25 septiembre, 2021

Sheryl Sanderberg, la mujer genio que ve a los seres humanos como fórmulas matemáticas en internet

Fotos de virtualianet / NM

Jairo Ruiz (*)

Especial para Nuevas Miradas

Sheryl Kara Sandberg (Washington, 28 de agosto de 1969) es no solo la mujer mas importante de este siglo, si no que puede compararse, en importancia, no en riqueza, aunque su patrimonio supera los mil millones de dólares, a Bill Gates, Mark Zuckerberg, Josef Bezos y cualquier otro de los nuevos genios cibernéticos:

Inventó el sistema que nos puede inducir a comprar un helado un viernes a las 5:45 PM, darle un “me gusta” a cualquier asunto en internet, o participar en las próximas elecciones a favor de determinado candidato.

Conozcamos primero a esta genio y después al sistema que, según el filósofo surcoreano Byung-Chul Han, profesor en la Universidad de las Artes de Berlín y autor de una decena de libros, considera que: “El ser humano es un terminal de corrientes de datos, el resultado de una operación algorítmica. Con este saber se puede influir, controlar y dominar totalmente a las personas”

Mejor estudiante en Harvard

Sheryl Sandberg nació en el seno de una  familia judía. Fue la mayor de tres hermanos, su padre, Joel Sandberg fue oftalmólogo y su madre, Adele, era profesora de francés en la universidad.

Desde muy pequeña se distinguió entre las mejores alumnas de la secundaria e ingresó en 1987 a la universidad de Harvard, graduándose “suma cum laude y consiguió el codiciado premio John H. Williams Price para el mejor estudiante de económicas.

En 1993 regresó de nuevo a Harvard y en 1995 obtuvo un MBA con la mas alta distinción.

Vicepresidenta de cuentas en Google

Durante su permanencia en esa universidad fue alumna de Larry Summers, quien se convirtió en su mentor y director de tesis y la contrató como investigadora y ayudante del Banco Mundial. Para volver a realizar estudios en la Escuela de Negocios y enrolarse como consultora en McKinsey & Company.

Entre 1996 y 2001 volvió a trabajar para  Larry Summers quien era Secretario del Tesoro en la presidencia de Bill Clinton y se retiró cuando los republicanos ganaron las elecciones y se instaló en Silicon Valley ingresando como vicepresidenta de ventas de Google.

Salvadora de Google

En ese periodo entre el 2001 y el 2008  que se presentó el gran escándalo de las empresas .com con la quiebra de muchas de ellas y Google, la mas grande de todas, necesitaba una idea para sobrevivir sin cobrarle a sus usuarios por su buscador.

Sheryl Sandberg  llegó a la conclusión de que la huella que dejamos los internautas conducía a tipificarnos como seres humanos y, de acuerdo con estas características podía realizarse un análisis de cada uno de nosotros para que los anunciantes no erraran su objetivo.

Google encontró una fórmula para predecir los comportamientos humanos y como influenciarlos y gracias a ella los anunciantes saben a quien dirigirse y con que argumentos.

Entre el 2001 y el 2004 los ingresos del motor de búsqueda crecieron un 3.600%, los anunciantes ganaron mucho dinero y Google también.

Primera mujer en la nomenclatura de Facebook

Mark Zuckerberg conoció a Sheryl Sandberg  en una fiesta de navidad y en el 2008 y la contrató para Facebook donde implantó el mismo exitoso modelo y se convirtió en el octavo miembro -y primera mujer- del comité ejecutivo de esa empresa.

Un año después, en el 2009 fue nominada para el consejo de The Walt Disney Company, el conglomerado mas grande de comunicaciones y recreación del mundo, y antes ya era miembro del Consejo de administración de Starbucks con un salario anual de 280.000 dólares.

Hasta la fecha ha publicado dos libros, con millones de ejemplares vendidos, donde propende por el liderazgo femenino y da unos consejos sobre  cómo lograrlo, así como para lograr la resiliencia en los avatares de la vida.

Las principales revistas del mundo han mostrado en sus carátulas la imagen de esta mujer, y coinciden en ubicarla entre las mas influyentes e importantes del mundo.

Para mi es una combinación de Cristóbal Colón y Henry Ford.

Una nueva colonizadora

Es una descubridora y colonizadora de un terreno aún desconocido por la mayoría. Es ese inframundo de internet donde nos conectamos, no somos seres humanos sino unas fórmulas matemáticas que, sin saberlo, vamos componiendo de nosotros mismos para formar un algoritmo que a su vez es manipulado por algoritmos de Sheryl Sandberg.

¿Ha pasado frente a un gimnasio y de inmediato ha recibido una irresistible invitación a matricularse? ¿Ha chateado con un amigo acerca de unas vacaciones y de repente su correo esta inundado de ofertas de empresas de transporte y hoteles?¿Ha comentado por su celular que le apetece una pizza y de repente aparecen imágenes apetitosas de ella enviadas por una importante pizzería?

Si usted discutió con un amigo que lo mas necesario para el país era la creación de empleos y el otro sostenía que lo importante es combatir la corrupción, es muy probable que   les llegue a  los dos un  mensaje del mismo candidato, pero diferente: ¡En uno le asegura que creará empleos,   y en el otro se compromete a combatir la corrupción!

Ya las empresas no compiten por tener renombre o prestigio ni los candidatos por programas: Los algoritmos le dicen a cada uno lo que quiere escuchar y nos impulsan a comprar, usar y votar por el que contrató la empresa que mas sabe de nosotros.

Ahora nosotros no buscamos a Google, él nos busca a nosotros para acumular mas conocimiento del que tenemos de nosotros mismos.

Naturalmente el otro gigante, Amazom.co también utiliza sus propios algoritmos: Ya no es usted quien lee el libro, el libro lo lee a usted. De una simple fotografía que usted tome en Instagram  o guarde en la red, pueden deducir su raza, edad, probable nivel económico o cultural, pero, además, acumulan su rostro para identificarlo a través de las cámaras de cualquier parte del mundo.

El Capitalismo de Vigilancia

Hace unos meses, antes de la pandemia, a mi esposa le sustrajeron el celular de su bolso en Home Center. De inmediato pusimos la queja y nos pidieron ir a al lugar donde se monitorean las cámaras. En ellas vimos como una señora sacaba el celular de la cartera, se apresuraba a dar la vuelta a la isla, soltaba su “cola de caballo”,  se ponía anteojos y se cubría con otro saco.

Acto seguido la cámara la identificaba saliendo con su nueva apariencia. Para nosotros era una desconocida, para la cámara no importaba que peinados y anteojos usara, era la misma y sería reconocida en cualquier sucursal de Home Center a donde entrara.

Juegos aparentemente inofensivos como Pokémon y Mario Bros, fueron diseñados para conocer mejor nuestra personalidad.

Donald Trump “compró” a Facebook los datos de 20 millones de norteamericanos cada quien tenía 10.000 datos de sí mismo. Pero le bastó influir sobre los 60.000 mas vulnerables para hacerse elegir presidente del país mas poderoso del mundo.

Cristóbal Colón, y los conquistadores de América desembarcaban en nuestras costas, desplegaban una banderas y pendones con la imagen del rey y, frente a un crucifijo, proclamaban que a nombre de su majestad y para beneficio de la santa madre iglesia, ese territorio y todos los que lo habitaban les pertenecía.

Luego llegaba el decreto real proclamando todo ese territorio bajo el dominio de Su Majestad y administrado por quien así lo había proclamado. Sobra decir que los indígenas no sabían lo que estaba pasando porque no entendían el español ni mucho menos conocían a Jesucristo ni a Su Majestad.

Cuando a Henry Ford se le ocurrió construir sus automóviles dentro de una cadena en la cual cada obrero soldaba o colocaba cada pieza de su especialidad, comenzó la era industrial.

Esa era industrial, que terminó el año pasado, nos ha llevado a una situación que pone en peligro la existencia del planeta y de la raza humana como tal.

Nosotros nos vemos obligados, si queremos acceder a un programa o a un lugar en internet, a aceptar una serie de requisitos, a conceder hasta mil permisos si de una casa inteligente se trata, ya sea aceptando cookies o firmando mamotretos redactados por acuciosos abogados sobre algo que no sabemos, pero que nos han convencido de que estos son necesarios e indispensables.

Ese sistema sentaría los cimientos de lo que la economista y filósofa Shoshana Zuboff* ha llamado el “Capitalismo de la vigilancia”, una forma de capitalismo “sin precedentes” que predice las acciones de los internautas en el mundo real con el único propósito de beneficiar a las empresas

Y no es verdad. No es cierto que Google, Facebook, Amazon, ni ningún portal tenga que guardar nuestros datos. Es que los dueños de esas empresas así lo quieren para enriquecerse, están violando nuestro derecho a intimidad y nos están convirtiendo en títeres.

Shoshana Zuboff  es, por así decirlo, la contraparte de Sheryl y en su libro The Age of Surveillance Capitalism: The Fight for a Human Future at the New Frontier of Power (“La era del capitalismo de la vigilancia: la lucha por un futuro humano en la nueva frontera del poder”, 2019, nos enseña como escapar de esa esclavitud y las medida urgente que los gobiernos deben tomar, antes de que alguien con el suficiente dinero y ambición se tome  el planeta, o antes de que estemos al servicio de las máquinas y no ella al nuestro.

Pero esto, como si fuera una novela por entregas, será tema de otro artículo.

 

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