5 agosto, 2021

La ceguera, la corrupción, las exoneraciones y las leyes ”chamarros”

Eldiario.net / NM

Oscar-René Vargas

Las palabras nunca alcanzan, cuando hay que describir la realidad.

Es sorprendente, aunque lo sabíamos, la cantidad de miles de millones de córdobas que beneficiaron a empresarios de diversos ámbitos.

Con las exoneraciones de impuestos recibidas por el gran capital entre 2007-2020, más de US$ 13 mil millones de dólares, podemos decir, sin equivocarnos que con ese dinero se pudo combatir la pobreza, aumentar las inversiones e incrementar más y mayores empleos.

Las exoneraciones han sido de tal magnitud que bien podría haberse pagado la deuda pública externa y, al mismo tiempo, pudo haberse evitado el exagerado endeudamiento.

En diversos países de Europa y América el pago de los impuestos fiscales es un asunto de obligado cumplimiento. En Estados Unidos cumplir con las contribuciones fiscales es un deber absoluto; se paga o se paga y, en caso contrario, los contribuyentes incumplidos van a la cárcel.

Aquí, la gente pobre pagó con desempleo, enfermedades, bajo nivel escolar y una ausente calidad de vida, todos los miles de millones de córdobas que las elites lograron no pagar gracias al pacto régimen Ortega-Murillo + Gran Capital. Es decir, la corrupción y las exoneraciones también matan.

Tenemos aquí una muestra de cómo surgieron los millonarios que se enriquecieron en los últimos años y el incremento de empobrecimiento de millones de nicaragüenses.

Las exoneraciones es quitarle dinero al Estado para beneficiar a las elites. Han sido varios los años que permitieron las autoridades hacendarias del gobierno lo que favoreció la concentración de la riqueza, lo cual exacerbó la desigualdad e incrementó la escisión de la sociedad.

En un gobierno democrático, al eliminar los millones de dólares exonerados, el desarrollo se sostendría y se reforzaría el crecimiento. Con lo que paguen las empresas, bancos y todo tipo de morosos, se podrá asegurar el avance de obras como la construcción de hospitales y centros de enseñanza secundaria y técnica en las cabeceras departamentales. Se tendría el apoyo monetario para diversos proyectos agropecuarios, aumento del salario mínimo y otras acciones a favor del mejoramiento de la calidad de vida de la población, ya sea del norte, del sur, del Caribe o de los lugares más remotos del país.

Por la falta de recaudaciones, no se podían cubrir los presupuestos mínimos necesarios para tener un mejor sistema de la salud y mejorar la calidad de la educación. Con bajos salarios para el personal médico especializado y para los maestros, se llegó al deterioro actual. De acuerdo con

Transparencia Internacional Nicaragua se percibe como uno de los países más corruptos de América Latina.

Producto de la malversación de los recursos públicos y las enormes exoneraciones a las elites, la gran mayoría de los pensionados se han convertido en un sector social condenados a vivir en pobreza.

Los montos de las pensiones no les permite cubrir la comida de una quincena. Las pensiones se volvieron nada. Es decir, los montos de las pensiones son un reflejo del fracaso del modelo público-privado.

Por la ceguera hacia la corrupción y a la magnitud de los beneficios de las elites, se han perdido las dimensiones del daño sufrido por la sociedad nicaragüense.

La fuga de capitales y el enriquecimiento inexplicable de las elites hegemónicas le ha costado al país miles de millones de córdobas y buena parte de la pérdida del potencial del país para salir adelante en el desarrollo social de la mayoría de la población.

La “salida al suave” significa pasar de una dictadura a un gobierno semidemocrático sin conocer las barbaridades realizadas por el régimen Ortega-Murillo en alianza con el Gran Capital en detrimento de la población. Una salida diferente de la dictadura puede poner en peligro sus numerosos privilegios y negocios que no están dispuestos a dejar.

En el pacto Gran Capital + dictadura los derechos ciudadanos y los derechos humanos dejaron de ser el centro de todo, transformando al dinero y al poder el centro de las elites políticas y económicas.

La represión del régimen infectó a la sociedad con el miedo y la muerte, debido a la represión no se deja de tener miedo a la muerte, pero se comienza a aprender a convivir con ese miedo. La represión policial y paramilitar es muy efectiva para azuzar el miedo a la muerte. Y desde entonces vivimos como si estuviésemos en guerra.

El régimen Ortega-Murillo sigue implementando una estrategia de guerra, ya que parte de la idea que el ser humano se acostumbra a convivir con la represión cuando esta se hace rutina.

El objetivo ha sido establecer la amenaza de muerte en la psiquis colectiva. Y a la muerte se le teme por encima de todo, logrando de esa forma controlar las protestas sociales.

Ahora, aplicando la misma estrategia, la reforma a Ley de los Consumidores tiene el objetivo de crear el miedo en los banqueros al obligar que los sancionados puedan abrir cuentas bancarias, lo cual sería una amenaza de muerte a la banca privada al ser excluida del sistema financiero global, ya que las normas las pone el Tesoro de los Estados Unidos y los grandes bancos internacionales la ejecutan.

Hasta la fecha los banqueros han estado sumisos y ciegos frente a la represión generalizada y viendo hacia otro lado, porque supuestamente así defienden mejor sus intereses. Ahora ya saben que no es así. No hay que descartar que la reforma a la Ley, sea solamente una presión para llegar a un nuevo pacto gobernabilidad como antes del 2018.

La muerte de los bancos significa las pérdidas de sus inversiones y de sus potenciales ganancias, que es lo que más temen los banqueros al no poder transferir las remesas familiares, las transacciones comerciales, el cierre de líneas de créditos, cancelación con las marcas de tarjetas de crédito y otras actividades. ¿Logrará Ortega doblarles el brazo a los banqueros o los banqueros presionaran al gran capital a negociar con Ortega?

A mi criterio el régimen está “chamarreando” a los banqueros, no creo que a Ortega le convenga que Nicaragua entre en el estatuto de paria internacional. Para él sería contraproducente.

Sería una victoria pírrica ya que le hace más daño a Nicaragua y por ende al mismo régimen al romper todo el equilibrio macroeconómico. Por eso pienso que se siente muy débil, presionado por su círculo íntimo de poder y está haciendo una jugada al borde del abismo para tratar que las sanciones sean eliminadas por parte de la nueva administración norteamericana.

El objetivo de la lucha de abril sigue siendo ponerle fin al “estado de sitio de facto”, liberar a los presos políticos, desarmar a los paramilitares, permitir el regreso seguro de los exiliados con garantías internacionales, rechazar los pactos de cúpulas, eliminar la corrupción, combatir la evasión fiscal y transformar los derechos humanos en el centro de la política del Estado de Nicaragua.

 

Un pensamiento en “La ceguera, la corrupción, las exoneraciones y las leyes ”chamarros”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!