25 octubre, 2021

¿Por qué debe interesar la política a la hora de demandar qué tipo de país queremos, qué lo hará diferente?

 

“Lo único que os pido es que midais a los políticos por lo que hacen, por el ejemplo, y aunque sea de la extrema derecha si es un hombre decente y los otros son unos ladrones votad al de la extrema derecha. Eso me lo manda mi inteligencia de hombre de izquierdas. Votad al honrado, al ladrón no lo voteis aunque tenga la hoz y el martillo.

Julio Anguita

Siempre la política, los políticos y los partidos políticos han estado en el ojo del huracán en el mundo y por supuesto en Nicaragua donde se aproxima un proceso electoral por eso,  es de suma necesidad que la sociedad vaya asumiendo una responsabilidad política seria y responsable, preguntándonos ¿qué país queremos? ¿qué necesitamos como sociedad? ¿quiénes nos van a representar? ¿qué nos propone cada uno de los partidos? ¿son factibles las promesas? ¿qué es lo diferente de los demás? piense, analice y decida, en sus manos tiene los destinos del país

Julio César Guerrero Dias

La sociedad está pasando una situación insoportable: desempleo, pobreza, crece el sector económico no formal, la inseguridad, los servicios básicos que son parte de una necesidad y un derecho humano.

Los impuestos aumentan, las tarifas de energía en vez de reducirse aumentan, las pensiones a los jubilados se les reduce, se les reduce los medicamentos que necesitan; el agua en muchos lugares es inexistente, los alimentos aumentan de precio, el combustible semanalmente aumenta el costo, y si a eso le agregamos la inestabilidad política que cada día es mas compleja, el desencanto social aumenta.

La política y los políticos no plantean nada en concreto, son discursos vacíos de dimes y diretes, y de cara a un proceso electoral que ya entramos de manera directa el próximo año, todavía no se resuelve.

La pugna entre los que dicen que son opositores al gobierno, que de oposición no tienen nada, sino que se evidencia cada día que muchos están ahí por intereses personales y no por el bienestar de la sociedad, todos quieren ser titulares de un grupo que son incoherentes en muchos de sus planteamientos.

No se puede hacer política cuando no se es político; ¿la política y el político tiene que ser diplomático? ¿qué característica debe de tener un político? ¿la base de la política es la negociación? ¿cualquier ciudadano puede hacer política? ¿por qué muchos les interesa la política? ¿han visto la política para vivir bien? ¿cuáles son las causas del desprestigio de la política y de los políticos?

Estas interrogantes no son mas que algunas ideas que cada uno de los lectores de El ágora nica y Nuevas Miradas las podrán responder de acuerdo a sus condicionamientos individuales.

La imagen de la política y de los políticos está notablemente deteriorada entre los ciudadanos, esa es mi percepción quizás esté equivocado probablemente, de forma semejante también ocurre en otros países porque el modelo de hacer política es parecido al nuestro, las sociedades están cansadas de escuchar tanta demagogia.

Cuando se les pregunta a algunos ciudadanos por la imagen que tienen de los políticos, de la política o de los partidos políticos en nuestro país, las respuestas son críticas surgen respuesta muy llamativas.

Para escribir de este tema me di a la tarea de realizar un sondeo de opinión en mi lugar donde resido, señalo que es sondeo, que no se confunda con encuesta solamente era para tener referentes de la política, de los políticos y de las partidos políticos en  el entorno inmediato.

Los datos muestran que las percepciones son negativas se centran fundamentalmente en los políticos y en los partidos políticos, también en gran medida en las instituciones del estado en las que se integran los partidos y los políticos.

En este sentido, la percepción de los ciudadanos de este espacio hace una distinción entre lo que considera las instituciones de la democracia y las personas y organizaciones encargadas de gestionar estas instituciones. Sin embargo, esta distinción no impide que la percepción de la política en su conjunto sea también fundamentalmente negativa de la misma forma que la de las élites políticas responsables de su gestión.

A quienes no logré entrevistar, la mayor parte señala que la política y los políticos son personas que lo que buscan son sus intereses personales que históricamente eso es lo que ha sido la política en nuestro país, citas de algunos entrevistados.

“… no me interesa la política, la política es una …“

“todos son iguales “

 “En nadie confío, es siempre lo mismo”

“Los que están al frente de los partidos se creen dueños”

“Me da igual quien llegue al gobierno, nunca he comido con un gobierno”

“Si no trabajo no como, ni le doy de comer a mi familia”

“Estos políticos son corruptos”

“Están por sus intereses”

Solo comparto algunas reflexiones de los entrevistados de mi entorno, hago esta aclaración para que no se piense que metodológicamente dicho sondeo cumple los requisitos como lo de la encuesta solo fue un sondeo para tomarlo como referente en mi escrito.

Tomando como referente algunas consideraciones que plantearon los entrevistado, la imagen predominante transmitida de la política asocia a ésta con los intereses partidistas o grupales, no sociales, con la corrupción, pero una corrupción compartida.

Aquí este fenómeno se ha visto, ha sido en contubernio entre quienes han estado decidiendo por el pueblo, una década de engaño de eufemismo político haciéndole creer a la ciudadanía que todo estaba al ciento por ciento buena ¿cuánta razón existe en esto? ¿Son verdaderos estos señalamientos?

La imagen predominante de los políticos desde que yo tengo uso de razón, es que los que están al frente de una institución, de un partido se creen los dioses del olimpo, pero la realidad es otra, son seres ambiciosos, dispuestos a cualquier acción con tal de conservar el poder, centrados en sus propios intereses y en los de sus partidos y no en los intereses de los ciudadanos, ¿será verdad eso?

Lo que hemos visto en nuestro país durante mucho tiempo es que el político no es un servidor público, sino una persona al servicio de sus propios intereses privados y personales, obsesionado por el poder y capaz de cualquier acción para conseguir o conservar ese poder.

Por eso se hace hilera para participar en elecciones juegan a ser presidentes, diputados, alcaldes, concejales, gobernadores y otros a cargos públicos ministros, secretarios generales, embajadores, directores de entes autónomos en fin es una larga lista, ¿tendrán razón la opinión de la gente?

¿Por qué la ciudadanía tiene desconfianza de la política y los políticos? La siguiente pregunta que nos parece inevitablemente, una vez contestada la anterior, es la del ¿porqué de este actual divorcio? y la tendencia que marca ahora los que adversan al gobierno, aunque considero que probablemente jamás hubo matrimonio estable y la unión de hecho seguramente siempre tuvo sus dificultades entre los que decidían por el pueblo, en todo caso era un espejismo de armonía social, política y económica que vivía el país.

Putnam, Pharr y Dalton (2000) consideran que, al menos para los países más avanzados económica y socialmente, la baja confianza en los dirigentes políticos es una función del rendimiento de éstos, el cambio de expectativas sociales y el papel de la información y comunicación actuales.

En cuanto al rendimiento, existen tres factores claves a considerar para explicar el deterioro en la percepción del rendimiento: el declive en la capacidad para representar los intereses y deseos de la ciudadanía.

El declive de la fidelidad o de la ética con la que los políticos actúan en representación de los/as ciudadanos/as, y, finalmente, el declive del capital social, estas consideraciones es una realidad en nuestro país así hemos estado durante mucho tiempo, ¿podemos cambiar estas actitudes de nuestros políticos? ¿qué es lo novedoso de la política y de los políticos de ahora? ¿y las nuevas ideas de hacer política dónde están? ¿y los nuevos actores y actrices dónde están? ¿tienen oportunidades?

En este texto se define que, a nivel global, la principal razón por la que se está produciendo este deterioro de la confianza en la clase política y en la propia política como instrumento regulador, es la percepción ciudadana de una quiebra por parte de los responsables políticos del contrato de confianza mutua entre ellos y la ciudadanía.

En suma, la quiebra de unas reglas éticas que, aunque no documentadas, forman parte de las convicciones de una buena parte de la ciudadanía sobre el deber ser de la actuación política.

Para ilustrar esto, hace poco tiempo en un programa televisivo dos personajes de la política criolla –un viejo zorro que ha vivido de la política, y un aprendiz a político– se transaron en un duelo verbal estéril,  bizantino y como decimos en buen nicaragüense se “sacaron las mantillas al sol”, donde a ninguno se le creyó, ambos demostraron la incapacidad de ser político, donde lo que hicieron fue el ridículo frente a todo el país y demostraron que no son aptos para estar al frente de una enorme responsabilidad como es ser estadista.

Lo que vimos y escuchamos todos los días es lo mismo de parte de los que quieren preservar el poder y los que aspiran al poder, estas acciones no abonan a la sociedad para tenerle confianza.

Reflexionar sobre la política, si no es una obligación, por lo menos es un derecho y un deber de todo sujeto social, es imperativo participar en la forma en la que se establece el orden, cómo se detenta el poder y la autoridad, porque, no sólo hay que añorar la paz, la estabilidad y la armonía, sino hay que hacer algo para instaurarlas, esto es fundamental.

Hay que participar de cualquier modo, los cambios sociales los realizan individuos con conciencia política que buscan resolver conflictos, hay que tomar posición para convertirse no sólo en un observador de los fenómenos políticos sino, desde la muy particular forma de estudiarlos, participar con las propias formas de pensar en su solución, porque no solo se es afectado de manera individual, si no la colectividad.

Participar en las soluciones no nos transforma en una víctima mas de la situación del país, sino en un actor reflexivo de lo que en muchos países está sucediendo, Nicaragua no está exento de esto, por el bienestar de las mayorías hay que participar de una u otra forma.

Socialice sus ideas esto ayuda a crear conciencia política ciudadana, en función de nuestra sociedad, usted lo puede hacer, inténtelo, usted gana y todos ganamos.

La política también es un espacio, un lugar de debates, de diálogos, de consensos, de arbitrariedades, ya no le compete solo al ámbito del Estado, es un espacio común que se ha ampliado, se ha enriquecido y por lo tanto se ha vuelto complejo.

Con la tecnología, información y comunicación hay nuevas formas de hacer política, ahí las comunidades virtuales han tenido cabida, y esto se extiende no sólo a donde se hace ahora la política, sino a quienes la hacen, las decisiones políticas se discuten en las reuniones familiares, en la calle, en las universidades, mercados, transporte público, en fin en todos los espacios públicos.

La gente conoce cuáles son los organismos, partidos  e individuos que podrán participar en las próximas elecciones, lo común de todos sería velar por los intereses de la nación, por estas razones se están constituyendo cada vez más, organismos internacionales y nacionales que observan estos procesos y que legitiman dichos procesos y pueden incidir y tener  mayor influencia en las decisiones políticas de un mundo que está globalizado.

Si bien es cierto que compartir estas ideas nos puede llevar a tener una mirada incómoda de los que se consideran agraviados mi intención no es perjudicar a los protagonistas de los que disputan el cetro político, sino de socializar mi pensamiento, quizás ya estaré etiquetado por unos y otros de eso estoy claro que escribir acerca de temas de esta naturaleza crea incomodidades.

Lo hago porque como ciudadano tengo derecho de pensar por mi propia cuenta nunca me he propuesto, que crean, que piensen o acepten mis reflexiones, solo trato de aportar a la participación ciudadana, usted es que debe de tener su propia voz.

Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

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