25 septiembre, 2021

Vísperas no alentadoras, nubarrones políticos y más preguntas que respuestas en año electoral en Nicaragua

Foto DW / NM

“Si la felicidad prevista no llega a materializarse, siempre está la posibilidad de echarle la culpa a una elección equivocada antes que a nuestra incapacidad para vivir a la altura de las oportunidades que se nos ofrecen.” Zygmunt Baumamn

El proceso electoral que camina rápido y donde poco a poco se van despejando las incógnitas políticas con relación a los aspirantes presidenciales y los partidos políticos cada día se alejan mas de los intereses comunes, se evidencian los intereses de cada personaje, no hay nada nuevo en materia de política, es el mismo modelo que históricamente hemos venido practicando

Julio César Guerrero Dias

La sociedad nicaragüense, dentro de su quehacer diario, entre la búsqueda por resolver las situaciones, entre la esperanza y la desilusión, entre lo manifiesto y lo latente, entre la racional y lo irracional, entre la realidad y la ficción, entre lo posible y lo imposible, entre participar y no participar, entre el silencio y el ruido, entre lo que quiero y lo que debo, ese es el contexto que vivimos, a pesar de todas las situaciones que nos cobija no podemos dejar de ver que estamos ahora en un proceso político activo, de carácter electoral.

Queramos o no, tenemos que lanzar una mirada hacia donde nos dirigimos, poco a poco se van despejando las incógnitas políticas, han salido a relucir aspirantes a la presidencia y también algunos partidos políticos dispuestos a participar en dicho proceso.

El nuevo proceso electoral que se avecina y por supuesto las campañas políticas que desarrollará cada agrupación política estarán marcadas por propuestas que conduzcan a mejorar un sistema político agotado, o en todo caso a fortalecer aquellos aspectos que han dado resultado.

Ni todo lo que se ha hecho es bueno, pero tampoco es todo malo, no podemos seguir viendo o actuar borrando todo si es que hay un nuevo ganador, y si el ganador es el mismo partido tampoco pensemos de estar haciendo las cosas de la misma manera por que como dice  “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo” Einstein

El analista francés Pierre Rosanvallon categoriza tres modelos políticos: antes de ayer la democracia representativa en cuyo centro se encontraba el parlamento, ayer la democracia de participación con los movimientos sociales y los sindicatos, hoy la democracia de opinión, con los medios y las encuestas.

Así, la decisión de la gente pasó de ser determinada por la ideología a ser determinada por la información, y sabemos que quién determina la información son los medios.

Si tomamos como referentes estos modelos políticos nos encontramos que en el caso nuestro sigue siendo dominante la democracia representativa porque es el foro político donde se fabrican las leyes que regulan al estado nacional.

Por lo tanto, se convierte en el ámbito mas importante de la lucha política sin restarle importancia a la elección presidencial aunque pareciera que fuera mas significativo elegir a un presidente aunque no es así.

La estabilidad de la buena gobernanza pasa por el tamiz de este foro político, el problema nuestro es que no ha habido separación de poderes, y esto hace que los poderes no funcionen con autonomía.

El modelo de participación de movimientos sociales  y los sindicatos es un fenómeno interesante, se desbordan por momentos como dice el refrán popular, son “llamaradas de tuza”, se encienden rápido y se apagan rápido, no hay una constante.

Si nos referimos a los sindicatos tampoco funcionan como deben de ser, proteger y luchar por el bienestar de los agremiados; por un lado están los sindicatos de instituciones oficiales que su propósito es fortalecer el mismo discurso del poder.

Por otro lado, los de la empresa privada que ni tan siquiera dan la oportunidad de que los trabajadores se organicen, porque temen que van estar en contra de ellos, la libertad de organización sindical no existe.

Por otro lado, el otro modelo político que es la democracia de opinión con los medios y las encuestas, si bien es cierto que tampoco en nuestro país funciona en un ciento por ciento, pero tampoco podemos negar que no se puede opinar o no se puede compartir y socializar pensamientos.

La sociedad está determinada por la ideología por la información y los medios son los encargados de eso, en relación a las encuestas a pesar que cada día se tiene sus dudas de los resultados, pues se ha dicho que quien financia estas encuesta les favorece.

Aquí se realizan sin ningún obstáculo, en la medida que se acerca la fecha de las elecciones vamos a ver diferentes firmas encuestadora realizando este tipo de actividad aunque cada día se les crea meno, debido a que  sus predicciones son ajenas a la realidad y eso pasa en todas partes y mas cuando se refieren a procesos electorales.

Por otra parte, y yendo a la forma que toma la comunicación política en los medios, se vende un mensaje político como se lo hace con un producto de consumo más con una clara metodología publicitaria, en este sentido es una realidad y esto no es nuevo.

Ahora con todo el recurso tecnológico lo que mas interesa es la forma de presentar el producto llámese discurso y no el fondo o la esencia del discurso, lo estético, lo bonito, lo atractivo, la imagen, los actores y actrices, el sonido, las locaciones son los elementos que mas van atraer el sujeto que le llega el mensaje.

Sobre este punto han aparecido divergencias en los últimos años. Si bien sigue siendo muy fuerte la tendencia a considerar que el mensaje político de nuestro siglo XXI influenciado por las modalidades audiovisuales pierde sustancia y degrada su importancia identificando a su destinatario más como consumidor que como ciudadano, han comenzado a aparecer teóricos que consideran que existen canales de profundización democrática en las formas marketineras con las que el lenguaje político se maneja hoy en día.

La relación medios-políticos es tan desigual que mientras los políticos deben hipotecar sus opiniones en los medios a riesgo de perder prestigio y credibilidad, los hombres de los medios pueden equivocarse y seguir, sabiendo que sus manifestaciones serán rápidamente olvidadas.

En síntesis, los periodistas, a diferencia de los políticos, no están a riesgo de enfrentar ninguna sanción por sus opiniones, en nuestro caso tampoco es así algunos puntos de vista puede causar incomodidad y puedes tener dificultades con el poder, porque tampoco puedes decir o escribir lo que uno quiere.

La libertad de divulgar el pensamiento tiene límite, entre que deseo o quiero señalar y que debo de decir, de lo que cada uno realiza como generador de información y de opinión queda registrado o etiquetado que tipo de profesional de la comunicación sos.

El caso de los políticos y su relación con los medios, resulta preciso manifestar que no necesariamente mayor presencia en los medios de comunicación genera mayores índices de transparencia, ya que mayor cantidad de medios no asegura mayor diversidad de opiniones porque suelen reproducirse las mismas opiniones más allá de la diversidad de medios.

Todos los días los medios oficiales y los medios no oficiales transmiten relativamente lo mismo, por lo tanto no hay opiniones diferentes, quizás lo que buscan a través de dichos medios, es lo que en semiótica de la comunicación se determina como fenómeno de fijación, que los lleve a seducir al electorado.

Es un error suponer que la libre actuación de los medios de comunicación produce por sí misma democracia comunicacional porque no se puede ignorar la existencia de vínculos de los medios con los poderes políticos o con los intereses económicos lo que hace que los medios no sean meros canales neutrales de comunicación.

Están plegados a intereses, ¿usted qué dice? ¿eso es lo que vemos? ¿siempre han sido así o hasta hoy? ahora ya han sido despejadas todas aquellas ecuaciones que los medios eran imparciales, neutrales, apolíticos, sin intereses.

Tenemos que ver cada pieza informativa generada por los diferentes medios y formas de comunicación de una manera mas racional, apegada a nuestros conocimientos, por eso la educación es clave para poder determinar e identificar cuál es el objetivo de cada discurso.

Decía Duverger que los medios de comunicación podían ser libres frente al Estado, pero no frente al dinero, y esta afirmación se verifica en este siglo XXI con la existencia de gigantescos monopolios mediáticos.

Grandes corporaciones comerciales que reúnen en su seno radios, canales de televisión, redes de cable, periódicos, revistas, editoriales, sitios y proveedores de Internet, estudios cinematográficos, compañías discográficas, editoras de vídeo, redes de cines, librerías, disquerías y de alquiler de videos.

Esa gigantesca masa de poder es imposible que no juegue un rol central en la comunicación política, ese es hoy el mercado de la comunicación monopolizada por los grupos de poder que fortalecen sus proyectos de dominación social, de cara a sus beneficios económicos. ¿Será cierto?

El poder económico, el poder mediático y el poder político se confunden entonces en un mismo escenario comunicacional, en nuestro mundo posmoderno y posindustrial, permiten una adecuada transmisión vertical desembocando en una desesperanza y apatía general por la política, lo cual resulta una ventaja funcional para aquellos que manejan el poder, por ese rumbo es que nosotros estamos, en este del proceso electoral

En el siglo XXI los medios ya no son meros intermediarios de los movimientos políticos y su vinculación con la sociedad, para convertirse ellos mismos en creadores de sentido y de acción política. De meros transmisores de doctrina o de información política los medios han empezado a actuar en la política, siempre han actuado lo que pasa que ahora es mas abierto se han desnudado y se han convertido de manera clara como voceros de partidos políticos. ¿Tienen derecho de hacerlo? ¿qué cree usted? ¿interfiere esta práctica en el verdadero ejercicio profesional? ¿son transmisores de doctrinas? ¿identifica usted la doctrina de los medios de comunicación en nuestro país? ¿qué criterios tiene para identificarlos? ¿por el lenguaje, su tono? ¿por el que dicen o como lo dicen o escriben? ¿por qué le da credibilidad o rechaza el discurso desde los medios?

Conocer la realidad de este contexto nos permitirá enfrentar críticamente la recepción de mensajes políticos provenientes de las figuras políticas o a través de los medios de comunicación, y valorar en su justa medida cada uno de ellos, discriminando lo engañoso u oscuro de la reflexión y la idea.

Cada día nos encontramos en los medios que en vez de proponer a la sociedad recursos para enriquecer conocimientos individuales y colectivo para aportar a un cambio social, se está reforzando modelos políticos a través de los discursos informativos.

El modelo político que durante décadas hemos tenido siempre ha quedado a deber a la sociedad, ya que este ha respondido a una clase social privilegiada donde la opulencia y la pobreza son dos caras de la moneda que vemos dentro de la sociedad.

Decía el padre Xabier Gorostiaga, “nuestra sociedad es como una copa de champan donde un sector social que es la taiwanización donde tiene todo y una somalización donde la pobreza reina, que son los desposeídos, los marginados  los que no tienen nada, así andamos en nuestro país”.

Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

Ver todas las entradas de Julio César Guerrero Días →

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!