10 mayo, 2021

Inversión Extranjera Directa a la deriva y un gobierno ineficiente sin estrategia para mejorar la competitividad

Ilustración de Infobae / NM

Como es tradición, el analista y sociólogo Oscar René-Vargas inicia en Nuevas Miradas un ejercicio intelectual de investigación, análisis y balance de la economía nicaragüense en el último año, pero con aristas y antecedentes desde el 2018, año en que los  jóvenes se sublevaron contra el régimen, en una inédita expresión de protesta cívica.

Oscar René Vargas

Tercera entrega

En el 2013, Nicaragua atrajo US$ 1,388.0 millones de dólares en términos de ingresos brutos de las Inversiones Extranjeras Directas (IED). El producto interno bruto (PIB) del 2013, de acuerdo con el Banco Central de Nicaragua (BCN), fue de US$ 11,255.6 millones de dólares. Es decir, el porcentaje de las IED respecto del PIB fue de 12.33 por ciento.

En el 2013, las cifras netas de la IED, las cuales se refieren al total de ingresos de IED menos todas las salidas de capital y pago al extranjero, alcanzaron US$ 845 millones de dólares.

Entre 2006 y el 2013, la IED pasó de US$ 286.8 millones de dólares a US$ 1,388.0 millones de dólares. Este comportamiento de las IED permitió el ensanchamiento de la capacidad productiva, la generación de empleos y la expansión de las exportaciones.

El crecimiento económico de Nicaragua sigue dependiendo de los dólares que logra atraer en concepto de comercio, remesas, turismo, cooperación, préstamos, inversión extranjera o lavado de dinero. La suma de esos rubros es lo que permitió un crecimiento promedio del PIB de 4.22 por ciento por año entre el 2007 y 2017.

En el 2010, el total de la IED captado en la región latinoamericana alcanzó un monto de US$ 112,634 millones de dólares y la región centroamericana recibió US$ 5,848 millones de dólares. En ese año, Nicaragua recibió la cantidad de US$ 508 millones de dólares, lo que representaba el 8.86 por ciento con relación al total centroamericano y el 0.45 por ciento del total latinoamericano.

De acuerdo con la CEPAL, en 2019 ingresaron US$ 160,721 millones de dólares de IED en América Latina y el Caribe, y la región centroamericana recibió US$ 11,508 millones de dólares. Ese año, Nicaragua recibió la cantidad de US$ 503 millones de dólares, lo que representó el 4.40 por ciento del total de Centroamérica y el 0.31 por ciento del total latinoamericano.

Desde 1990 a la fecha, Nicaragua ha sido el país centroamericano que recibe menos IED por ser poco atractivo debido a múltiples factores: el estancamiento del desarrollo de los factores productivos, la lógica de la política extractivista que prevalece en la estrategia gubernamental, mano de obra sin preparación, atraso en la formación profesional, poca inversión en educación, empresariado sin hacer inversiones productivas y colgado a la teta del Estado para recibir exoneraciones y prebendas, corrupción generalizada acompañada con impunidad, etcétera.

La IED ha sido una de las palancas de la economía entre el 2007 al 2017. Desde el 2018, se ha contraído con dureza a causa de la crisis sociopolítica, la recesión y la pandemia, pero es importante recalcar que su declive no empezó en 2018, sino que se encontraba en una etapa de debilidad desde 2015.

La CEPAL en su informe “La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe 2020”, indicó una disminución de la IED en Nicaragua del menos 39.9 por ciento respecto de 2018; la caída de la IED entre 2017 y 2019 alcanzó menos 48.59 por ciento.

El escenario para finales del 2020 y 2021 no veo la posibilidad de una recuperación de las IED, todo indica que vamos a cerrar el 2020 con menos IED con relación al 2019. De acuerdo con los datos oficiales, hasta el tercer trimestre de 2020 el acumulado es de apenas US$ 367.0 millones de dólares, es decir, menor en comparación al mismo período del 2019 que alcanzó US$ 623.6 millones de dólares.

En el caso que el 2021 se presente una mejoría, muy poco probable, será limitada debido a tres factores. 1) En los últimos 15 años Nicaragua ha sido el país centroamericano que ha recibido menos IED. 2) La permanencia de las cinco crisis en el escenario nacional. 3) En el 2020, la IED ha sufrido, a nivel mundial, una contracción de las inversiones por efecto de la pandemia del coronavirus. Situación que tiene tendencia a prolongarse en el 2021.

Por esas variables no podemos esperar ninguna mejora en el 2021. Más bien la tendencia es el descenso o estancamiento de las IED. En el caso del turismo se agudizará más por efecto que las líneas aéreas no están llegando al país. La contracción de IED general entre el 2017 y 2020 ha sido del 69.9 por ciento y en sector turismo ha sido del 71.65 por ciento.

En el 2021, se espera una contracción económica mundial por efecto del coronavirus. Por ejemplo, el turismo internacional está en crisis por la limitación de las personas por efecto de la pandemia. En países como España y Francia el ingreso por turismo ha caído en más del 70 por ciento.

Las características de la IED en Nicaragua han sido que la inversión en servicios y minería son la más importante que la dirigida a manufacturas. Es decir que los capitales productivos arribaran de modo selectivo, guiados por su propia lógica extractivista, de competencia e incentivados por los bajos costos laborales y no en la lógica de un desarrollo sustentable del país. Por otro lado, la IED en las zonas francas se ha hecho bajo una lógica de enclave.

En conclusión: el régimen Ortega-Murillo ha sido un gobierno ineficiente sin estrategia para mejorar la competitividad ni la productividad. Todos los grandes proyectos de desarrollo anunciados han fracasado (refinería, Tumarín, fábrica de fertilizantes, empresa de aluminio, satélite, canal interoceánico, etcétera).

Por otro lado, el régimen no tiene una estrategia de desarrollo para el 2030. Sin embargo, la ley 1046 que permite la privatización del agua tiene el objetivo de incrementar la IED y enriquecer a los poderes fácticos económicos. El tema de la privatización del agua y su repercusión será abordado en otro artículo en los próximos días.

Por ser un país marginal, desde el punto de vista económico, a nivel de América Latina como de Centroamérica existe el peligro que, por la falta de una estrategia de desarrollo y por la falta de una estrategia multidimensional de la oposición alternativa al régimen, existe la posibilidad que la dictadura quiera aprovechar esa marginalidad geopolítica y geoeconómica y servirse del dinero de los préstamos para consolidarse, prolongarse su estadía en el poder e intentar establecer una dinastía

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!