13 junio, 2021

Emprendimiento rural: Alternativas para la vida en el campo

Franklin Sánchez nunca imaginó que en la apicultura iba a encontrar una alternativa de negocio fascinante, ahora junto a su socio, quiere trascender con su emprendimiento procesando subproductos derivados de la miel.

Fotos de Cortesía / NM

Luis Sánchez Corea

Franklin Sánchez González es un joven agricultor de 26 años, habitante de la comunidad  rural Las Ventanas, del municipio de Somoto, en el departamento de Madríz en el norte de Nicaragua.

Él está organizado en el Movimiento Comunal Nicaragüense (MCN), una asociación comunitaria que promueve iniciativas para el desarrollo comunitario, principalmente con la participación de mujeres y jóvenes.

Sánchez González cuenta que pese a muchas dificultades económicas, logró ir a la universidad y estudiar Ingeniería en Sistemas.  Sin  embargo, luego de graduarse, dada la falta de oportunidades laborales, siguió en la agricultura, en la parcela de su padre.

Pero  hace tres años, encontró  la oportunidad de emprender en un área productiva para él poco conocida hasta ese momento.  Desde entonces se ha dedicado a la apicultura junto con su socio, Darwin Miranda Grádiz de 22 años. Ambos combinan el trabajo de la producción melífera con labores agrícolas.

Sánchez González relata que  su incursión en la apicultura fue algo casi fortuito. Darwin Miranda había iniciado el emprendimiento junto con otro joven que luego decidió retirarse. El debía buscar a alguien con quien continuar, y así fue como Franklin entró en el proyecto.

Tres años y ya se observa el éxito

A tres años de haber iniciado el trabajo con las abejas, y pese a algunos tropiezos en el camino, ambos jóvenes han ido consolidando su emprendimiento y se perfilan como una microempresa en el mercado somoteño. “Hemos trabajado bien y tenemos buenos resultados” afirma Sánchez González, “no podíamos dejar fracasar la iniciativa” agrega.

La historia de Franklin y Darwin es una de varias que se tejen en el marco de iniciativas de emprendimiento rural que promueven diversas organizaciones con el apoyo de la Agencia Católica Irlandesa para el Desarrollo, Trocaire, entre estas la Asociación para la Diversificación y el Desarrollo Agrícola Comunal (ADDAC) en Rancho Grande, Matagalpa; la Cooperativa Agropecuaria Multisectorial Orfilia Vasquez (Coopamov) en El Jícaro, Nueva Segovia; la Asociación Octupan en Condega, Estelí y el MCN en Somoto, Madriz.

Identificando aciertos y desaciertos durante el 2020

Las organizaciones mencionadas, bajo la facilitación del Instituto de Investigación y Desarrollo Nitlapan, desarrollaron un conversatorio con mujeres y jóvenes emprendedores de las comunidades rurales donde estas tienen incidencia, para conocer la experiencia en sus iniciativas de negocios a lo largo del año 2020.

De acuerdo con Segobia Osejo, Directora de Programa de Incubación y Desarrollo de Negocios de Nitlapan, el objetivo del conversatorio fue reflexionar sobre los aciertos y desaciertos del emprendimiento rural desde los proyectos que desarrollan estas organizaciones, con el fin de contribuir a potenciar las acciones de intervención para el año 2021.

Ronie Zamor, Oficial de Programas Humanitarios y  Medios de subsistencia de Trocaire, manifestó por su parte, que la idea de este encuentro fue compartir y aprender de forma mutua de las diferentes experiencias. Agregó que el esfuerzo de Trocaire está dirigido a que la gente pueda tener varias opciones en el campo para ir mejorando su calidad de vida.

Experiencias aleccionadoras

En el encuentro que se desarrolló de manera virtual participaron además de Franklin y Darwin, mujeres de otros municipios y comunidades, quienes contaron cómo iniciaron su negocio, las principales dificultades que han enfrentado, así como los logros y aciertos, particularmente durante el año 2020.

Diversificar tiene sus ventajas

Karla Vásquez es una agricultora de la comunidad Guanacastillo del municipio de El Jícaro en Nueva Segovia.  Ella es beneficiara del proyecto “Familias y Comunidades trabajando por medios de vida Resilientes” que desarrolla la Coopamov en varias comunidades.

Vásquez, además de cultivar maíz y frijoles, ha puesto en marcha una combinación de pequeños negocios para generar mayores ingresos. Desde hace 6 años tiene una pulpería, también hornea pan, hace helados y procesa café artesanalmente para comercializarlo.

Ella confiesa que con el apoyo de la cooperativa ha aprendido mucho para la sostenibilidad de su negocio, sobre todo en lo relacionado a precios, oferta y demanda, así como la calidad de los productos. También ha tenido acceso a capacitaciones para ir tecnificando su producción artesanal.

Karla Vásquez (al centro) participa de encuentros y capacitaciones que promueve la COOPAMOV y con el apoyo de Trocaire; también tiene acceso a semilla para sus cultivos y pequeños créditos para su emprendimiento. Ella identifica estas oportunidades como los mejores aciertos en su iniciativa de negocios.

 Capital inicial

“Inicié mi pulpería con 20 mil córdobas” asegura Karla Vásquez. Su inversión de despegue, incluyó la compra de un freezer. La pulpería genera ganancias pero no lo suficiente por eso ella complementa su negocio con otras actividades económicas.

Con respecto al procesamiento del café para venderlo molido en su pulpería, afirma que le va muy bien, porque “es una venta de todos los días”. También comenta que el pan que vende en la pulpería lo hace ella gracias a un taller de panificación que recibió en la cooperativa, pero además vende productos lácteos.  “Es una pulpería pequeña, pero vendo de todo” afirma.

Pese a que ha diversificado sus fuentes de ingresos, Karla Vásquez confiesa que este ha sido un año muy difícil, principalmente por  los efectos de la pandemia en la economía.   Advierte que las ventas han bajado porque en la comunidad hay familias que viven de las remesas y estas ya no las reciben como antes.

Por otro lado, la siembra de postrera fue pérdida total por las incidencias de las lluvias provocadas por los huracanes Eta e Iota.  Ella sembró tres manzanas de frijoles, “nos fue muy mal con la cosecha porque de 18 a 20 quintales que sacábamos por manzana, ahorita solo pudimos sacar tres, sacando la cuenta, de lo que invertimos en la siembra, salimos perdiendo demasiado” relata. Sin embargo ella no se amilana y asegura que saldrá adelante pese a las pérdidas.

Desde elaboración de pan, hasta complemento foliar para cultivos  

Melisa Hernández, es una joven organizada en la Asociación Octupan del municipio de Condega, ella también le ha apostado a la pluriactividad. “Inicié en 2017 con un crédito de 60 dólares para hacer pan” afirma. Relata que luego se integró en una capacitación para elaborar repostería, asegura que le fue muy bien porque en ese momento “hubo bastante demanda de los productos que hacía porque eran de calidad”.

Hernández afirma que su negocio también ayudó a otras mujeres de su comunidad que tenían crianza de gallinas “les compraba los huevos para materia prima de mi producción y así las apoyaba” relata. También cuenta que ahorró parte de las  ganancias de su negocio e invirtió en una pulpería.

Recientemente inició, junto con tres jóvenes más, un emprendimiento nuevo, “empezamos a elaborar una fórmula que es un complemento foliar para los cultivos (…) es una fórmula estándar, completa” asegura. Hernández y su grupo emprendedor están promocionando su fórmula como un producto, que además de efectivo es amigable con el ambiente, añade que lo están promocionando en las redes sociales, en ferias y entre productores locales, con muy buena aceptación.

Selmira Flores Directora de Programa de Investigaciones de Nitlapan, reflexiona sobre las experiencias como la de Karla y Melisa: “El tema de la pluriactividad es un reto que amerita otro tipo de reflexión dentro de las organizaciones, pero también en los grupos que están haciendo trabajos de emprendimientos”.

Agrega que “pasar de una actividad a otra, o tener un grupo de actividades, nos pone en una perspectiva distinta frente al típico emprendimiento que se suele tener”, en este sentido reitera que es un tema de amerita una discusión más profunda.

 

Mujeres con más fuerza para los negocios

Celia Grádiz, facilitadora de procesos comunitarios del MCN en Somoto, refiere que la tendencia, basada en experiencias de emprendimientos que se apoyan desde esta organización,  indica que las mujeres son más perseverantes y resilientes, lo que las hace más fuertes cuando asumen una iniciativa de negocios.

Grádiz comenta que desde su organización se apoya emprendimientos tanto a hombres como a mujeres, y afirma que en el caso de los hombres, han sido menos exitosos porque estos se desmotivan cuando ven que el proceso es lento y no ven ganancias a corto plazo. “Nosotros les hablamos claro, no todo el tiempo el emprendimiento es ganancia, siempre hay un margen de pérdida; y en esto las mujeres como que son más fuertes” reitera.

En tanto, María Felipa Centeno, facilitadora de procesos organizativos de Octupan, explica que son las mujeres, en su mayoría, quienes están al frente de las iniciativas, refiere que “las mujeres están diversificando, están logrando mantenerse, no han dejado caer su negocio y eso es un elemento importante”.  Agrega que actualmente Octupan apoya alrededor de 100 pequeños negocios rurales, la mayoría en manos de mujeres.

Franklin, Darwin y la miel

La desmotivación que presentan los hombres ante la caída de ingresos en los pequeños negocios, no aplica para este dúo de apicultores. “Siempre hay dificultades pero hay que ponerle pasión al trabajo”, refiere Franklin Sánchez, quien junto a su socio, se llevó una decepción durante el primer año de su emprendimiento.

Franklin relata que él y su compañero se disponían a sacar la primera cosecha de miel. Sus expectativas eran grandes, pero al abrir las colmenas, no estaba el espeso y dulce líquido ámbar con que soñaban.

“Acomodamos los panales y nos preparamos para sacar la cosecha, con mucho entusiasmo, pero  cuando los abrimos y sacamos, estaban secos, no tenían nada de miel” cuenta el joven apicultor, quien a la vez admite que se debió al poco conocimiento respecto al manejo de las colmenas que tenían en ese momento.

Explica que después supieron por medio de expertos en el tema que “las mismas abejas se comieron la miel porque no estaban adaptadas a la zona, es algo que suele ocurrir durante el proceso de adaptación”.  Ese fue para ellos su primer gran desacierto, pero a la vez, una lección aprendida. Ahora ambos conocen mucho sobre apicultura.

“Lo más importante es el conocimiento que hemos adquiridos en estos tres años, el MCN se ha preocupado por capacitarnos,  en esa parte nos ha ayudado mucho” confiesa Franklin.

Expectativas a corto plazo

Actualmente los jóvenes apicultores trabajan con siete colmenas y tienen previsto aumentar la cantidad muy pronto. Franklin asegura que “la producción este año gracias a Dios ha sido buena, sacamos una  cosecha de 50 kilos de miel y ya estamos por sacar las segunda cosecha del año”. Ahora están pensando afiliarse a una cooperativa de apicultores para obtener algunos derechos y beneficios, pero además piensan elaborar subproductos  derivados de la miel, entre estos, polen,  jabón liquido, alcohol gel, e hidromiel.

Por ahora el precio de la miel ha bajado, pero ellos confían en que las cosas van a mejorar. “Creo que hay posibilidades buenas de que salgamos adelante, pues hay mercado para la miel” dice Franklin lleno de optimismo.

“Ha sido algo maravilloso, hemos puesto mucho interés y hemos tenido buenos resultados” reitera. “Como en todo proyecto siempre hay dificultades” añade.  Para finalizar refiere que “si hay algo que resaltar es el apoyo que hemos tenido del MCN y Trocaire, el apoyo ha sido grande”.

Franklin y Darwin son beneficiarios del proyecto “Construyendo resiliencia en 12 comunidades rurales para el ejercicio de derechos de mujeres y jóvenes del municipio de Somoto”, una iniciativa puesta en marcha por el MCN, con apoyo técnico y financiero de Trócaire. 

Lo más acertado es  potenciar las capacidades

Celia Grádiz opina que los aciertos más importantes desde las organizaciones son los procesos de formación para el desarrollo de conocimientos que les ofrecen a quienes quieren emprender.

“Hacemos talleres donde orientamos a los jóvenes sobre el tipo de negocio que pueden emprender, también  para que identifiquen sus fortalezas,  debilidades u oportunidades que tienen, así como las habilidades con que cuentan”

Otro factor que ubica como acierto es que la organización trabaja con el liderazgo comunitario y  a través de este, se dan los primeros pasos para identificar a quienes están con la necesidad de emprender o tener un negocio.

También refiere que otro aspecto positivo es que los jóvenes emprendedores han aprendido a tomar sus propias decisiones  con los recursos, están administrando  sus finanzas de manera responsable.

Selmira Flores concuerda con Grádiz, al afirmar que los principales aciertos en estos procesos están centrados en el apoyo que brindan las organizaciones a las mujeres y jóvenes emprendedores, afirmación ratificada también por las demás organizaciones participantes. De acuerdo a Flores, este apoyo está expresado en capacitaciones, diagnósticos previos a las actividades, así como los procesos de acompañamiento.

En cuanto a los desaciertos, Flores concluye que “estos están más vinculados a no poder influir en los factores externos que entran en juego en el momento en que las iniciativas económicas están en curso” y agrega que es algo que hay que pensar, “se deben trabajar posibles rutas previendo los efectos que puedan tener en el emprendimiento, una caída o un incremento de precios, o una pandemia como la que hemos tenido, o el efecto de un huracán” advierte.

“Estos factores externos no los controlamos nosotros, pero si de alguna  y otra manera podríamos diseñar un plan B o C, para minimizar el impacto negativo de estas incidencias” finaliza.

Juana Loaisiga es una mujer que ha logrado la independencia económica a través de la diversificación de sus negocios. Elabora pan, hace chocolate artesanal, vende comida y ahora tiene una pulpería. Vive en la comunidad La Yahoska en el municipio de Rancho Grande, Matagalpa.  Ella es beneficiaria del proyecto “Construyendo oportunidades hacia el empoderamiento por una vida digna” que desarrolla la Asociación para la Diversificación y el Desarrollo Agrícola Comunal (ADDAC) con financiamiento de Trocaire.

Este reportaje es publicado en Nuevas Miradas en alianza con el Centro de Investigación y Desarrollo, Nitlapan-UCA.

 

Luis Sánchez Corea

Mirada gráfica | Los trazos de una mirada a la realidad; o te hacen reír o te ponen a pensar.

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2 comentario en “Emprendimiento rural: Alternativas para la vida en el campo

  1. Desarrollar estrategias de acompanamiento y mentorias para fortalecer iniciativas productivas con generacion de valor a productos y servicios innovadores para el campo que por su diferenciacion logren accesibilidad y posicionamiento en mercados con enfoque de conservacion y defensa del territorio. Construir una oferta diferencial en desarrollo economico y humano que coincida con el momento de vida de los jovenes y con sus capacidades para la empleabilidad, emprendedurismo o aceleracion de las iniciativas, comprendiendo sus alcances, logros, impactos y riesgos.

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