13 junio, 2021

Arriesgarse por una nueva Nicaragua

Sergio Simpson

Querer un país con democracia ha llevado a la muerte a miles de nicaragüenses, la pérdida de bienes materiales hasta quedar en bancarrota, y al exilio para salvar la vida y buscar construirse un mejor presente y porvenir.

Miles de personas experimentan el terror a ser capturadas, secuestradas, torturadas, y muchas de ellas abandonan los reclamos de justicia. Es comprensible amilanarse cuando llevas las de perder, pero no lo es cuando sabes que la mayoría desea libertad y aceptas el reto de contribuir al cambio y la unidad.

En algún momento podés valorar que no vale la pena exponerte al peligro, cuando vez personas indiferentes, o serviles que se lucran del sistema, o te sientes solo en tu caminar desafiando al opresor y expones a tu familia.

Pero, es un acto humano superior dedicarse a colaborar para la construcción de un país, de una sociedad que progrese en todos los sentidos, y tengamos la posibilidad de vivir del trabajo eficiente, digno, y honrado.

El gobierno actual no es diferente a las dictaduras anteriores, su poder lo basa en las armas, en tropas policiales y grupos civiles empistolados, para sostenerse y organizar elecciones fraudulentas, pero antes el pueblo ha derrotado a déspotas con la participación de miles y el respaldo internacional.

Desafortunadamente, después de las victorias de la mayoría del pueblo, aparecen oportunistas que se encumbran en el Estado, emanan su corrupción, reprimen y se comportan igual o peor que sus antecesores.

En doscientos años de independencia de España, construir un país democrático sigue siendo la aspiración de personas sensatas, futuristas, y el proceso es irreversible, la mayoría de nicas lo desea y participa.

Se lamentarán mañana quienes conciben la dictadura como un sistema humano, pues ese concepto es despreciable.

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