9 mayo, 2021

Derechos Humanos y enfoque de género una materia pendiente

Ilustración de OpenGlobalRigths / NM

“Los derechos humanos son sus derechos. Tómenlos. Defiéndanlos. Promuévanlos. Entiéndanlos e insistan en ellos. Nútranlos y enriquézcanlos… Son lo mejor de nosotros. Denles vida.”  Kofi Annan

Julio César Guerrero Dias

Los derechos humanos y el enfoque de género es una materia pendiente dentro de los tomadores de decisiones, los que ostenta el poder social, político y económico a pesar que se ha avanzado en incorporar a la mujer y la protección a los derechos humanos, todavía falta mucho para lograr la equidad de género

Los Derechos Humanos son parte fundamental de la agenda de todos los estados del mundo, es un tema de carácter transversal en todas las actividades que los estados desarrollen porque la vida es un derecho irrenunciable.

Los gobiernos están en la obligación de proporcionarle a la ciudadanía todos los recursos y las condiciones necesarias para mejorar su calidad de vida.

Los derechos humanos engloban derechos y obligaciones inherentes a todos los seres humanos que nadie, ni el más poderoso de los gobiernos tiene autoridad para negarnos.

No hacen distinción de sexo, nacionalidad, lugar de residencia, origen nacional o étnico, color, religión, lengua, edad, partido político o condición social, cultural o económica, son universales, indivisibles e interdependientes.

Es así que cuando se habla del respeto a los derechos humanos tenemos que pensar en la necesidad de ir construyendo una sociedad mas justa y donde todos los ciudadanos gocemos de los mismos derechos de igualdad de oportunidades.

No deben existir ciudadanos de primera, de segunda o tercera categorías. Por estas razones el estado de Nicaragua dentro de su plan nacional de desarrollo de manera taxativa plantea el desarrollo bajo esta figura: El concepto de desarrollo humano, se expresa en el incremento de las oportunidades y capacidades de las personas, garantizando el respeto efectivo de sus derechos y libertades.

En este sentido desde el ámbito social, el desarrollo humano es mucho más que la formación de “capacidades” mediante mejoras en la salud o en la educación, también ofrecer y garantizar desde la institucionalidad del Estado el conjunto de oportunidades necesarias no solo para garantizar la supervivencia y la vida sino también para el ejercicio efectivo de las libertades para la realización plena del ser humano”.

Siempre es necesario remarcar que todas las acciones generadas desde los tomadores de decisiones tienen que tomar en consideración el derecho de las personas y eso está enmarcado en los derechos humanos.

Por otro lado, no podemos ver aislado el respeto a los derechos humanos si no vinculamos otro aspecto que también todos los países ahora incorporan dentro de su agenda nacional al igual que los derechos humanos también es de carácter transversal en este caso es el enfoque de género alrededor de todas las acciones que se generan en el seno de la sociedad, a partir de las políticas de estado.

Comprender el concepto de género y equidad de género, permite avanzar hacia un mundo más justo, en el que hombres y mujeres tengan las mismas oportunidades y sean libres de participar en diferentes espacios sin ningún tipo de discriminación, lejos de lo que socialmente se ha definido que “deben” hacer las mujeres o los hombres (roles); y con la plena satisfacción frente al ejercicio de sus derechos.

El género no es sinónimo de mujer, si bien es cierto, la historia marca el surgimiento de este concepto a partir de movimientos feministas a través de los cuales las mujeres invitaron a reflexionar ante las posiciones discriminatorias, las cuales no podían ser justificadas desde las diferencias biológicas entre hombres y mujeres y la supuesta inferioridad en capacidades producto de esas diferencias, no quiere decirse con esto que, cuando se atañe al concepto de género, se haga referencia exclusiva a las mujeres.

El término género nos concierne a todos, involucra a hombres y mujeres al igual que implica la atención de otras categorías como la edad, la etnia, la orientación sexual, la discapacidad y situaciones como el desplazamiento forzado por diferentes razones.

En este sentido, se reconoce la diversidad y heterogeneidad de las mujeres y de los hombres, lo cual guarda relación con el concepto de equidad de género, en tanto que implica el reconocimiento y valoración de dicha diversidad y la posibilidad de brindar un trato igualitario en tanto sujetos de derechos, y diferenciado desde sus propias necesidades.

Tradicionalmente, se atribuyen a las mujeres roles pasivos, de cuidado de los otros, de mayor sensibilidad y básicamente se espera que sean madres y esposas y se remitan al ámbito de lo privado, mientras que a los hombres se les atribuye la actividad, el poder, la fuerza y el rol de proveedores y se les otorga el ámbito de lo público.

Cuando se asume que hombres y mujeres deben comportarse de acuerdo con los roles que se les han atribuido, se pueden presentar inequidades dadas las diferencias en las funciones que a cada uno de estos grupos le han sido asignadas por la sociedad, y adoptar posturas discriminatorias cuando el comportamiento no es coherente con lo que se esperaría de cada sexo, o cuando se considera que una persona por el hecho de ser mujer u hombre, no está en la capacidad de realizar ciertas actividades o de acceder a determinadas oportunidades.

Esta postura frente a los roles de hombres y mujeres que se ha construido a través del tiempo, y ya que en su mayoría recae negativamente en el sexo femenino, ha generado situaciones de inequidad en las cuales las mujeres se han visto principalmente afectadas y con la necesidad de movilizarse para generar un cambio.

La perspectiva de género implica una transformación social de fondo para la búsqueda de condiciones de equidad, donde hombres y mujeres tengan la libertad de ejercer sus derechos y de construir contextos para el reconocimiento de las desigualdades, acogiéndose a los marcos normativos, políticos y socioculturales que han evolucionado en materia de reconocimiento de derechos, interiorizando comportamientos, prácticas y costumbres incluyentes y respetuosas de la diferencia.

En este sentido, el enfoque de género tiene que ver con la postura que se adopta para el análisis de las situaciones, que, desde un punto de vista sistémico, se relacionan con el género, tales como variables económicas, políticas, sociales, etcétera, y también variables que constituyen la definición de género en sí, como la orientación sexual, identidad de género, entre otras.

Cuando se garantice que el enfoque de género trasciende a todos los ámbitos en los que se desarrollan las personas, se podrán detectar oportunamente factores de desigualdad discriminación y violencia, y movilizar acciones para transformar las situaciones que perpetúan esas inequidades, en procura de la construcción de identidades femeninas y masculinas que no se basen en los comportamientos que socialmente se le han asignado a hombres y mujeres, sino que se genere una distribución justa de los roles, para la construcción de una sociedad más equitativa y democrática.

En este sentido entender que, si bien es cierto, la historia ha marcado una pauta frente a lo que es socialmente admitido en cuanto al comportamiento de los hombres y las mujeres; es deber de todos incorporar en los diferentes espacios de socialización los conceptos de perspectiva de género y equidad de género, que permiten identificar obstáculos que impone la sociedad y que generan inequidades, para transformar y ofrecer una mirada incluyente tanto a hombres y mujeres desde sus intereses, necesidades y prioridades, posibilitando la participación de todos los seres humanos para la construcción de ciudadanía y el goce de condiciones para el beneficio común, principalmente en el ejercicio de sus derechos.

Tanto los Derechos Humanos como el enfoque de género no se pueden ver ni analizar de manera separadas, son vinculantes y hoy mas que nunca es una necesidad que la sociedad exige a los gobiernos, es así que en los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) el objetivo número cinco se refiere a la Igualdad de Género.

Según datos del PNUD desde el 2000, la igualdad de género es un aspecto primordial de la labor de este organismo, sus socios de la ONU y el resto de la comunidad global, y se han registrado algunos avances extraordinarios. Más niñas asisten hoy a la escuela que hace 15 años y en la mayoría de las regiones se logró la paridad de género en educación primaria. Además, las mujeres constituyen hoy el 41% de la fuerza laboral remunerada no agrícola, en comparación con el 35% en 1990.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible se apoyarán en estos logros para garantizar el fin de la discriminación a mujeres y niñas en todo el mundo. Sin embargo, en algunas regiones aún existen grandes desigualdades en el acceso a empleo remunerado entre hombres y mujeres y enormes brechas en el mercado laboral.

Los obstáculos más difíciles de superar y que aún persisten son la violencia y la explotación sexual, la división desigual del trabajo no remunerado, tanto doméstico como en el cuidado de otras personas- y la discriminación en la toma de decisiones en el ámbito público.

Por eso es necesario que en todo proyecto independientemente de la naturaleza que sea los Derechos Humanos y el enfoque de género deben de ser parte para construir una sociedad justa, equitativa, diferente.

“Los hombres tienen miedo de que las mujeres se rían de ellos. Las mujeres tienen miedo de que los hombres las asesinen”. (Margaret Atwood, escritora).

Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

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