18 septiembre, 2021

Nicas que les encanta la dictadura o la otra cara de la moneda en Nicaragua

Foto de internet / NM

Sergio Simpson

Vemos nicaragüenses contentos con la corrupción, logran ingresos económicos y posición social, son admirados por su habilidad de obtener o aumentar fortuna protegidos por el sistema político.

Esas personas son reverenciadas, viven rodeadas de serviles que reciben alguna dádiva y soportan que los avasallen, no se indignan del mal trato o sentirse inferiores ante el opulento mafioso.

Una persona vale por la cuantía que almacena y ostenta, no importa cuan ilegal sea su proceder, la prioridad de muchos nicas es ganar más dinero en las transacciones amparados con la impunidad. Tal como afirma mi amigo campesino: La corrompición es una chanchada.

Normal es el tráfico de influencia en el Estado, quien tiene “pata” o poder decide y administra el dinero del contribuyente, se han hecho millonarios, han contratado a familiares y fieles que se benefician como trabajadores, participando en actos que podrían ser juzgados en un Estado de derecho.

Esas personas son felices con la dictadura, contentos quienes se embolsan buenos billetes, contentos quienes reciben poco salario pero pueden obtener más con otras gestiones y acciones autorizadas.

La dictadura promueve que sus cercanos se apropien de bienes de otros, y esas personas que superan su origen económico paupérrimo o de “medio pelo”, protegidos por los gobernantes, alaban a sus amos, los idolatran como si fuesen infalibles.

La visión del sometido, de aquel que agacha la cabeza ante el patrón porque lo empleó y de vez en cuando le entrega alguna “ayudita”. La creencia de ese incondicional que se ablanda con el jefe político, pero se ensaña con quienes se rebelan al opresor.

Quienes gozan con las dictaduras son personas producto de la cultura colonial, de la creada por los ancestros de este país que fortalecieron el caudillismo y sus consecuencias, mancillando a nativos y despojándolos de sus territorios, estableciendo las aberrantes diferencias de clases sociales.

Los regímenes dictatoriales han dirigido a nicaragüenses adeptos para reprimir, torturar, matar, robar, ignorar las leyes, irrespetar las relaciones humanas, creerse superiores o inferiores. Por esa razón sigue siendo un país condenado, en lento proceso de avanzar hacia la democracia.

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