16 abril, 2021

José Luis Rodríguez Velásquez: voz, humanismo, sencillez, aventuras de un hombre de radio y fe

José Luis Rodríguez y su esposa Rosa Emilia López Chavarría. Foto cortesía.

José Luis Rodríguez con su hija Mayra. Foto cortesía.

Mayra Rodríguez y Nuevas Miradas (*)

La muerte del hombre de radio y jinotegano de mil recuerdos, José Luis Rodríguez Velásquez no solo deja el vacío de las últimas voces sonoras de la radiodifusión local sino que se apagaron los testimonios de la Jinotega, gélida, verde y perfumada de los años 50, 60 y 70.

Según su hija, Mayra Rodríguez, quien más escribe acerca de su padre, Rodríguez Velásquez creció en el barrio Ducualí, entre las aguas del río del mismo nombre, desde donde contemplaba con ojos traviesos las aguas de la poza “La Naranjita”, llamada así por la existencia de un frondoso árbol de esa fruta.

Imitador de pájaros

Ahí había, también, peces barbudos, guapotes, mojarras y otros, cuenta en su diario. “Todo mundo aprendía a nadar en esa poza”, cerca del río se observaban zorros, cusucos, quinines, guardatinajas, culebras; había millares de pájaros, a los aprendió a imitar muy bien. “Era bello escuchar las serenatas mañaneras de miles de pájaros cantándole a nuestro Señor Jesús”, escribe su hija

Apenas fue un niño cuando cuando lo marcó la poliomielitis en sus extremidades inferiores. Creció en el barrio Ducualí, contemplando las aguas del río del mismo nombre.

José Luis Rodríguez con sus hijos y nietos. Foto cortesía.

Una niñez dolorosa pero de travesuras

En sus escritos relata –continúa su hija– sobre los corrales de don Goyo Padilla, durante su niñez trabajaba llevando leña a casa de los vecinos, lustrando zapatos. Al jalar leña se caía por su dificultad al caminar, sus rodillas se le reventaban en sangre, y lloraba en silencio.

De su niñez escribió muchas de sus anécdotas tales como colocar un cohete en el fuego de su mamá y hacer explotar una olla de frijoles recién cocidos, dejando así, a su madre y hermanos sin comer lo que le costó una buena tunda.

Aprendió radio viendo por una ventana

A sus 13 años inició sus aspiraciones por ser locutor; se lo participó a su madre y y ella respondió: “solo los ricos o muy estudiados podían llegar a hacerlo”.

En 1961, cuando tenía 15 años llegaba a ver las transmisiones en la sala de controles de la Radio Colinas, poco a poco iba observando en que jack se daba el micrófono para que el locutor hablara, cuál era para la cartuchera, el disco etcétera.

Un día no había quien recibiera los controles de la radio, y el dueño dijo que cerraría la programación, el joven José Luis le dijo que no cerrara que él iba a controlar, que ya sabía que debía hacer.

Johnny Herrera dueño de Radio Colinas, le hizo muchas preguntas las cuales respondió, sus respuestas fueron la puerta para la oportunidad de entrar a laborar en dicha radio, inicialmente fue como controlista luego como locutor y grabador de publicidad.

José Luis Rodríguez con sus dos hijas, Mayra y Dina. Foto cortesía.

Sus hijos y su herencia

Después de 2 años de noviazgo, el 25 de marzo de 1971, contrae matrimonio con Rosa Emilia López Chavarría, de ese vínculo matrimonial nacieron 4 hijos: Mayra de Fátima, Williams José, Allan David y Dina Martha, todos maestros en diversas modalidades, sus hijos fueron su gran orgullo pues dejaría en ellos el mejor legado de amor a Dios y al prójimo. Durante su vida fuera de su matrimonio nacieron dos hijas: Karla Rodríguez, ella vive fuera de Nicaragua y Martha Rodríguez, con domicilio en la ciudad de Jinotega.

Una muestra de su diario manuscrito heredado a sus hijos. Cortesía

(*) Escrito original de su hija Mayra Rodríguez con adaptación de Nuevas Miradas.

6 comentario en “José Luis Rodríguez Velásquez: voz, humanismo, sencillez, aventuras de un hombre de radio y fe

  1. Muy estimado Ramón Huerta, felicito a usted y todo el equipo de Nuevas Miradas por los artículos de tan agradables estilos , es notable e indiscutible la calidad y enfoque humano. Soy lector constante. Dios les bendiga.
    ALLAN RODRÍGUEZ, JINOTEGA, JINOTEGA.

    1. Muchas gracias estimado Allan y le pido que comparta los materiales de Nuevas Miradas con sus contactos, eso nos hace crecer, gracias a usted.

  2. Dios continué Bendiciendo grandemente la labor que ejercen. A toda la Dirección de Nuevas Miradas. Y agradecemos por este Historial de tan ilustre señor: José Luis Rodriguez, desde niña crecí escuchandolo en la radio, oir esa voz, tan preciosa, contagiante, y llenas de aptitudes positivas. Y esa Alegría contagiante, nos movia a trazarnos metas y sueños a alcanzar, luego encontrarme en las aulas de la universidad, a La Doctora Mayra Rodrigues, como Docente una persona alegre, Linda , y muy inteligente. y al profesor Allan Rodríguez, muy respetuoso, culto, amable, educado , puedo dar fe. De todo lo que se Resume de la familia Rodriguez.una familia muy caracteristica, por sus valores. Y sobre todo de quien les dio la mejor enseñanza su padre.

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