25 octubre, 2021

Un buen gobierno no tiene necesidad de recurrir a las armas para reprimir ni aprueba leyes injustas

Foto tomada de redes sociales / NM

María Teresa Blandón 

 Y mientras la Región Autónoma del Atlántico Norte y comunidades del norte del país continúan enfrentando los efectos de Eta, el régimen Ortega-Murillo continúa avanzando en su escalada de represión en contra de la ciudadanía. Haciendo uso del poder de las armas, de las leyes y del nada transparente uso de los recursos públicos, pretenden someter a la gente por miedo o por hambre.

Con la recién aprobada ley mordaza, pretenden imponer el monólogo oficial que repite una y otra vez que todo está normal, que vamos por buen camino y que el comandante y su esposa tienen todo bajo control. Nos anuncian que en Bilwi nacieron dos bebés en pleno huracán, pero nada dicen sobre la situación calamitosa en que se encuentran las comunidades indígenas que lo perdieron todo, pero que están regresando a sus comunidades porque en los albergues no hay ni agua limpia para beber.

Con la aprobación de la Ley de regulación de agentes extranjeros pretenden hacer desaparecer a todas las organizaciones que reciben financiamiento de la cooperación internacional, con el fin de impedirles que continúen defendiendo los derechos humanos y promuevan una auténtica participación ciudadana, que nada tiene que ver con el chantaje al que se ven sometidos por parte del FSLN, que aun en plena crisis obliga a la gente afectada por el huracán, a tomarse fotos dándole las gracias a la pareja Ortega-Murillo por recibir una pequeña bolsa de granos básicos.

Como saben que la gente ya está cansada de tanto autoritarismo y corrupción, usan a la Policía y al Ejército para vigilar no solo a quienes se declaran en la oposición, sino a todo persona u organización que se niega a someterse a los mandatos del régimen.

Por mucho tiempo se aprovecharon de que mucha gente no ha tenido la oportunidad de reflexionar sobre el papel del Estado y la importancia de la democracia para que un país salga adelante. El peso de las dictaduras en la historia de Nicaragua, han fijado la idea de que basta con tener un “hombre fuerte” como Somoza o como Ortega, para resolver las demandas de los sectores más vulnerables.

Sin embargo, la realidad dice que los países que más han progresado son aquellos donde la democracia evita la concentración de poder, respeta la independencia de los poderes del Estado y la participación ciudadana, en vez de reprimirla como ha ocurrido desde que Ortega regresó al gobierno.

Los gobiernos más fuertes son los que cuentan con el respaldo de la mayoría de ciudadanos y ciudadanas; lo que, entre otros factores, se demuestra a través de elecciones libres y transparentes.  Solo los partidos que se saben sin respaldo de las mayorías, recurren a los fraudes electorales para sostenerse en el poder.

Un gobierno fuerte no tiene necesidad de recurrir a las armas para reprimir; ni aprueba leyes injustas con el fin de amenazar, silenciar y encarcelar a quienes ejercen el derecho a protestar.

Un gobierno fuerte tiene la capacidad de reconocer las causas de la pobreza y no limitarse a poner parches que mantienen inalterables las brechas de desigualdad entre los muy ricos y los muy pobres. Además, no tolera ninguna forma de corrupción con los recursos públicos que deben ser utilizados con transparencia y eficiencia.

Un buen gobierno es lo que necesita Nicaragua para salir de una crisis cada vez más profunda.

María Teresa Blandón

Palabras Francas | Para que no se las lleve el viento, columna semanal de María Teresa Blandón.

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