18 mayo, 2021

Purísimas de Granada 300 años de fervor aunque con menos dulces y aglomeraciones en este 2020

Foto de Google / NM

Elisa Estrada (*)

Especial para Nuevas Miradas 

Cada campanazo de la Catedral de Granada es acompañado por dos cuetes. Es el 28 de noviembre y los feligreses inician el rezo de La Purísima desde las 6 de la mañana, dándole la bienvenida a la Virgen Inmaculada Concepción con la misma emoción de todos los años. Esta vez la celebración es diferente. Los rezos y cantos pueden ser los mismos, pero hace falta aquella dulzura que acompaña a la patrona de Nicaragua: las cajetas.

‘‘Ya para este tiempo tenía bastantes encargos, ahora no’’ asegura Rosa Fuerte, dueña de la dulcería “La Miel”, la más popular y reconocida de la ciudad. La venta está ‘‘muerta’’ en la esperada temporada alta de La Purísima. Fuerte comentó que tanto los granadinos como la gente de  otros departamentos no la han buscado para preparar los brindis con sus cajetas para la celebración.

La Purísima es una tradición profundamente arraigada en la cultura nicaragüense y en la ciudad de Granada, la primera Purísima se celebró aproximadamente en 1725 en la iglesia de San Francisco, hace más de 300 años. La repartición de dulces y cajetas es ‘‘esencial’’, así lo describe la granadina Josy Gómez, quien todos los años espera el mes de diciembre para rezar, cantar y degustar de los característicos dulces de la Purísima.

Rosa Fuerte entiende que las prioridades de las personas han cambiado a raíz de la pandemia por COVID-19. Explicó que una de las razones por la cual su venta está ‘‘fría’’ es porque en vez de dar cajetas, los pobladores prefieren dar ‘‘un arrocito y frijoles’’ o ‘‘víveres básicos’’. Sin embargo, sostiene que los dulces ‘‘hacen falta, el cuerpo te lo pide especialmente en estos tiempos’’.

Origen de la festividad

No existe una fecha exacta que determine la llegada de la Inmaculada Concepción, pero se considera que desde los comienzos de la colonización, con la llegada de la fe católica al continente, los frailes franciscanos que venían con los conquistadores, traen con ellos la devoción a la Virgen. Jesús Gómez, un devoto católico, explicó que la orden franciscana es una gran defensora del dogma de la Inmaculada Concepción e inculcaron el rezo de la novena a la Virgen. En el Puerto de Posesión, hoy conocido como El Realejo, en Chinandega es donde llegaron las primeras piezas e imágenes de la Virgen.

‘‘Hay escritos que dicen que el primer grito de la Purísima como celebración nace en la Parroquia de San Felipe en León’’ dijo Gómez, y agregó que la tradición de salir a las calles a rezar y cantarle a la Virgen surgió porque se puso la imagen de la Inmaculada Concepción en la puerta de la Parroquia de San Felipe a causa de las misas aglomeradas. ‘‘A las personas les encantó y comenzaron a poner las imágenes en sus casas y repartir los dulces o frutas tradicionales de la época”.

La celebración en Granada

De Chinandega a León, luego a Granada y a Managua, la devoción se fue esparciendo en todo el país y, naturalmente, las maneras de celebrar a la Inmaculada Concepción se fueron desarrollando. La Gran Sultana se destaca por la grandiosidad con la que festejan a la Virgen.

La Inmaculada Concepción, o ‘‘La Conchita’’ como la apodan los granadinos, es bajada de su altar en la Catedral desde el 28 de noviembre hasta el 8 de diciembre. La celebran en nueve calles de toda la ciudad. La granadina Saralee Ramírez, explicó que rezan la novena por calle, ‘‘cada calle se encarga del rezo el día que le toca’’.

Los pobladores de cada calle se encargan de construir carrozas para un desfile. Ramírez espera todos los años las carrozas, ‘‘las hacen bellas, con gran creatividad’’. Agregó que cada carroza tiene un pasaje bíblico diferente y que nunca se repiten.

La primera calle y barrio que celebró La Purísima en Granada fue Cuiscoma, según el historiador granadino Jorge Díaz. Sin embargo, los pobladores trasladaron la celebración a la Calle Atravesada, ya que es la más amplia y ‘‘elegante’’ de la ciudad.

Una bandeja de ayote en miel. Foto de Elisa Estrada / NM.

¿Y dónde están las cajetas?

En una casa esquinera de la Calle Inmaculada está la dulcería “La Miel”, que desde 1945 ofrece todo tipo de dulces a la ciudad de Granada. Rosa Fuerte es la tercera generación en el negocio de la elaboración de cajetas, aún con sus 85 años, colabora con tres de sus hijos en la hacer las cajetas y los dulces.

‘‘Para estos tiempos algunos negocios me compraban 60,000 o 30,000 cajetas’’, recuerda Fuerte, contrastando con la venta que tuvo hace unas semanas en la que solo vendió 200 córdobas. Para las Purísimas, la dulcería usualmente vende por unidad unos paquetes pequeños que contienen: cajetas de leche, cajetas de coco rosada y negra, coyolitos y gofios.

Fuerte afirmó que la pandemia ‘‘golpeó’’ su negocio y que esta ‘‘sobreviviendo de los ahorros’’ que tenía. Agregó que con los pocos vuelos que vienen del exterior, los nicaragüenses que viven en el extranjero ya no llegan a comprarle. ‘‘Me llamaban y me decían ‘Alísteme tanto de cajeta’ pero han sido pocos los que han podido venir de afuera’’.

Una bandeja de coyolitos hecha por Rosa Fuerte. Foto de Elisa Estrada / NM.

Devota a la Virgen del Socorro, describiéndola como ‘‘esa es la mía’’, Fuerte invitaba a bastantes personas a sus purísimas y le encantaba hacer las cajetas y otros dulces para las personas que llegaban. ‘‘Yo te sé hacer marquesotes, polvorones, roscas bañadas, ayote en miel y huevo chimbo; todo eso lo saben mis hijas porque todo eso me enseñó mi madre y todo eso se lo enseñó a ella su madre’’.

Este año Fuerte decidió que no festejará La Purísima para proteger su salud. ‘‘Mi hija sí va a hacer su Purísima. No va a invitar a nadie, va a tener su altar y al que va pasando le va dando su cajetita’’.

Las Delicias

En la misma calle a tan solo tres casas de distancia, en una casa pequeña está la dulcería Las Delicias. Francisca Mena, al igual que Rosa Fuerte, es la tercera generación en el negocio de hacer cajetas. Desde que tenía 10 años trabajaba con su mamá haciendo cajetas y moliendo maíz para hacer cosa de horno. Actualmente, ella sigue elaborando las cajetas, pero su nieto y su hija la ayudan a menearlas, picarlas, rallarlas y levantarlas. ‘‘No es chiche estar en un fuego no es cualquiera’’ agregó.

Aunque la dulcería de Mena no tiene el mismo nivel de popularidad que “La Miel”, ambas están ‘‘apagadas’’, a como lo describe Mena, en sus ventas. ‘‘Para estos tiempos yo ya he tenido mis cuantos encargos de cajeta y ahora nadie ha venido, ni yo me he preocupado en ir a buscar las cosas’’.

Mena agregó que en el mes de noviembre pasó hasta 15 días sin vender cajetas o dulces, ni en el mercado de Granada, donde su hija Johanna, ‘‘Juli’’, va algunos fines de semana para ayudarle a su mamá. La esperanza no la pierde. Mena sigue trabajando y decidió dar unas bandejas con sus cajetas a su nuera que trabaja en Managua, para que ‘‘los que trabajan con ella degusten y tal vez me hagan pedidos’’.

Mena tampoco va a celebrar La Purísima, pero le gustaría que le hicieran encargos grandes. ‘‘Me gustaría, pero si yo tuviera quien me ayudara yo me vuelo las trancas a como dicen’’.

Cajeta de leche hecha por Rosa Fuerte con la ayuda de sus hijas. Foto de Elisa Estrada / NM.

Las cajetas y los dulces

Fuerte y Mena aclararon que los dulces y cajetas populares de la Purísima, y de diciembre en general, son: la cajeta de leche, la cajeta de coco rosada, coyolitos, zapoyol, ayote en miel, crocantes, leche de burra, alfajores y piñonate.

Mena comentó que, aunque todas las cajetas llevan su tiempo de preparación, la cajeta de leche, el coyolito y la de coco negra son las que ‘‘llevan más fuego’’.  Agregó que la cajeta de coco rosada es la que más rápido se ‘‘friega’’, debido a que es hecha con azúcar, al igual que el piñonate, que después de unos días ‘‘agarra un polvito’’ que indica que está por descomponerse. ‘‘La negra, como es de dulce y lleva tamarindo, el tamarindo como que amarra al coco para que no se descomponga te puede dilatar un mes’’.

Ambas dulcerías confirman que trabajan con productos naturales, hechos y cultivados en el país. ‘‘Prefiero perder un poquito y no tenerlas almacenadas’’ explicó Mena, que tuvo que botar jocotes y papayas a causa de su venta baja.

Cajeta de coco rosada hecha por Rosa Fuerte con la ayuda de sus hijas. Foto tomada de Elisa Estrada / NM.

Hace falta el dulce

Es un año duro para los que hacen dulces. La anticipada temporada alta no trajo las mismas buenas nuevas de antes. Fuerte y Mena esperan que el próximo año la pandemia no se interponga a que sus cajetas y dulces sean partícipes de la celebración mariana.

El historiador Díaz, contó que en 1833, cuando la ciudad de Granada sufrió la primera epidemia del cólera, todos los granadinos recurrieron a la Virgen y que el 20 de enero de 1835, cuando el volcán Cosigüina explotó, la Virgen los protegió. Sí, faltará el dulce en la celebración a la Inmaculada Concepción, pero la fe de que las cosas mejoren seguirá ahí.

 

(*) Estudiante de Comunicación, UCA

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