9 mayo, 2021

¿Por qué una buena parte de la población se queda en casa para enfrentar el Covid-19

 

Nuevas Miradas inicia hoy con esta serie de trabajos que juntos forman un gran reportaje sobre lo que ha sido la experiencia de miles de nicaragüenses que han decidido quedarse en sus casas para enfrentar el Covid-19.

Nuevas Miradas aborda en los presentes trabajos, las variadas iniciativas, la creatividad de los nicaragüenses que desafían a la pandemia desde sus creencias, contactos con amigos, médicos, naturistas y lo que es más importante, haber creado una amplia red comunitaria de solidaridad, nunca antes vista; con acciones, a veces, hasta clandestinas porque son perseguidas de oficio por el aparataje del gobierno.

Carlos Jarquín González

Miembro del Consejo Editorial

Primera entrega

…Cuando me enfermaba de mis criaturas me atendía una señora de la comunidad, que incluso había atendido a mi mamá y a muchas personas de la comarca, en los 9 partos me miré bien, pues doña Petrona me atendía desde una semana antes de dar a luz y me cuidaba a mi y a mi niño hasta los 40 días, con el ultimo parto me atendieron en el hospital de Matagalpa y me miré bien mal, me escapé de morir…..”

 La población nicaragüense está evitando asistir a las unidades de salud del MINSA, por varias razones. Tradicionalmente la población de la zona rural y mucha de la zona urbana ha tenido mucha confianza y comodidad de ser atendida y resueltas sus dolencias por agentes comunitarios y por su familia.

Al momento de la conquista española la población originaria contaba con sus propios “médicos o sanadores”, y su propia concepción de la salud y la enfermedad, misma que no ha desaparecido.

Con la recuperación de la Medicina tradicional, se ha dado un especial lugar a estas concepciones, donde en el imaginario tradicional y popular prevalece la idea que las enfermedades son producidas por espíritus, o fuerzas de la naturaleza, tales como aires, cambios de la luna o del sol, cambios de temperatura y de lluvias, dolencias que solamente pueden ser curadas por personas que “Saben de esto”, sobadores, parteras, brujos, adivinadores, etcétera.

A partir del año 1980, se profundizo la estrategia de atención primaria (APS), que principalmente está basada en la atención en la comunidad, lo que mejoró la actitud de la población a ser atendida en la comunidad, con la salvedad de que la APS facilita la atención en dependencia de la gravedad de la dolencia, lo que automáticamente obliga a remitir a unidades de atención mas especializada cuando la dolencia así lo requiere, por tanto hacer mayor uso de los centros de salud, clínicas y hospitales especializados.

“Esta enfermedad del coronavirus, es bien mala, a mi mujer, a mi hija y a mí nos dio y yo casi me muero, por 3 días estuve con calentura de hasta 40°C, dolor en la garganta, no le sentía gusto ni olor a la comida, me llevaron al Centro de Salud de Malacatoya y me estuvieron en la sala de coronavirus y como no mejoraba me iban a enviar al hospital de Granada, pero me dio miedo y a mi tata y a mi mujer, también les dio miedo, pues dicen que en el hospital me podía contagiar más y me podían meter ese tuvo en la garganta y me podía morir, y ni quiera Dios.

“Si uno se muere en el hospital lo meten en una bolsa negra y lo entierran en cualquier tumba y ni la familia, ni el curita  lo puede ver. “Me les escapé y llegué corriendo y con el medicamento que me recetaron en la farmacia y los cocimientos de la casa me curé, pero me escapé de ir al hoyo….” (Testimonio)

Con la pandemia del COVID-19, la población nicaragüense tiene una actitud muy particular con relación a la asistencia a los hospitales.  Al principio de la misma, asistía en gran proporción a las unidades de salud especializadas, debido al pánico y la gravedad de la enfermedad. La negativa del gobierno a aceptar la presencia y difusión del COVID-19 y las pocas o nulas medidas de promoción de la salud y la prevención del COVID-19, provocó que las unidades de salud especializadas se congestionaran y no dieran respuesta adecuada a las demandas de la población.

Las altas tasas de letalidad y las prácticas engañosas y de negación de la enfermedad, incluso asignar diagnósticos diferentes a la enfermedad, pero brindar tratamiento propio de la misma ha minado la confianza en el sistema de salud.

La sobrecarga en las unidades de salud, la afectación y muerte de gran cantidad de trabajadores de la salud, por deficientes medios de protección, y las políticas de abandono público de los enfermos, ha producido altas tempranas de pacientes infestados de COVID-19 de los hospitales y centros de salud con camas.

La negativa de las autoridades superiores del MINSA para que en las unidades de atención primaria se atienda a los pacientes con síntomas de COVID-19, ha empujado a la población a buscar atención en los hospitales y al no ser atendidos ahí, de igual forma ha provocado mayor desconfianza en el sistema de salud.

El mal trato de trabajadores de la salud, por sobrecarga de trabajo o por sentirse protegidos por los sindicatos y comisarios políticos del partido de gobierno, de igual forma ha estimulado la falta de asistencia a  las unidades de salud.

Las razones expuestas anteriormente han producido una brusca reducción en la asistencia a los hospitales y unidades de atención primaria del MINSA, y obliga a la población a la automedicación y/o buscar atención en médicos privados y farmacias privadas para resolver sus problemas de salud.

Mañana: El fantasma de los entierros express corrió a la gente de los hospitales

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