10 mayo, 2021

Periodista Alvaro Montes: migrar de Whatsapp a Telegram “es una estulticia (necedad)”

Las personas que se pasaron a Telegram se parecen a un sujeto que descubrió que almorzar todos los días en McDonald’s no era bueno para su salud, y entonces decidió hacerlo en Burger King

Especial agradecimiento al colega Alvaro Montes por su colaboración necesaria para aliviar las tensiones en miles de usuarios de las redes sociales

 

  

Álvaro Montes (*)

Periodista colombiano

La tendencia tecnológica de la semana fue la estampida de miles de usuarios que abandonaron Whatsapp, aterrorizados por la notificación de cambios en las condiciones de uso de esta popular plataforma. Corrieron a Telegram y Signal, por las mejores garantías de privacidad que ellas ofrecen. Por ahora. En realidad, desde el punto de vista de encriptación de datos, las tres están más o menos al mismo nivel. De hecho, Whatsapp utiliza el mismo protocolo de encriptación de las conversaciones que utiliza Signal, desarrollado por Matthew Rosenfeld, creador de esta última.

¿O es que los refugiados que esta semana anclaron en la “tierra incógnita” de Telegram y Signal creen en serio que allá no hay modelo de negocio en ciernes?

WhatsApp cometió el “pecado” de hacer más visible lo que pasa con los datos de los usuarios. Pero no es nada nuevo. Facebook utiliza datos de los usuarios de Whastapp desde hace años, cuando la adquirió por allá en 2014.

La novedad es que el conglomerado de social media más grande del mundo quiere que Whatsapp, con más de 2.000 millones de usuarios, empiece a generar ganancias, y el camino de monetización es la integración con el mundo del comercio, permitiendo que las empresas puedan contactar a esos dos billones de usuarios para ofrecerles productos y servicios.

WhatsApp pudo modificar los términos de uso como suelen hacerlo todas las tecnológicas desde hace décadas: mediante textos incompresibles para la mayoría de los usuarios, extensos párrafos que nadie lee y galimatías aburridos y oscuros a los que damos “Aceptar” automáticamente. Y se habría evitado el escándalo.

La esencia de estas plataformas no ha cambiado. Hacen negocio con los datos de sus usuarios. Como lo harán Telegram y Signal en unos años, cuando tengan una masa de usuarios suficientemente grande; cuando derroten – si es que lo logran – al rey Wahtsapp.

¿O es que los refugiados que esta semana anclaron en la “tierra incógnita” de Telegram y Signal creen en serio que allá no hay modelo de negocio en ciernes? ¿Creen que se trata de software libre y de la utopía tecnológica de Richard Stallman?

No es sostenible, desde el punto de vista de negocio, que más de dos mil millones de personas conversen a diario sin que Whatsapp genere un solo dólar para sus propietarios.

El costo de la operación es enorme, por la infraestructura necesaria para mantener la plataforma funcionando 24 por 7 en todo el mundo.

Facebook pagó 20.000 millones de dólares por WhatsApp no para prestar un servicio gratis a los humanos, sino con la idea de convertirlo en un WeChat occidental. WeChat es una plataforma similar que en China alcanzó un estatus superior. Se utiliza para casi todo: hacer compras, pedidos de domicilios, transferencias bancarias, solicitar un taxi, además del uso original de conversar por chat con amigos y colegas. Una “super App” como las llaman ahora.

Si Mark Zuckerberg logra convertirla en el WeChat de Occidente, la caja registradora de Whatsapp sonará mucho más que la del mismo Facebook. Para ello, necesita integrarla mejor con las empresas, como un servicio para buscar clientes.

El anuncio de nuevas condiciones de uso no es más que otro paso en esa dirección, de los muchos que ha dado en años recientes.

Es justo decir que no están anunciando que leerán nuestras conversaciones ni que podrán ver nuestras fotos. Eso no es posible, debido al sólido sistema de cifrado que se utiliza tanto en Whatsapp como en las demás.

No es eso a lo que nos referimos cuando hablamos de “datos de los usuarios”. Se trata de la información sobre preferencias de uso e intereses, que utilizados en entornos Big Data permiten perfilar tendencias y encontrar oportunidades de ventas.

La mejor pedagogía para comprender este asunto la aporta Shira Ovide, periodista de la sección tecnología en The New York Times: “En primer lugar, Facebook crea un buen espacio para que las personas se relacionen entre sí. Esa fue la red social original de Facebook, luego compró lugares como Instagram y WhatsApp.

Una vez que muchas personas están allí y cómodas, Facebook permite que las empresas se mezclen con la gente y tal vez intenten vender zapatillas para correr o sábanas. Paso tres, la empresa encuentra formas de hacer que esas empresas paguen para llegar a las personas. Ese es el boleto a la riqueza“. Mejor no se puede explicar.

¿Y qué creen ustedes que buscan los creadores de Telegram o de Signal, o de Twitter, o Youtube y Google?

Da igual cuál plataforma usted utilice. Solo necesita que el resto del mundo utilice la misma. De lo contrario, se quedará solo, sin casi nadie con quien conversar.

De hecho, ya hubo estampidas similares en el pasado, pero no alcanzaron la masa suficiente para disminuir el poder de Whatsapp.

Como periodista interesado en las tecnologías, utilizo todas las plataformas, para conocerlas y entender las tendencias. Estoy en Telegram desde hace mucho, pero allí casi no había nadie con quien conversar. Hasta esta semana.

(*) Colaboración especial para Nuevas Miradas

2 comentario en “Periodista Alvaro Montes: migrar de Whatsapp a Telegram “es una estulticia (necedad)”

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