16 septiembre, 2021

Otro 8 de marzo sin derechos

María Teresa Blandón

Un país que no protege a niñas y niños, que no respeta el derecho a las mujeres a elegir como quieren vivir, que intenta someterlas a los mandatos patriarcales, es una sociedad que no podrá avanzar hacia la construcción de la paz, la justicia y la democracia.

Durante la última década han sido asesinada 729 mujeres y niñas de acuerdo con las estadísticas recopiladas por el colectivo Católicas por el Derecho a Decidir. Una cifra aterradora que nos habla de una sociedad plagada de prejuicios machistas que legitiman la violencia hacia aquellos cuerpos que son considerados inferiores.

En este país en donde proliferan los discursos a favor de la paz, la equidad y la democracia, miles de niñas y niños son víctimas de toda clase de abusos dentro de sus propias familias desde un modelo de autoridad basada en el uso de la violencia, que pueden llegar a niveles de crueldad intolerables.

Esta es una sociedad que obliga a las víctimas a cargar en silencio con los graves traumas que provoca la violencia vivida desde la infancia, que va desde los castigos más bárbaros, hasta el abuso sexual y el abandono.

Esta es una sociedad que continúa culpando a las víctimas y se niega a preguntarse por qué tantos hombres – incluso desde muy jóvenes- aprenden a ser crueles con las niñas y las mujeres, incluso con otros hombres.

Cierto es que el Estado se ha mostrado indolente, cómplice e incluso perpetrador de la violencia machista. En realidad, nada podemos esperar de un régimen que durante casi quince años ha desoído a las víctimas que demandan medidas de protección y sanciones para los agresores y que, por el contrario, las ha obligado a mediar como ha quedado demostrado en las denuncias de madres de las víctimas de femicidio.

¿Pero que podemos decir de aquellos que propagan ideas que asocian la autoridad y la disciplina con la imposición de castigos brutales o quienes se niegan a cuestionar las desigualdades entre hombres y mujeres?

Lo hemos dicho muchas veces: Quienes abusan de una niña, violan a una mujer, golpean o asesinan, forman parte de una sociedad que ha sido incapaz de aprender el sentido de la justicia; que se niega a reconocer el papel principal que las mujeres juegan en todos los ámbitos de la vida, que defienden toda clase de privilegios masculinos.

Se trata de una sociedad que no reconoce el daño que la violencia machista ha causado a las mujeres, a las niñas, a los niños. Pensemos qué hace una niña con el terror a ser manoseada mientras duerme en su cama. ¿Cómo comprender el silencio de quienes deberían protegerla? ¿Qué hacen tantos niños y niñas con el miedo a que su padre y a veces su madre los muela a palos? ¿Cómo sobreviven tantos niños y niñas viendo a sus padres golpear e insultar a sus madres? ¿Cómo podemos pedirles a las víctimas de esa violencia que perdonen a unos agresores, quienes nunca se han arrepentido por los graves daños cometidos?

¿Qué tipo de sociedad es esta que en vez de cuestionar las causas que reproducen la violencia machista, se vuelven en contra de las feministas que demandan romper de una vez por todas este sólido pacto de silencio y complicidad?

Hoy que se conmemora el Día Internacional de los Derechos de las Mujeres, rendimos un homenaje especial a todas aquellas que han abierto caminos para que hoy podamos defender el derecho a tener derechos.

María Teresa Blandón

Palabras Francas | Para que no se las lleve el viento, columna semanal de María Teresa Blandón.

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