25 octubre, 2021

El campesinado es una opción de poder si no se deja dividir ni manipular por políticos

Fotografía tomada de La Prensa / NM. El líder campesino Pedro Mena muestra optimista una esquela de la Coalición Nacional. 

Nuevas Miradas continúa hoy con esta serie de trabajos que juntos forman un gran reportaje sobre lo que ha sido a lo largo de la historia, la participación del campesinado en política en Nicaragua.

Nuevas Miradas reivindica la esencia y protagonismo de este sector, sin entrar en sus propias contradicciones que son naturales, cuando los partidos políticos tradicionales quieren su presencia utilitaria, pero creemos que eso está llegando a su fin.

Henry A. Petrie

Cuarta entrega

¿Puede el campesinado participar como movimiento en política nacional? Sus antecedentes están claros. Su poder de organización y disciplina, respaldado por su capacidad de autofinanciamiento básico, puede garantizarle una representación dinámica en distintos campos políticos, ya como sector realmente dinámico dentro de los partidos políticos, o como movimiento social autónomo, incluso, ¿por qué no?, como un partido político que tendría una amplísima presencia en el territorio nacional, con condiciones más genuinas para establecer una alianza con las comunidades indígenas desde un concepto claro de interculturalidad.

Coincido con Marchetti y Maldidier cuando afirman que «El campesinado es la fuerza social con más potencial económico y productivo para dinamizar el sector agropecuario de Nicaragua», pese a la actitud de todos los gobiernos de exclusión, marginación y subestimación. En este sentido, el movimiento campesino actual debe fortalecer su conciencia de lo que realmente son y representan para Nicaragua, su peso es determinante e indispensable para la construcción de una nueva nación, para forjar una propuesta política ética que vaya más allá de su función social productiva, que realmente humanice la política y le dé sentido de integralidad e inclusión a este país, a partir de un correcto tratamiento a los distintos sectores sociales.

Porque tampoco se trata de ubicar o destacar a un sector por encima de otros, sino de reconocer la justa incidencia de cada uno en el desarrollo socio económico de Nicaragua. Sin duda, el campesinado y las fuerzas productivas del campo ocupan un lugar primordial, cuyos derechos humanos y reivindicaciones socioeconómicas deben garantizarse. Consenso social nacional incluyente es lo que necesitamos para vigorizar no solo el desarrollo económico estratégico de este país, sino para mejorar la democracia participativa y decisoria de verdad, sin totalitarismo ni dictadura, sin políticas preferenciales a un determinado sector de la economía (empresariado, por ejemplo), alternabilidad del poder, etcétera.

El campesinado, salvando las diferencias naturales en su seno, podría avanzar como clase o como una gran alianza agraria, promoviendo y defendiendo no solo sus intereses, sino su visión de desarrollo de una Nicaragua que solo puede ser posible, mediante un proceso de identificación social e intercambios programáticos, al margen de las inclinaciones o afiliaciones políticas partidarias. Y todo, en el marco de la interculturalidad, porque, así como las culturas urbanas actuales, también existen las rurales y étnicas.

Sé del espíritu de tolerancia que el campesinado tiene y ha demostrado a lo largo de la historia, precisamente porque han sufrido exclusión y marginación, como las comunidades indígenas. Es tiempo ya que se alcen, esta vez de manera social y política, como fuerza que también tiene que ofrecer una visión a Nicaragua, que en su desarrollo de lucha ha madurado como sector y que, en su proceso de desarrollo ha construido en la práctica, su propio marco programático político y económico.

A este respecto, el líder campesino Medardo Mairena, refiere:

“Luchamos por una unidad incluyente, en este momento no estamos pensando en partidos políticos, en candidaturas, estamos pensando en nuestros hermanos que están sufriendo todos los días, en esos niños que perdieron a sus padres… esa es la lucha que tenemos este momento.”

Con la fuerza moral que lo respalda, continúa diciendo:

“Nicaragua nos necesita a todos en un solo puño juntarnos y exigirle al régimen respeto y la libertad de Nicaragua, respeto por la Constitución y todas las leyes que defiende el derecho humano”.

Para este movimiento tener una visión clara es fundamental. Implica también, tener conciencia de su historia particular y de las manipulaciones de agrupaciones o partidos políticos; tomar las riendas de su destino y crear su propio programa de lucha. La fuerza y empuje la tienen, también la experiencia y un liderazgo multiplicado en cada realidad territorial. Solo espero que nunca más se dejen confundir y manipular por quienes han hecho de la política, una práctica deshonesta y corrupta; hombres y mujeres laboriosos, de pieles curtidas y sudores en sus frentes, son los que necesita este país dilapidado y avergonzado por tanto engaño y oprobio.

 Nicaragua. Campesinos-finqueros: hay que contar con ellos. Peter Marchetti y Cristóbal Maldidier. Envío, número 171, junio 1996: envio.org.ni/articulo/221

 Movimiento Campesino le exige a la Coalición Nacional una verdadera unidad e incluyente. Artículo Emiliano Chamorro Mendieta publicado en La Prensa, el 18 de enero de 2020.

 Idem.

Mañana: Armados se solidarizan con finqueros en el inicio de una guerra que duró más de una década 

 

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