14 mayo, 2021

En tiempos electorales el dilema del poder está entre utilizar la comunicación a su favor o temerle a su fiscalización

Twiter / NM

“De golpe se acercan unas elecciones y no sabes a quién votar. Sé lo que no quiero votar, pero lo que quiero votar no lo veo. Eso produce una impotencia enorme y los políticos deberían darse por aludidos.”

Pedro Almodóvar

Nicaragua entró al periodo electoral que definirá cuales serán los partidos y candidatos políticos que participarán en este proceso lleno de incertidumbre.

El tema va dominando la agenda informativa de los medios y el análisis del discurso que se genere desde los medios va a convencer la sociedad que es necesario participar.

No basta con divulgar, denunciar, los acontecimientos, hay que recordarle a la población la historia de nuestro pueblo, para que sea un referente necesario para que participen y que sean responsables con un juicios de valor razonables, para que elijan al que crean que es la mejor opción, para guiar los destino de este país los próximo cinco años.

Julio César Guerrero

El contexto, social, político y económico que está en pleno desarrollo en el mundo y por supuesto en nuestro país, requiere cada día que la sociedad se mantenga bien informada, a través de los medios de comunicación pero con alto sentido de responsabilidad.

Por supuesto en nuestro país, los que tienen esa obligación son los medios de comunicación y los comunicadores es así que cada día la disputas por las audiencias se torna de sumo interés para las empresas informativas.

El momento que vivimos está marcado por lo que determinan los medios de comunicación mediante sus agendas noticiosas si hacemos un mapeo informativo de la agenda nos damos cuentas que la mayor parte de las informaciones que aparecen en los medios son de carácter política con énfasis en lo ideológico, es decir de partido, de agrupaciones políticas, de actores políticos, de instituciones que rectorean la política.

Por el contexto que vivimos lo tenemos que ver de carácter normal, y mientras mas se aproximan las elecciones el tema no solo de los medios, sino de la sociedad,  será el proceso electoral, por eso la lucha estará centrada en la información generada desde los medios de comunicación con la finalidad de ejercer un dominio sobre las audiencias.

El poder en la sociedad se determina a través de la dominación y la cantidad de sujetos dominados o dominables dentro de un régimen ideológico propuesto o establecido.

Para habilitar el alcance del poder y propagar sus fundamentos es necesario el vínculo de la comunicación, que permita acceder a un determinado número de personas posibles con el fin de que se adhieran a esta ideología de poder o para mantener contacto con aquellos que son partidarios de cierta forma de pensamiento.

En este caso la ventaja la tendrá aquel grupo o partido político que domine el espectro comunicacional y que sea capaz de poder llegarle a toda esa gente que todavía no está clara su participación el proceso electoral.

Para aquellos que se resistan, la comunicación suele ser coartada o silenciada por la fuerza de este poder ya sea en los ámbitos político o económico. Podemos afirmar que el poder puede temerle a la comunicación, pero también el poder puede someter a la comunicación a su servicio, dependiendo de los intereses y ética tanto de los comunicadores como del poder.

“El poder es la capacidad relacional que permite a un actor social influir de forma asimétrica en las decisiones de otros actores sociales de modo que se favorezcan la voluntad, los intereses y los valores del actor que tiene el poder. El poder se ejerce mediante la coacción (o la posibilidad de ejercerla) y/o mediante la construcción de significado partiendo de los discursos a través de los cuales los actores sociales guían sus acciones.” (Castells, 2009:33)

Así, la comunicación puede ser un aliado del poder como también puede transformarse en un enemigo con todas las de ganar.

La comunicación puede posesionar a líderes en el poder, como también puede ser el motivo para que un líder opte por su retirada. En otra instancia, el poder puede seleccionar lo que desea comunicar para crear su verdad o puede manipular ocultando sus acciones poco integras.

No obstante, manipular no es equivocarse. Manipular significa falsear deliberadamente. Supone, por tanto, decir algo a sabiendas de que ese algo que se dice no es verdad (o no es del todo verdad).

El objetivo último consiste en engañar, trastocar realidades, deformar hechos, ridiculizar a personajes, o quizá simplemente silenciar, ocultar, callar. En cada uno de esos casos, se pretende que los ciudadanos no conozcan algo que debieran saber.

Esto afecta a toda clase de informaciones: aquellas que se sustentan en el uso de fotografías (Texiera, 1999), imágenes y sonidos (García Parreño, 2000) o solo textos, sean estos sobre política (Casero Ripollés, 2009) u sobre cuestiones medioambientales (Elías, 2001) ¿cuánto de esto está presente en los medios?

Pero la comunicación puede darle un duro revés a esta situación de igual manera, ya que puede exponer todo aquello que ha sido secretamente guardado por el poder y ponerlo en aprietos, en una situación comprometedora, pero llegar a desnudar al poder requiere de un trabajo exhaustivo de investigación que deje al descubierto todo lo que se hace, como se hace, el nepotismo, la corrupción, los contratos públicos, los que se benefician.

Lo que en sociología política está determinada como corrupción de cuello blanco, pero no es solo enunciarlo o divulgarlo es poner en la mesa de la información las pruebas o documentos que legitimen lo que están planteando, ya no basta con la denuncia por que se queda como mera especulación o suposición, y ese método de trabajo periodístico ya no les llega a los que por una y otra razón piensan que no vale la pena participar en las elecciones.

Específicamente cuando cualquiera de estas situaciones sucede con el poder político, los medios de comunicación son piezas fundamentales en la construcción de los imaginarios colectivos, de opinión pública, cuyos sujetos serán los beneficiarios o perjudicados a corto o a largo plazo de aquello que el poder ose en llevar a cabo teniendo repercusiones también dentro del ámbito social, político y económico.

América Latina durante las dictaduras, ahora un término político ideológicos también se pone en tela de duda, ahora se puede observar que se utiliza, quizás un eufemismo, países menos democráticos, son pocos países los que  sufrieron un forzoso ejercicio del poder.

La comunicación, hizo prevalecer determinadas resoluciones que según sus divulgadores eran las opciones más acertadas para el desarrollo sobretodo económico de estos países y tras convencer a la población con estos mensajes, se apartaba de la conciencia colectiva los daños que se estaban causando.

Respecto de los derechos humanos, el discurso subliminal es el invisible para la masas, que no logran identificar cuando lo están manipulando, cuando lo están utilizando, porque el fin del poder informativo es diseñar su mentalidad para multiplicar ese pensamiento es un función narcotizante.

Alrededor del mundo, antes, ahora y siempre la comunicación se relacionará con el poder, porque quien tiene el poder puede dominar los Mass Media, o quien tiene el poder requiere de los medios de comunicación para conseguir más poder. Considerando que el Periodismo es el mecanismo pleno de comunicación por su labor informativa, investigativa y expositiva, ha sido el que ha llevado a la palestra pública todo este conjunto de relaciones con el poder.

Los medios de comunicación y sus colaboradores llámese comunicadores se someten a la ideología de sus dueños generalmente, ¿será cierto está aseveración? porque al necesitar financiamiento para sus equipos y al necesitar talento humano afín a sus políticas y objetivos, las entidades de comunicación se convierten en empresas que trabajan en función de los propósitos de sus dueños.

Los medios de comunicación privados justifican su existencia por aquel grupo de empresarios o empresario que decidieron montar su propia radio, televisión o periódico con el fin de lucrarse o lucrar a alguien.

De generar ganancias a través de la publicidad y propaganda, y quienes pagan por ello se convierten en sus socios o lo eran anticipadamente en otros negocios con dichos empresarios, también este planteamiento quizás sea dentro del análisis del discurso muy universal.

Hay algunos medios que a pesar que son privados tratan de informar a la sociedad de la mejor manera asumiendo una responsabilidad y un principio ético para compartir la información con sus audiencias.

Javier Darío Restrepo, (qepd), escritor, intelectual y periodista colombiano, sostiene que los medios de comunicación no son como cualquier otra industria, porque sus profesionales periodistas tienen la responsabilidad de crear una relación profunda con el público en la que forma y educa mediante la información, realizando un pleno ejercicio de la verdad sin concesiones, aunque la verdad siempre se ha dicho que resulta difícil llegar a ella en un ciento por ciento, pero lo mas importante de la práctica periodística es la búsqueda de esa verdad.

Resulta así que la comunicación social no es tan frívola y empresarial como parece ser, sino que se trata de un compromiso y una pasión profunda con la verdad más que vender ideas, imaginaciones, suposiciones, hiperbolizaciones, teorías, por televisión, radio, periódicos o la web o todas las formas de comunicación que existen ahora.

Por eso la actividad de un medio de comunicación oscila entre la responsabilidad profesional y los intereses económicos e ideológicos.

La industria de la comunicación y el entretenimiento elabora sus productos para el público consumidor diferenciándose de otras mercancías por ser el resultado de un proceso intelectual bajo una línea ideológica subjetiva que la definen los empresarios para mantener la competencia dentro con los demás de su género y obtener mayores ganancias al atraer la atención del público muchas veces a costa de la calidad informativa, educativa, ética o estética.

Naturalmente en el quehacer comunicacional existe la libertad de propagar un pensamiento, de reunir un colectivo bajo una ideología que tiene sus variantes de persona en persona, o simplemente existen partidarios por estar de acuerdo o sentir sienta simpatía con esa ideología, manteniéndose así el equilibrio natural de adeptos y opositores a determinada forma de poder según lo que dicta.

La prensa forma parte ahora de los poderes del Estado, es el principal aparato ideológico del Estado moderno para emitir la ideología dominante por su ventaja persuasiva por encima de otras entidades de persuasión como la familia o la iglesia.

Por medio de la tecnología un mensaje obtiene ese poder de estar en todas partes y provocar más reacciones condicionadas por la veracidad o confiabilidad en quienes lo emiten, pero casi paradójicamente muchos de los que reciben la información no son conscientes de las intenciones de los emisores o no se detienen a pensar más allá de una simple crítica o reflexión.

El poder de la comunicación radica también en la credibilidad que puede ganarse en la sociedad y cómo ésta gira en torno a los acontecimientos que se han construido como reales.

Según Verón: “Algún discurso ha engendrado en nosotros la creencia y en él hemos depositado nuestra confianza. La confianza se apoya en el siguiente mecanismo: el discurso en el que creemos es aquel cuyas descripciones postulamos como las más próximas a las descripciones que nosotros hubiéramos hecho del acontecimiento si hubiéramos tenido de éste una «experiencia real»” (Verón, 1987: V).

El momento que vivimos nos brinda la oportunidad de educarnos mejor en materia de comunicación generada desde los medios de comunicación no nos dejemos llevar por lo agradable a la vista o al oído que puede ser el discurso informativo.

Si bien es cierto que hay variables e indicadores para conocer cuando desde los medios o periodistas están manipulando lo que dice o escribe como una forma de ejercer el poder, usted puede elaborar sus propios indicadores para entender mejor este proceso.

Quizás el mejor indicador es no padecer de amnesia histórica, recorra la historia y se dará cuenta que ruta es lo que desean lo que tienen el poder, y quienes son los grandes cómplices.

 

Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

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