14 mayo, 2021

Campesinos dieron lección de organización y diversidad en la participación

Fotografía de Frank Cortez / NM

Nuevas Miradas continúa hoy con esta serie de trabajos que juntos forman un gran reportaje sobre lo que ha sido a lo largo de la historia, la participación del campesinado en política en Nicaragua.

Nuevas Miradas reivindica la esencia y protagonismo de este sector, sin entrar en sus propias contradicciones que son naturales, cuando los partidos políticos tradicionales quieren su presencia utilitaria, pero creemos que eso está llegando a su fin.

Henry A. Petrie

Tercera entrega

En Nicaragua, no puede haber desarrollo integral sin el concurso de las fuerzas del campo; sin su integración efectiva a las estrategias políticas y de desarrollo social. Nicaragua es un país agrario, aunque las finanzas hayan adquirido un determinado desarrollo como efecto de la tendencia mundial. La autosuficiencia alimentaria para este país es fundamental, acostumbrado a la producción y consumo de maíz, frijol, arroz, plátano, verduras, cítricos, frutas, entre otros.

Quiero decir, entonces, que las fuerzas productivas del campo son fundamentales para el desarrollo nacional de Nicaragua, y que, por tanto, deben asumir, no solo su propia realidad y responsabilidad, sino también, un desafío social y político en el futuro inmediato.

En el 2014 surge el Movimiento Campesino e Indígena en Defensa de la Tierra, el Agua y la Soberanía Nacional, como consecuencia de la aprobación en la Asamblea Nacional de la ley 840 (junio 2013), otorgando la concesión a la empresa HKND (China), para la construcción y operación de un canal interoceánico, en la concreta, por más de 100 años (emulando al vilipendiado Chamorro).

Trece municipios, según la ley, están afectados en la región sur del país, lo que representa el 27.5% del territorio. «Dentro de esta zona existen 282 poblados que suman 24,100 hogares donde viven 119,200 personas. En este territorio administrado por HKND no regirán las leyes del país ni tendrán competencia los gobierno municipales, regionales, indígenas o el nacional.» (Serra Vázquez, Luis H.)

En agosto de 2014 se produjo el primer repudio a la intromisión china, específicamente en las comunidades de Tolesmayda y Obrajuelo, en el departamento de Rivas. La primera marcha se realizó en Buenos Aires, Rivas, con 400 personas, según expresa Octavio Ortega, miembro del Consejo Nacional MCITAS, citado por Luis H. Serra Vázquez.

Antes de proceder a valorar el desarrollo del Movimiento Campesino e Indígena en Defensa de la Tierra, el Agua y la Soberanía Nacional, apuntemos algunos aspectos destacados:

  • Su organización desde la comarca, generando diversas acciones y movilizaciones multitudinarias, entre las cuales se encuentran las marchas nacionales;
  • Integración política y religiosa amplia y plural bajo la bandera de «defensa de sus tierras y sus comunidades»;
  • Conformación de un Consejo Nacional de Defensa de la Tierra, el Lago y la Soberanía Nacional (26 noviembre 2014, encuentro nacional de representantes de los Comités de Tierra), como instancia coordinadora y de representación del movimiento, que como objetivo tenía: «Derogar la ley 840»;
  • Sus acciones han sido diversas, desde la organización comarcal, la movilización social, el cabildeo político y defensa jurídica, hasta el apoyo solidario a otros sectores, específicamente el estudiantil en el 2018.

La espontaneidad y el carácter local de sus inicios (2014), evolucionó a un poderoso movimiento campesino con una bien definida organización comarcal hasta sus instancias de coordinación nacional; su capacidad de movilización ha sido extraordinaria. Su planteamiento es claro: No al canal y defensa de sus tierras. Su liderazgo local ha sido clave en el sostenimiento de sus acciones; las afiliaciones e intereses políticos de determinados líderes fueron postergado por la causa campesina durante el período de auge.

Serra Vázquez, en su trabajo ya referido, describe la calidad organizativa de este movimiento, de la siguiente manera: «Los comités de Defensa de la Tierra constituyen una red de células locales que juega un rol fundamental para la vida del movimiento social.

Los Comités cumplen diversas funciones: mantener la comunicación con otros Comités y con el Consejo Nacional, organizar las actividades y motivar la participación, recoger las propuestas y los aportes económicos, sensibilizar y captar nuevos participantes.

Los representantes de los Comités son electos en una asamblea comunitaria; generalmente son cinco personas: coordinador/a, secretario/a, tesorero/a, comunicador/a y vocal. En todas las comunidades funciona una red de informantes para mantener la comunicación con las bases y para detectar cualquier amenaza.»

El Consejo Nacional de este movimiento, integrado por 18 representantes de distinto territorios, constituyó una eficiente instancia de coordinación de acciones, donde, por supuesto, también enfrentaron naturales diferencias, varias de las cuales, influidas por intereses colaterales.

A partir de realidades comarcales desintegradas evolucionaron hasta adquirir instancias de coordinación municipales y nacionales, expandiendo su organización. En el período de pujanza del movimiento, se lograron constituir 65 comités que lograron desarrollar una dinámica de autofinanciamientos fabulosa, atentamos:

“Los Comités recogen aportes de las comunidades, de acuerdo a la posibilidad económica de cada productor, para que los delegados puedan participar en las marchas y reuniones. Sin duda, las movilizaciones periódicas han afectado las actividades productivas de los participantes, quienes han mermado las áreas de siembra y las ventas de ganado. Sin embargo, la solidaridad de las familias campesinas ha permitido que algunos miembros asuman el trabajo en las fincas y en el hogar, especialmente las mujeres, los niños y adolescentes, mientras los hombres adultos participan en las movilizaciones donde se corre riesgo de representación.»”

A raíz de las protestas iniciadas en abril de 2018, el movimiento campesino actuó contundente y con elevado sentido de organización, sin duda fue un actor importantísimo con una trayectoria cuatro años atrás; entre los grupos o asociaciones sociales, este movimiento fue el mejor organizado y con un liderazgo colectivo cuyo fuerte fue la comunicación y la coordinación eficiente de acciones.

La dictadura Ortega Murillo estaba muy clara del potencial peligro que corría con su avance determinante, su incidencia en el panorama social y político estaba más que demostrada, con posiciones contundentes. La dictadura, entonces, lo atacó con saña, asesinando a varios de sus líderes.

El movimiento social nicaragüense por la defensa de la tierra, el agua y la soberanía; Luis H. Serra Vázquez.
Ídem.
Idem.

Mañana: El campesinado es una opción de poder

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