16 octubre, 2021

Falleció a los 93 años el testigo de la inauguración de dos estadios históricos en Managua

Trabajo publicado por Nuevas Miradas en octubre de 2017, hoy lo hacemos de nuevo como un homenaje a su memoria y a su estimada familia a quien le expresamos nuestras sinceras condolencias 

Juan Ramón Huerta

Luis Muñoz no solo estuvo sentado en las graderías del right filder cuando se inauguró el estadio nacional en 1948 en Managua, sino que cuenta cómo Nicaragua enfrentaba las peores plagas de pulgas, piojos y niguas y Anastasio Somoza García, en una extravagancia positiva, creó una comisión del idioma que corrigiera todos los rótulos mal escritos de la capital en las vísperas de la X Serie Mundial de Beisbol.

Como escribe Mario Benedetti en El recurso del supremo patriarca, los dictadores, “son seres complejos, crueles, de ácido humor pero con fases afectivas y hasta generosas”, Somoza García no quería que los visitantes provenientes de por lo menos 16 países para participar en la serie mundial, leyeran rótulos como “Ce hinllecta” o “Ce sueldan culos de valde”, muy comunes no solo en aquella época sino en la actualidad pero que ningún generoso manda a corregir cuando se lee, “se bende tortiyas”, por ejemplo.

Muñoz, de 89 años, (falleció a los 93) trabajó en el Sistema Nacional de Erradicación de la Malaria, SNEM, en los tiempos cuando la Unicef donó toneladas de DDT para fumigar miles de viviendas en el país que estaban apestadas de chinches, niguas, pulgas y piojos y su centro de operaciones estaba en Santa María, al norte de Jalapa, en las inmediaciones de la frontera entre Honduras y Nicaragua.

En el campamento de los “roceadores” como le llamaban los campesinos a las brigadas que aplicaban el DDT, Luis Muñoz, el jefe de ellos tenía un vetusto radio de transitores y de baterías y fue ahí que escuchó de boca de Chale Pereira Ocampo la noticia que inaugurarían el estadio “General Somoza” que luego Somoza le puso su nombre montado en el caballo que fue derribado el 18 de julio de 1979 por miles de personas que se agruparon frente al estadio con el triunfo de la Revolución.

La ruta más larga

Muñoz, acompañado con seis amigos fanáticos del béisbol viajaron a pie desde Santa María a Jalapa, luego a Ocotal, una distancia de 60 kilómetros, para abordar el único bus que transportaba personas a Managua y que pertenecía a Julio Toledo. Durante la travesía se averió tres veces, y avanzaba lentamente, recuerda.

De los seis fanáticos que salieron un 19 de noviembre de 1948  desde Ocotal para  viajar por diez horas hasta Managua para ver el primer juego de la serie, solamente él está vivo a sus 89 años, asegura este admirador del Bóer desde los tiempos cuando el equipo se llamaba el Boricua.

“Managua estaba eufórica, engalanada, banderas azul y blanco por doquier, no había rojas, solo azul y blanco, la ciudad estaba aseada, nosotros vivíamos en el barrio San José, cerca del estadio; los coches trasladaban a las personas. Lo que es, es, no había banderas rojas”, reitera.

Más de 35 mil personas de todo el país

Muñoz recuerda que era tanta la gente que un grupo rompió una valla del estadio para entrar, aun cuando habían comprado sus boletos y se estima que ahí había unas 35 mil personas, mucho más de las que albergó Santana cuando se presentó en el estadio nacional unos 30 años después.

De Wehmeyer a Elmer Reyes

En el primer juego de la serie, con el cual se inauguró el estadio no jugó Nicaragua, “pero fue emocionante, en esos tiempos, la mayoría de los jugadores de la selección nacional eran trabajadores del Departamento de Carreteras y del Ejército, es decir, lo que hoy es el Ministerio de Construcción y Transporte y el equipo de los Dantos”, afirma Muñoz al recordar que los equipos rivales de esa época eran el Boricua y el Cinco Estrellas.

Muñoz vive hoy una vida apacible al cuido de su esposa y la visita constante de sus hijos, entre ellos, la periodista Jenny Muñoz Cortedano. Al ingresar a su casa, habla de la herencia a sus hijos, de las enseñanzas que les deja, “el único capital que les dejo es que sean sociables, que hablen con la gente, la honradez y la decencia”, reitera como una carta de presentación.

El estuvo en la inauguración del primer estadio, cuando viajó por diez horas para llegar a Managua, ahora tardó medio hora entre Villa Libertad y el nuevo estadio. Vivió la emoción del primer jonrón de la X Serie Mundial del bateador George Wehmeyer y el de Elmer Reyes en su primer turno, durante el juego entre Nicaragua y Taiwan, 69 años después, en el 2017.

Muñoz reconoce que fue su nieto Hanzel Argüello Muñoz quien le compró el boleto para ir a la inauguración del segundo estadio en 69 años. Recuerda a Chale Pereira Ocampo como el director de deporte en 1948 y de paso a Carlos García como uno de los mejores promotores del béisbol en Nicaragua.

  Somoza dirigió la selección

Una de las anécdotas que cuenta Luis Muñoz es cuando Nicaragua jugaba contra Puerto Rico y las cosas no iban saliendo bien, el presidente Anastasio Somoza Debayle entró al terreno, relegó al mánager y se hizo cargo de la dirección del equipo.

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