18 septiembre, 2021

El sueño apasionado de nuevas bandas musicales juveniles nacidas en el estrés de la lucha de abril y la pandemia

Integrantes de Banda Larry’s club en concierto Ruido Fest/  foto archivo/ cortesía Larry’s club

Cindy Morales

A pocos minutos de ofrecer un concierto en la Alianza Francesa, los cantantes estaban desanimados, no encontraban sentido tocar porque no grababan, no había posibilidades para grabar tampoco y sólo era tocar, bajarse del escenario y ya, la gente si acaso te prestaba atención; “teníamos como una crisis existencial pero esa vez tocamos y todo salió bien”.

La gente estaba dispersa y cuando empezaron a tocar todos se acercaron, les comenzó a gustar la música; ese concierto los unificó como banda, ha sido uno de los mejores conciertos de los Larry’s Club.

Después de ese concierto vinieron buenos momentos para la banda, “adquirimos apoyo económico de nuestro ex-productor y la alegría de ver como el público disfruta de nuestra canciones”, confiesan los artistas.

Integrantes de Banda Larry’s club/  foto archivo/ cortesía Larry’s club

Un fatalismo divertido de los Larry’s

“Sólo teníamos la idea de poder hacer música que la gente pudiera escuchar y quitarse ese chip de hacer música para músicos”

La banda nicaragüense Larry’s club está integrada por cuatro jóvenes amantes de la música: Nelson Meza es el guitarrista principal; Jorge Mejía es el baterista, Arjuna Salvatierra es el vocalista y Danilo Zelaya es el bajista; quienes apuestan a ganar más espacios en el país para seguir dando a conocer la música creada en Nicaragua.

Los Larry’s nacieron en 2018 cuando se juntaron a tocar música como medio para quitarse el estrés y para expresarse ante la situación sociopolítica que enfrentaba el país “Nelson y yo en 2015 estábamos estudiando en una academia de música y pasó bastante tiempo, varios proyectos fallidos y de un momento a otro en 2018 el destino nos quiso una vez más juntos y así nacimos los Larry’s Club” recuerda Jorge Mejía.

El estilo musical que adoptó la banda es una mezcla de la influencia que tiene cada integrante; aunque al inicio se vieron tentados a hacer música indie todo se definió al momento de componer  las canciones.

Nelson Meza expresa que sólo tenían la idea de poder hacer música que la gente pudiera escuchar y poderse quitarse ese chip de hacer música para músicos, dejar de crear cosas muy complejas y más bien hacer canciones sencillas, escuchables que se puedan disfrutar, que a cualquier persona le pudiera gustar y que nosotros también la podamos disfrutar al tocarla en vivo.

Hoy Larry’s Club se caracteriza por  melodías y ritmos cotidianos, alegres y con un toque de fatalismo divertido que físicamente se puede disfrutar y acercar más al público a sus canciones ya que al escucharlas se pueden apreciar letras características de la cultura nicaragüense.

Larry’s Club más que un nombre

“Nos llevó meses conseguir el nombre de la banda, teníamos ya canciones listas pero no sabíamos como llamarnos”

Inicialmente el nombre de la banda fue Managua Larry’s Club en alusión al libro Managua Salsa City del escritor Franz Galich, tomaron esta influencia debido a las afirmaciones del libro donde la vida nocturna del nicaragüense comienza a las seis de la tarde y a su vez este acoplaba muy bien su tema musical Seis P.M.

Queríamos tener un nombre con asequibilidad, que todos pudieran recordarlo así que decidimos recortarlo y llamarnos Larry’s Club.

“Se concibió dar vida a un personaje que nos representará y lo llamamos Larry y Club fue porque queríamos aglutinar a todos los fans y al público como en el club de Larry”

Los integrantes de la banda cuentan que decidieron crear un personaje llamado Larry que representara todas las características del nicaragüense que si está triste, cansado, deprimido etcétera, siempre encuentra maneras de liberarse de todo y una de esas maneras es la música.

La pandemia como una oportunidad

La pandemia ha tenido su lado positivo en la música joven del  país ya que les ha dado la oportunidad de interactuar con el público en espacios virtuales y así llegar a incrementar el número de consumidores.

Los Larry’s cuentan que en el confinamiento producido por la pandemia de Covid 19 pudieron compartir más con su público y a su vez llegar a un público desconocido y que si  se siguen las medidas sanitarias necesarias se pueden llevar a cabo conciertos “es una buena oportunidad de volver a darles golpecitos en la cabeza a la gente y decirles hay bandas nicaragüense consúmanlas y lleguen a los conciertos”.

Apoyo entre bandas

“Nosotros vemos los logros de los otros y nos ayuda a motivarnos y conseguir nuestros mismos logros, que es una acción sana porque así crece uno, crece el otro y así va creciendo la escena”, expresa uno de sus miembros.

En el ambiente musical nicaragüense joven existe apoyo entre las bandas que van de la mano para ganar espacios y reconocimientos de la música hecha en el país, el apoyo va desde ayudar en la producción de las presentaciones, tomar fotografías de las bandas en escena, préstamos de instrumentos y compartir espacios con bandas nuevas para que puedan ser conocidas.

Integrantes de la banda Segunda Ronda/ foto archivo/ cortesía Segunda Ronda

El nacimiento de una segunda ronda

Segunda Ronda nació de la mente de Cristina Casaya e Ian Casco dos estudiantes de secundaria quienes en una misión en La Libertad, Chontales empezaron a tocar la guitarra y obtuvieron una buena canción que los motivo a  decirse “hay que hacer una banda y dar a conocer nuestra música”.

La banda se concreta años después en agosto del año 2019 donde en el espacio de cultura que brinda la Universidad Centroamericana se  forma el grupo con el talento de Luis Vílchez, Paúl Berríos, Israel Jáenz, Danilo Abud y los antes mencionados Cristina e Ian.

Segunda Ronda es una banda creada por jóvenes con el fin de conectar al público con la música y aportar a la germinación del amor y apoyo del talento nicaragüense.

“Nosotros autofinanciamos nuestros proyectos porque queremos darle a quienes nos escuchan música de calidad, además del apoyo que nos dan las demás bandas que ya tienen más camino recorrido que nosotros y saben como es iniciar en esto” expresan los integrantes.

Cristina Casaya, Paúl Barrios e Ian Casco, compositores de Segunda Ronda / foto cortesía / Segunda Ronda

La inspiración detrás de una canción

Paúl Barrios es un joven carismático, es guitarrista, cantante y escribe las letras de algunas canciones, dándose el espacio de contar las vivencias de otras personas intentando ponerse en los zapatos de ellos y haciendo el esfuerzo de transmitir todas las emociones que se vivieron en esa situación.

Ian Casco vocalista, guitarrista y compositor, cuenta que detrás de las letras de sus canciones están sus vivencias personales,  amorosas y los momentos de introspección que sacan a flote pensamientos ideales para ser parte de una estrofa .

La única voz femenina en la banda es Cristina Casaya quien  toca el ukelele y  escribe canciones, ella en sus composiciones  busca transmitir mensajes de amor y aceptación hacia la mujer o todo aquel que lo necesite. “Tratamos de escribir vivencias en las que todos se identifiquen con las cosas más cotidianas que a todos nos pasan y que nos unen de cierto modo” explica Casaya.

La pasión del escenario

“Cuando estoy en el escenario los veo y veo que les gusta lo que estamos tocando y eso no tiene precio”

Estar arriba de un escenario ha sido un soplo de gloria para Segunda Ronda han podido experimentar la aceptación del público y han visto que sus canciones llegan a personas de distintas edades.

Para Segunda Ronda el estar tocando en el escenario los llena ha de gran satisfacción “el hecho de ver que a la gente le está gustando, que están disfrutando, sentimos que realmente vale la pena hacer música.

Las horas de práctica y el esfuerzo que ponemos en nuestra música se prueba en el escenario es ahí donde vemos si lo estamos haciendo bien y al final aunque sólo una persona se nos acerque a preguntarnos si tenemos mas canciones y donde pueden seguirnos, nos demuestra que estamos en el camino correcto”, explican los integrantes.

El Covid le dio una segunda ronda a la banda

El paro de conciertos y actividades que trajo consigo la pandemia les sirvió de espacio para  replantearse el objetivo principal de la banda mismo que consiste en grabar y subir las canciones a todas las plataformas posibles para que su música sea consumida.

Así como trajo cosas negativas también les permitió cambios positivos como el ingreso de Israel Jáenz, baterista y Danilo Abud quien es el pianista, lo que les ha permitido un mayor desempeño en sus canciones.

A Segunda Ronda el confinamiento no los ha detenido ya que para dentro de un año se proyectan con un álbum y si la aceptación del público es excelente procederán a una gira a nivel nacional.

Integrantes de banda Marzo/ foto archivo/ cortesía Marzo

Un homenaje da inicio a Marzo

“Marzo es un nombre retador para una banda… tiene esa confusión semántica con el mes pero nos gustó la originalidad de tocar y llamarnos así”

Marzo nace en el año 2018 tras la ciber-amistad entre Francisco Gutiérrez guitarrista y vocalista y Leonardo Reyes bajista de la banda mientras ambos se encontraban en Costa Rica.

Al regresar a Nicaragua decidieron reunirse un día para tocar y realizar un proyecto musical, al cual se unió Israel Jáenz baterista y luego Carlos Gutiérrez guitarrista; dándole así vida a la banda.

Antes de tener la banda realizada Francisco Gutiérrez ya tenía pensado el nombre, que es un homenaje a Salvador Bustos cantautor nicaragüense, quien tiene una canción llamada para marzo que trata sobre las campañas de alfabetización, mismas donde participó la abuela de Francisco, dándole nostalgia al nombre.

El proceso de emerger

Emerger en Nicaragua como una banda musical  ha sido complicado para Marzo ya que el país atravesó una crisis sociopolítica y luego entró a una crisis sanitaria pero a su vez les dio la oportunidad de concretar su proyecto musical y sacar canciones que las personas consumían desde sus casas sin tener que exponer su salud y lograron obtener el apoyo de un grupo de personas que siguen su trabajo.

Todo es cuestión de ponerle empeño, de saber lo que quieres y luchar hasta el final por conseguirlo, al final vas a ver los frutos y vas a amarlo aún mas; porque nadie dijo que sería fácil menos aquí en Nicaragua, explican los integrantes de Marzo.

Un apoyo familiar incondicional

Ser descendiente de una familia de músicos le ha dado a Carlos Gutiérrez un apoyo incondicional en su amor por la música “siempre me dijeron que me iban a apoyar en todo”, afirma Gutiérrez.

“Mi familia me apoya económicamente y anímicamente siempre me preguntan cómo va la banda, las canciones, los días que ensayamos, siempre están pendientes de los que hacemos en realidad”, expresa Israel Jáenz.

El mayor apoyo que tiene Leonardo Reyes es su hermano, quien también toca instrumentos en su familia “siempre me dicen tu música es muy bonita y están pendientes y compartiendo en las redes, lo que nos ayuda bastante a llegar a más publico” dice Reyes, quien está motivado a seguir en la música y dar lo mejor de él.

Venir de familiares músicos le ha permitido a Francisco Gutiérrez crecer con el amor hacia la música “desde pequeño me han inculcado lo valioso de la música y puedo decir que es lo mejor que tengo” expresa Gutiérrez.

Marzo es una de las pocas bandas musicales integradas por jóvenes que cuenta con esa motivación extra de contar cada uno con el apoyo incondicional de sus familias que sin descanso los ayudan a seguir creciendo y creando historia en la música nicaragüense.

Una montaña rusa aceptada

En sus inicios Marzo sentía que hacía música para músicos porque las letras eran un poco complejas y no todos las entendían pero al final fue aceptada porque sus canciones tienen una mezcla de pop donde la letra da nostalgia y el ritmo es alegre.

El público se ha identificado ya sea con nuestras letras o con las ganas de disfrutar los ritmos y bailar las canciones, nuestra lista de canciones es como una montaña rusa que despierta muchas emociones y los jóvenes lo han tomado bien, afirman los integrantes de Marzo.

Integrantes de Banda Digan Whisky/ foto archivo/ cortesía Digan Whisky

Un accidente llamado “Digan Whisky”

“Grabamos canciones en tres ocasiones por diversión y sin saber cómo fueron a dar a una radio emisora y a las personas les gusto”

Digan Whisky surgió por accidente mientras Gregory Robinson guitarrista y José Ruiz vocalista de la banda grababan canciones a manera de experimento pero sin la intención de formar una banda.

Como resultado de esto las canciones fueron difundidas y obtuvieron gran aceptación e intriga de conocer a los dueños de esas agradables letras, así que decidieron aprovechar ese relevante existo y formar Digan Whisky conformado por Danilo Zelaya bajista, Moisés Gómez baterista y los antes mencionados Gregory y José.

A los pocos días de haber conformado la banda un promotor les organizó su primer concierto, en el que tuvieron mucho público y la mayoría ya se sabía las canciones que tocaban.

Un nombre que te invita a sonreír

Así como la formación de la banda no fue planeada el nombre también surgió por casualidad “mientras estábamos en el estudio grabando nos tomamos una fotografía y yo les dije digan whisky, porque es una expresión clásica para las fotos y nos gustó mucho para el nombre de la banda, porque queremos crear música que perdure como una buena sonrisa en una fotografía” explica Ruiz.

La pandemia no detiene las iniciativas

El Covid ha traído acciones contraproducentes hacia Digan Whisky ya que han frenado la interacción entre ellos y el público pero no ha logrado frenar sus iniciativas.

Digan Whisky está en el proceso de lanzar su segundo disco llamado “Esta ebria la mar” del cual ya han sacado cinco canciones de adelanto que son: Margarita está ebria la mar, Muchacho sano, Tornasol, El desacato y La muerte, además de  cinco canciones más que saldrán pronto.

Además de estar planeando ya las canciones de su tercer disco “estoy seguro que ese será el mejor de los tres porque las canciones que estamos orbitando son impresionantes” afirman sus integrantes.

Digan Whisky ha tenido gran aceptación del público y tienen una especial motivación que les ha permitido seguir adelante, a pesar de ser una banda independiente los espacios para presentarse no han sido difíciles de conseguir y esto es una recompensa por su esfuerzo de hacer música de calidad.

 

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