familia. No obstante, existe un cierto velo de indiferencia o apatía que pretende ocultar esta realidad, suponiendo, para un gran número de personas, la neutralidad de las instituciones educativas en la vida política del país, ¿por qué no se educa políticamente a la sociedad? ¿no conviene a los que ostentan el poder? ¿Se manipula fácilmente a la gente?

La educación política es la pedagogía crítica que debería de ser un ejercicio en todos los espacios de la sociedad con la finalidad de promover la práctica o desarrollo de la democracia más allá de los simulacros de electoral.

Solo cuando hay elecciones es que se habla de política, no se trata entonces de promover exclusivamente una educación mecanicista, reproductiva que pretenda superar los niveles de analfabetismo o de universalizar este derecho por la vía de la masificación, sino de darle a la educación y en especial a las instituciones educativas un carácter emancipador en donde el diálogo, la participación, la deliberación y la acción social conduzcan a prácticas verdaderamente democráticas, ¿estamos haciendo esto?

Se propone entonces una educación que libre de la alienación, sea una fuerza para el cambio y para la libertad. La opción por lo tanto, está entre una educación para la domesticación alienada y una educación para la libertad, ¿cuál de estas dos se practica en nuestras instituciones educativas?

“La misión de la escuela y del sistema educativo no es otra que la formación del pensamiento reflexivo de los alumnos para asegurar su participación activa, creativa y responsable como ciudadanos que actúan inteligentemente en la solución de los problemas individuales y sociales.” John Dewey

Partiendo de la idea de que la política es una expresión social producto de la interacción de los sujetos en un contexto histórico específico y que esta actividad nace y se desarrolla entre las personas, se puede considerar que la política, la ética y la cultura están estrechamente ligadas.

El estudio de uno de estos aspectos requiere el concurso y análisis del otro, por tal razón cada día es de suma necesidad que la sociedad a través de la primera instancia que son las centros de enseñanza incorporen dentro de sus currículas asignaturas de educación política, viendo la política como el eje principal del quehacer cotidiano de la sociedad e inherente al ser humano.

Esta complementariedad permite plantear un análisis político, desde la cotidianidad del espacio público, la educación política permite en la persona tener una visión integral de lo que sucede en su entorno y mas allá de eso, la educación política transforma una serie de ideas y prejuicios, manifiestos en las personas, que reproducen prácticas y tradiciones de la cultura de la dominación, el autoritarismo, la ausencia de participación y la poca o nula toma de decisiones que afectan la vida colectiva.

A pesar de su vitalidad y de su supuesta legitimidad, este tipo de situaciones puede variar y transitar hacia experiencias que permitan la construcción de una conciencia crítica promotora de nuevas formas de ver lo que sucede, de participar, de aportar a un cambio de orden establecido y dominante a una nueva forma de interacción social.

Puesto que una de las finalidades del Estado es la reproducción de las relaciones sociales, los centros educativos se constituyen en un medio esencial para este propósito. El sistema educativo a través de su filosofía educativas o políticas educativas, no sólo legitima, sino que además reproduce las condiciones y los intereses de los grupos sociales más representativos y privilegiados de un país o una nación.

No obstante, los intereses de otros sectores o grupos sociales también cuentan dentro de la lógica de la democracia y de la democracia social y esto genera situaciones contradictorias en su cotidianidad.

¿Es necesaria la educación política para los jóvenes? señalamos a los jóvenes porque en nuestro país es el segmento de mayor población y mas permeable, pero no quiere decir que a  los otros rango de edad no necesitan una educación de esta naturaleza   Si, se necesita obviamente si entendemos como educación política el conocimiento y ejercicio de los derechos y deberes que como ciudadanos tenemos obligación de saber, y no solo conocerla si no practicarla que conduzca a la persona a tener una actitud de responsabilidad social, frente a los acontecimientos que están sucediendo.

La educación política, la educación cívica y educación para la vida, no solo incumben a los jóvenes sino a todos los integrantes de un país, hombres y mujeres, desde los niños hasta los adultos mayores.

Mientras más politizada es una sociedad, mientras la mayoría sabe y ejerce sus derechos, sus libertades y responsabilidades, su calidad de ciudadanía crece, con lo cual sus capacidades interacción con el Estado son más altas.

El resultado es la profundización y ampliación de la democracia y la mayor eficiencia de las políticas públicas y servicios del Estado, con ciudadanos mejor formados la política general se depura.

Tenemos que ver la educación política como un recurso que acompaña no únicamente los procesos electorales, sino que es una actividad permanente de todos los días para la búsqueda del cambio de la sociedad, que a su vez acompañe procesos sociales, políticos, económicos, culturales para que haya estabilidad y que la gente se siente involucrada en estos cambios.

Con gente educada y con criterio, el caudillismo y el mesianismo reducen su espectro de influencia las personas dejan de ser seducidas por la propaganda populista, totalitaria o fascista.

Bajaría el nivel de manipulación de grandes conglomerados, en época de elecciones cuando prevalece el engaño, la falacia, la ilusión la fantasía, en fin, un sinnúmero de promesas de buena voluntad, pero quizás alejada de la realidad, el discurso, el simbolismo, la victimización son recursos utilizados en estas situaciones todos son víctimas los de aquí y los de allá.

Los ciudadanos politizados, con su participación y vigilancia permanente, impiden la corrupción y mejoran los servicios públicos. En tal sentido ejercen su corresponsabilidad en la realización de las políticas públicas, no dejan solo al Estado, caminan junto a él, ejercen un contra peso, crean partidos políticos y movimientos sociales.

La política es para servir a la gente para mejorar la calidad de vida de personas, nunca en nuestro país se ha visto esa práctica, en todo caso la política no es un cambio de personas en el poder, sino un cambio de sistema, donde la justicia, la libertad, el derecho a la vida sea el verbo de la oración.

La importancia que hoy por hoy tiene la educación política en la ciudadanía, poco a poco, se relaciona con otro tema. La pregunta ahora es: ¿Qué tipo de educación parece pedir la formación del ciudadano en un cambio de época, en la que las características son agudamente distintas a las épocas anteriores? ¿Por qué la educación política es visto solamente como partido político?

Autores como Habermas, Gadamer y Arendt, con todos los convenientes o inconvenientes que puedan contener sus pensamientos, nos sitúan en la misma dirección, es decir, en “pensar en lo que hacemos”, convencido como estoy en  educación, que esta nos lleva a asumir un compromiso con la participación ciudadana, constituyen formas privilegiadas de acción conjunta, la deliberación pública y formas diversas de conversación cívica, de intercambio de pensamiento en función del bienestar de la nación.

Pensar la educación de la ciudadanía desde el hilo roto de la tradición, y compartir lo pensado, sólo puede hacerse desde un espacio conversacional, en vez de dogmático, es decir, desde un espacio mental mediado por el libre intercambio de opiniones entre los hombres y mujeres, alargando nuestra reflexión.

Aquí reside parte del fundamento que da validez a nuestra capacidad de juicio, esa facultad de sensatez y reflexión que debemos ejecutar como sujetos políticamente juzgantes. Recuperar este espacio conversacional, como recuperar la escritura o la práctica compartida de la lectura, es una especie de búsqueda de lo originario, y una reminiscencia de nuestro perdido romanticismo, por el momento nos encontramos en esa búsqueda, ojalá y la podamos encontrar, de lo contrario seguiremos haciendo mas de lo mismo con los mismos resultados.

Asimismo, el concepto de educación política y de ciudadanía exige comprenderlo desde el contexto social, cultural y moral en los que nos encontramos, sin apartarlos de la unidad histórica de sus orígenes. Los conceptos, como las personas mantienen un punto de vinculación con sus orígenes, con la tradición y el contexto social que les dieron su primer significado.

Esta es la causa que les proporciona a muchos de los conceptos que forman nuestro vocabulario moral un especial rasgo de apertura y provisionalidad, lo que les vuelve esencialmente controvertibles, la ciudadanía es una parte de nuestra herencia ético-política clásica, y por esta razón debe explorarse a su luz.

Pensemos en las funciones de la educación en materia de formación política de la ciudadanía, esto es, en todo lo que se refiere a la educación de un ciudadano competente y capaz de participar activamente en la construcción de la comunidad política, para un cambio social, desde todos los espacios formales y no formales.

Es urgente empezar a inducir a la ciudadanía que la educación política no solo es necesaria en tiempos de elecciones, si no que es de carácter obligatorio no solo saber de política sino también de aplicarla, esto nos ayudaría un poco como sociedad a ver estos procesos electorales necesarios y no verlos, ni sentirlos como procesos confrontativos donde las propuestas de gobierno de los participantes es el campo de concentración para el análisis, la reflexión y el diálogo con uno mismo primero y después con los demás.

Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

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