21 octubre, 2021

Nicaragua necesita estadistas con visión y no solo políticos de ocasión

“Un idiota es un idiota, dos idiotas son dos idiotas, diez mil idiotas son un partido político” Franz Kafka

En las vísperas de un proceso electoral las preguntas siempre son las mismas para todos ¿cuál sería la diferencia entre este sistema y otro? ¿habrá menos pobreza? ¿desarrollarán mas fuentes de trabajo? ¿el amiguismo desaparecerá? ¿el nepotismo no existirá? ¿los jóvenes tendrán mas oportunidades para trabajar? ¿el combustible no subirá semanalmente?  ¿los salarios seguirán congelados? ¿los bancos seguirán engañando a la gente?

Julio César Guerrero Dias

La política es de suma importancia para sociedad, ya que, a partir de ella, las sociedades van construyendo su propio quehacer, la política descansa sobre otras ciencias, por lo tanto se convierte en una disciplina donde el conocimiento juega una función primaria para impulsar un cambio social, donde el ser humano debe de estar sobre todas las cosas, la política es para ser constructores de resoluciones de problemas y darle a la sociedad un bienestar social.

El tema de la política es parte de la agenda de los medios de comunicación en Nicaragua, y mas necesaria en un contexto que está marcado por toda la efervescencia que empieza a marcar los partidos políticos que se preparan para participar en las próximas elecciones, que cada día se acercan y que todavía sigue siendo un misterio quienes son los que participarán en este proceso.

La reflexión sobre la política es un asunto de difícil descripción, quizás, lo anterior se deba al concepto mismo, cuando no al carácter polisémico y variable de un término que se ha tratado desde disciplinas distintas.

También porque la política, como objeto de reflexión, se nos presenta, a pesar de su uso cotidiano, como un término controvertido y de diferente uso y comprensión, según el ámbito y el momento en que se emplee, también por que ha sido utilizada como un recurso de dominación, de intereses, de poder en función de una minoría que le han sacado ventajas personales sin ver las necesidades de la gente.

Por su parte, la ciencia política, disciplina encargada de abordar su reflexión, ha compartido objeto de estudio con la filosofía, la historia de las ideas, la sociología o el derecho.

La presente reflexión se fija como objetivo principal, promover el debate y la discusión acerca de la utilidad de la ciencia política como disciplina académica y profesional que responde o intenta responder interrogantes como: ¿qué se entiende por política? o, ¿cuando hablamos de ciencia política, ¿de qué hablamos? ¿cualquier discurso que se hable acerca de ideología es política? ¿verdaderamente se hace política en nuestro país?

Este aspecto es el mas delicado no solo para los políticos, sino también para los medios de comunicación, cuando intervienen en política que deberían de ser los transmisores y educadores de la población, en esta materia han quedado a deber ¿cuántos políticos tienen conocimiento de lo que implica las ciencias políticas? ¿tienen pleno manejo de las diferentes disciplinas que son necesarias para abordar con profundidad la política?

¿Los periodistas que cubren políticas tienen amplios conocimientos para profundizar acerca de la política en nuestro país? o ¿es que la política es el discurso que los políticos expresan todos los días?  no dudo que hay muchas personas que saben de política pero que no son políticos ni les interesa ser políticos.

Si los medios conocieran a profesionales de las ciencias políticas aportarían y educarían a la sociedad a través de un discurso de política y no de políticos, porque todos los que invitan los medios son políticos y lo menos que hablan es de política.

Es necesario analizar y repensar los procesos políticos que hemos venido teniendo en los últimos  cincuenta años que  ha llevado a esta situación, donde la democracia no pasa de ser un fetiche y que la receta de perder el tiempo haciendo lo que se pueda, mientras se distrae a la gente.

Es lo que está pasando en estos momentos con quienes aspiran a cargos públicos es una  figura, un distractor, como un mecanismo estratégico y dominante.

El país ha estado en esa práctica, cuyos “líderes” han llegado con la idea de cambiar las cosas, pero que siguen igual que antes, lo que ha cambiado, es estrategias la misma película vieja en formato nuevo, en el fondo es lo mismo, porque definitivamente no han tenido claro cuáles son los grandes desafíos que las sociedades anhelan de sus representantes.

Ante la complejidad de la tarea o la manera de conseguir adherencias, se han desencantado por la fórmula tradicional de administrar la cosa pública que no lleva a otra cosa más que a la frustración y el desengaño de sus seguidores y de los que se oponen.

En el continente se han probado varias recetas económicas, muchas de ellas han aumentado los niveles de inequidad social, desnudando la escasa inversión que en áreas educativas o sociales que podrían haber sido significado de desarrollo para el país.

En las vísperas de un proceso electoral las preguntas siempre son las mismas para todos ¿cuál sería la diferencia entre este sistema y otro? ¿habrá menos pobreza? ¿desarrollarán mas fuentes de trabajos? ¿el amiguismo desaparecerá? ¿el nepotismo no existirá? ¿los jóvenes tendrán mas oportunidades para trabajar? ¿el combustible no subirá semanalmente?  ¿los salarios seguirán congelados? ¿los bancos seguirán engañando a la gente?

¿Cómo van a proteger el medio ambiente? y ¿con la tarifa energética tan alta que van hacer? y ¿para adquirir la canasta básica que estrategia van a utilizar? ¿qué les ofrecen a los adultos mayores?  digo adultos mayores y no de la tercera edad, porque ese término es peyorativo, utilizando el término de tercera edad a la persona lo clasifican como ciudadano de tercera categoría es decir son personas menos importantes que las demás, y son personas igual a las demás ¿no cree usted?

Los políticos llegan al gobierno por lo general para ser poder, para mandar ese ha sido nuestra historia, para disfrutarlo, junto a toda la corte de bufones que los rodea.

No tienen claro cómo y por qué hacer que las instituciones funcionen para los miles de ciudadanos desesperanzados que tiene el país, que siguen anhelando que el continente mejore y deje de ser la referencia permanente de la esperanza, de la juventud y del eterno mañana.

Hemos visto la postergación reiterada de millones de personas, que anhelan por una calidad de vida mejor, nunca el mundo ha sido tan democrático como ahora eso dicen algunos quien sabe, lo que si es cierto que jamás los niveles de pobreza han sumado tanto como los tiempos actuales.

Esto representa claramente la calificación final que muchos le dan a un sistema político que se dice del pueblo, que hablan en representación del pueblo, que ponen al pueblo como garantía para fortalecer sus ambiciones, tenemos una democracia hambrienta, migrante y dolida.

Vemos que la política no funciona para la gente, pero sí para los operadores políticos de ocasión, ahora tampoco se va a desaparecer ni la política, ni los políticos, lo que debemos de seguir luchando es que los políticos sean personas capaces, con valores, tolerantes, notables, que su hoja de vida sea impecable, creo que hay personas con estas características, pero no son políticos ni pertenecen a partido político por tanto no pueden aspirar a tomar el poder político para cambiar las cosas.

Necesitamos estadistas con visión y no solo políticos de ocasión, de estos está llena la historia del continente y la nuestra es parte de eso, los que llegan porque los amigos creen que es el mejor para “hacer poder”, los que administran por un tiempo sabiendo que dejarán las cosas peor que cuando las recibieron.

Esos no tienen conciencia histórica, esos no pueden entender la complejidad de hacer historia que sirva, que sea útil para una generación nueva que desee administrar el bien colectivo para provecho de todos, incluso de aquellos que puedan criticarlo o denostarlo en su momento.

Reducir el concepto de gobernar como sinónimo de mandar, es una debilidad, gobernar es buscar el consenso a través del diálogo, aquel en su fase más elevada, por sobre la reducida idea del mandar, del ordenar, del creer que lo que uno conoce o hace es suficiente para imponer desde el poder el destino de un país en un momento circunstancial, el país necesita un estadista que gobierne y no que mande.

La antigua tradición autoritaria de nuestros países reduce la idea del gobierno a la idea del caudillo que, porque todo lo sabe según él y sus seguidores debe ser el que administre la cosa pública, dejando a los colaboradores la marginal tarea de apoyarlo, incluso cuando se sabe lo equivocados que están. ¿cuántas malas acciones que afectan a millones se han tomado en estas circunstancias? cuando nadie pudo decirle al que mandaba, no al que gobernaba, que lo estaba haciendo mal y que no había tenido la suficiente fortaleza para persuadirlo de obrar de forma diferente.

Esto deviene de la idea de los colaboradores escogidos como cómplices y no como parte de un equipo con una idea clara de lo que cabría hacer y, sobre todo, con un respeto hacia el conocimiento y el talento de los colaboradores, cuando se llega, sin embargo, lo primero que se hace es adular al poder.

Por otro lado, nos encontramos que en política la Constitución es el fetiche preferido de los gobiernos que llegan al poder o que quieren alcanzarlo, cambiarla se convierte en un tema nacional que generalmente ocupa gran parte de su gestión.

Habitualmente se llega a la peregrina conclusión de que, con un par de nuevos artículos, la eliminación de otros y la inclusión de algunos que funcionaron muy bien en otros países, y lo hacemos como que la cosa está resuelta, lo cual es francamente un truco reiterado que como tal ni entretiene ni aclara nada a un público interesado en que el Estado funcione para su beneficio, no para entretener ni distraer a los actores políticos carentes de ideas y de compromisos de hacer que la democracia trabaje para beneficio de muchos.

Por último, debemos comprender que la política no solo es el discurso atractivo, ni agradable al oído, ni la forma audio visual que te presenta.

La política descansa sobre la base de la ciencia política articulada con muchas otras disciplinas que fortalecen la razón del quehacer político.

Nicaragua es un país tan genuino que ahora a todos los que pegan gritos a favor o en contra de un sistema se les dice político, nunca se ha tomado la política como el recurso de proveer a la sociedad que es  través de ella que las sociedades sufren metamorfosis, que la política es para servirle a le gente, y que cada persona también tiene una responsabilidad frente a ella, la política es educación continua de formación ciudadana.

¿Cuánto podemos avanzar en educación política en este nuevo proceso electoral? Si este proceso electoral contribuye a iniciar una nueva educación y cultura política para nuestra sociedad bienvenida sea.

Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

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