24 septiembre, 2021

Una dinastía que se esfuma, un repunte económico que no fue y una historia que parece actual

Fotografía tomada de 100% Noticias / NM 

Como es tradición, el analista y sociólogo Oscar René-Vargas inicia en Nuevas Miradas un ejercicio intelectual de investigación, análisis y balance de la economía nicaragüense en el último año, pero con aristas y antecedentes desde el 2018, año en que los  jóvenes se sublevaron contra el régimen, en una inédita expresión de protesta cívica.

Oscar-René Vargas

Cuarta entrega

En mayo 1936, Anastasio Somoza García propina un golpe de Estado al presidente Juan Bautista Sacasa, pero estaba inhabilitado para ser candidato a la Presidencia porque la Constitución Política de esa época establecía que los militares no podían ser candidatos y Somoza García era el jefe de la Guardia Nacional con el rango de general.

Con el golpe de Estado, Somoza elimina a Sacasa y “pone a un presidente fantoche”; además, se presenta a las elecciones de noviembre de ese año 1936. El Partido Conservador boicotea las elecciones, pero a Somoza García no le importa.

El partido conservador histórico no participó en las elecciones de 1936. Tanto la tendencia de Emiliano Chamorro como de Carlos Cuadra Pasos se abstuvieron. Por lo tanto, el Partido Conservador pierde la personería jurídica y queda al margen de la legalidad jurídica.

Es a partir de ese momento, que Anastasio Somoza García pone en marcha el modelo político del “zancudismo político” y creando un partido conservador zancudo que participa en las elecciones de 1936.

Por su participación en la elección Somoza García le da al partido zancudo la misma proporción de diputados y senadores que habían obtenido el partido conservador en las elecciones de 1932.

Anastasio Somoza García fue a las elecciones y las gana bajo un estado de sitio en alianza con el Ejército de entonces; asume la Presidencia en 1937, pasa un año de muchas dificultades porque ningún país lo reconocía, así que en septiembre de 1938 Somoza García hace un pacto con Carlos Cuadra Pasos, dirigente del Partido Conservador.

En diciembre de 1936, Anastasio Somoza García es electo y en enero de 1937, al asumir la presidencia lo primero que hace es darle una serie de concesiones al gran capital de la época, en exoneraciones y otras prebendas para gozar de su complicidad y neutralidad.

A partir de enero de 1937, Anastasio Somoza García controla el Ejército, como el Congreso, el poder judicial y el electoral.

Anastasio Somoza García también gozaba del beneplácito del jefe de la iglesia católica de la época, el Arzobispo de Managua José Antonio Lezcano y Ortega (1865-1952).

No hay que olvidar que Anastasio Somoza García es declarado, a su muerte (1956), “Príncipe de la Iglesia” por el Arzobispo de Managua Alejandro González y Robleto (1884-1968).

La elección de Anastasio Somoza García no gozaba de la legitimidad necesaria para presentarse a nivel internacional como un presidente con todas las reglas de la ley.

En conversaciones, en el año de 1938, con la tendencia del Partido Conservador de Carlos Cuadra Pasos, acuerdan la autodisolución del Congreso electo en las elecciones de 1936.

En septiembre 1938, Anastasio Somoza García legaliza al Partido Conservador (tendencia de Cuadra Pasos, y en contra de la tendencia de Emiliano Chamorro quien se encontraba en el exilio) y llaman a las elecciones para una Asamblea Constituyente que será electa y tomará posesión a finales de 1938.

A través de ese pacto, se legaliza el Partido Conservador que no se presentó a las elecciones del 1936. Este pacto culmina en abril de 1939 con una nueva Constitución en la cual se establece un artículo transitorio por medio del cual prolongan el período presidencial de Somoza García por 10 años sin necesidad de ir a elecciones; entonces Somoza García es presidente hasta 1948 sin que mediara ningún proceso eleccionario. Con ese pacto estuvo de acuerdo el “gran capital” de la época y se establecieron relaciones “fraternas” con Estados Unidos.

La Asamblea Constituyente electa promulga la nueva constitución (abril de 1939) por medio la cual se toman dos medidas concretas: se institucionaliza el “zancudismo político” al institucionalizar una cuota de poder al partido que participe en las elecciones integrándose a la cultura política del país y Anastasio Somoza García legaliza su poder y por mandato constitucional se le prolongan, sin elecciones, su período presidencial por 10 años más (1936-1948).

Como consecuencia del pacto Somoza García-Cuadra Pasos del año 1938, el cual no se debe confundir con el pacto del año de 1948 de los mismos personajes; los norteamericanos lo invitan hacer una visita oficial a los Estados Unidos en mayo de 1939.

Los Estados Unidos lo reciben con todos los honores de su cargo, ya que como dijo el Presidente Franklin D. Roosevelt “Somoza puede ser un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”.

Somoza García logró permanecer en el poder durante diez años y entre 1948-1950 siguió controlando el poder a través de presidentes fantoches. Con el acuerdo de la oposición formal, partido conservador, y con el beneplácito de los poderes fácticos se firma el pacto Somoza-Chamorro que le permite ser electo, nuevamente para el período 1950-1957.

Es precisamente en ese período que logra consolidar su dictadura y preparar la sucesión familiar, nombrando a un hijo Presidente del Congreso (Luis Somoza Debayle) y al otro Jefe del Ejército (Anastasio Somoza Debayle).

La consolidación de la dictadura somocista, 1950-1967, se produce en el marco de un crecimiento económico importante basado en el auge algodonero, el incremento del precio del café, el apogeo del Mercado Común Centroamericano, el aumento de los volúmenes de exportaciones de carne y azúcar. Cabalgando sobre esos motores la economía tuvo un crecimiento sostenido durante esos años e implementó un “populismo responsable”. Al mismo tiempo, gozó del apoyo del gran capital, el beneplácito de la iglesia, la complicidad de los políticos zancudos y el visto bueno de los EEUU.

La estrategia de Ortega ha sido tratar de replicar la manera como la dictadura somocista se consolidó. Al inicio de su mandato, con el nombramiento de Murillo como vicepresidenta pensaba asegurar la sucesión dinástica; presupone que con el dinero venezolano más el canal interoceánico, la refinería y los otros proyectos (fábricas de aluminio, fertilizantes, Tumarín, etcétera) se iba a producir un crecimiento similar al de 1950-1967. Sin embargo, todos esos proyectos se hicieron humo.

Al fallarle todos los megaproyectos indicados más la rebelión de abril 2018 y el surgimiento de las cinco crisis, Ortega no ha tenido otra alternativa que utilizar la represión generalizada para permanecer el poder esperando en un “mañana” mejor. Los huracanes Eta e Iota se transformaron en un mejor “mañana” para el 2021: tiene el dinero de los préstamos, la estrategia del capital de promover la “salida al suave”, el apoyo del ejército, la policía y los paramilitares, y, la oportunidad de reelegirse para tratar de consolidar la sucesión familiar. Lo más probable es que continúe dúo Ortega-Murillo y que algunos de sus hijos sean candidatos a diputados para apuntalar la dinastía.

Esa es la estrategia de Ortega-Murillo. Por eso tiene que haber un cambio en la estrategia de la oposición, ya que la “salida en frío” incrementa las posibilidades que la dictadura perdure. La oposición tiene que tener una estrategia multidimensional que combine las reivindicaciones inmediatas de la gente con una estrategia de corto y mediano plazo.

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