16 octubre, 2021

¿Será posible alcanzar el anhelado bienestar después de la pandemia?

Ilustración de Investigación y Ciencia / NM 

La voluntad de la gente tiene que ser la base de la autoridad gubernamental. Este es el fundamento de la democracia. Este es el fundamento del buen gobierno, el cual le dará a cada ciudadano… Un papel real y duradero -política, económica y socialmente- en el futuro de sus sociedades.”

Kofi Annan

Julio César Guerrero Dias

Replantearse el mundo después de la pandemia, no solo es una necesidad, sino una obligación de todos los gobiernos del mundo.

Se ha demostrado que el sistema social, político y económico no ha sido capaz de enfrentar esta situación que la desigualdad social mas que la pandemia es la que ha contribuido a que los contagios y muerte sean cada día mayores.

Antes de imaginarnos qué queremos del mundo después de la pandemia, vale la pena hacer una reflexión sobre lo que estamos viviendo.

Habrá que replantearse el mundo

La crisis pone en mayor relieve problemas de la sociedad que han estado presentes por muchos años; sistema educativo, el precario sistema de salud, la inequidad en el acceso al agua, la desigualdad social, la desvalorización del campo y la agricultura, la precarización laboral y el de privilegiar el modelo económico que prevalece.

Antes que el cuidado de la vida, eso es lo que enfrentamos ahora, y que por estas circunstancias habrá que replantearse el mundo, un planeta donde el ser humano tiene que ser el centro y sobre de ellos de girar todo el beneficio en función de la equidad humana, que no le hemos visto ni antes ni durante de la pandemia y no sabemos si la lograremos a ver por qué a pesar de las grandes lecciones que no está dejando la pandemia, seis meses después seguimos igual.

En estos días, el “lavado de manos” o “quedarse en casa” no son actos a los que todas las personas tengan acceso. Esta nueva situación ha permitido que tengamos mayor conciencia de nuestra interdependencia con todas las personas en una compleja y delicada red de relaciones.

Coexistir con nuevas normas

Hay otras formas de vida con las que coexistimos, el lavado de manos y quedarse en casa como medida preventiva no es para todos, la inequidad social ha hecho que muchos sectores sociales no pueden darse el lujo de permanecer en sus hogares debido al día a día laboral.

La pandemia nos ha generado incertidumbre y miedo porque sabemos que no podemos controlarla. Pero el miedo y el confinamiento se han transformado en una oportunidad para reflexionar y al mismo tiempo forjar la esperanza de que esta situación nos permitirá repensarnos y ser diferentes: privilegiar la solidaridad, la responsabilidad y la consciencia del impacto de nuestros actos como especie.

Un sistema que privilegie la vida

Creemos que puede surgir un sistema diferente en el que se privilegie la vida frente a la economía, en el que se mejore el acceso a la salud, las condiciones del personal médico y las instituciones de salud en todos los países, esto sería lo idóneo sin embargo la pregunta está planteado habrá un compromiso de los gobiernos en asumir esta tarea.

Del mismo modo puede permitir que redefinamos qué es vivir bien: compartir con la familia, tener salud, que los demás estén bien, pertenecer a una comunidad, cambiar el concepto de bienestar que tenemos todos los seres humanos, que está ligado a lo económico, a la producción y al consumo.

Nuevo tipo de relaciones

El Covid-19 a nivel mundial nos ha llevado a replantear la manera en que nos relacionamos entre nosotros y con nuestro entorno. El acelerado ritmo de vida que llevamos, el individualismo característico de la sociedad moderna, la falta de relaciones de calidad y la huella ecológica que dejamos nos muestran hoy que hemos dejado de lado los principios de solidaridad, reciprocidad, cooperación y empatía.

El sistema que vivimos nos ha etiquetado que todos tenemos que hacer lo mismo para estar en concordancia con lo global y lo planetario carece de estos principios.

Hoy la tecnología cobra nuevos significados. Al usarla ya no cumple la función de aislarnos de donde estamos. Ahora la estamos usando de formas creativas e innovadoras para acercarnos; para crear una sociedad solidaria en la que nos preocupamos por el otro y buscar formas de apoyarnos.

A través de la tecnología conocemos lo que pasa globalmente, como herramienta de conocimiento nos ha permitido romper barreras sistémicas.

Revaluar y potenciar nuevas inversiones

Ahora todos somos partícipes y podemos mostrar y contar otras historias, otras realidades. Somos nosotros quienes decidimos como usarla y para qué ¿qué queremos contar a través de los nuevos medios de comunicación? Pero no podemos decir que el acceso de ella es para todos.

Por otro lado, la pandemia es también un llamado a los gobiernos, no solo a revaluar y potenciar las inversiones y los programas relacionados con educación, ciencia y tecnología, sino a cuestionar el contenido mismo y el impacto de dichos programas.

¿Cómo debería ser la educación?, ¿quién debe ser la autoridad respecto del desarrollo de conocimiento científico?, ¿a dónde apuntan los desarrollos tecnológicos?

Nuevas reglas en el mercado

Actualmente es el mismo mercado el que decide sobre qué se investiga y cuáles son las prioridades de desarrollo tecnológico. Es deseable que esto cambie, tras la pandemia, el mercado tiene sus intereses que no son los mismos que tiene la sociedad, por lo tanto, debería de haber un equilibrio entre las necesidades del mercado y la sociedad, por el momento no hemos alcanzado eso.

Es importante reflexionar también sobre los conocimientos que nos están brindando las instituciones educativas, que de manera estandarizada reproducen esquemas sobre cómo percibimos el mundo y cómo interactuamos con él.

La importancia está en replantear el sistema educativo porque es allí donde generalmente adquirimos el conocimiento básico para relacionarnos.

Es hora de replantearnos la educación desde cómo accedemos al conocimiento, a qué tipo de conocimiento y cuál es nuestra actitud ante la información que nos llega. Puede ser el momento para encontrar formas de senti-pensar desde lo educativo y potenciar un diálogo de saberes, orientado a una vida más sostenible y solidaria.

Nuevas estrategias

Desde el punto de vista epistemológico, la pandemia muestra la necesidad de que el conocimiento se diversifique y haya mejores estrategias para la apropiación social de la ciencia, valorando y comprendiendo los saberes locales, el saber de los campesinos que producen alimentos para todos y reivindicar su papel en la sociedad.

Este virus nos ha demostrado que se necesita un cambio radical de mentalidad y percepción sobre las formas de producción para garantizar la seguridad y soberanía alimentaria de las ciudades. Así, podríamos reducir la vulnerabilidad ante escenarios generados por nuestra acción y su impacto sobre el planeta.

Según Miguel Altieri, experto en soberanía alimentaria, este es el momento para comprender que los ecosistemas sostienen la economía y la salud, y no al revés. Tratar a la naturaleza de forma irrespetuosa tiene consecuencias en nosotros los humanos. Estamos pues conectados con ella y este virus nos lleva a repensar nuestra forma de relacionarnos con la Tierra.

Como individuos, puede que adquiramos una nueva conciencia de nuestra relación e interrelación con la naturaleza, nos pensemos menos individualmente y más en colectivo.

Que comprendamos la importancia de valorar y proteger la vida de los campesinos, comprender la importancia y procedencia de nuestros alimentos. Además, entender el impacto de los comportamientos individuales en las dinámicas sociales y en el bienestar de los demás.

Nos gustaría que la sociedad después de la pandemia centrara sus esfuerzos y energías en la economía del bienestar, en virtud de la solidaridad que debemos construir como especie.

Tener acceso a lo esencial de la vida

Este es un llamado a trabajar desde la solidaridad y la empatía como una sociedad en donde todos podemos y debemos tener acceso a lo que es esencial para la vida. Se trata de convertir en derechos lo que hoy son privilegios. La salud integral y la educación de calidad deben ser un derecho para todos como sociedad.

El planeta se ha puesto en pausa y ahora escuchamos de una forma diferente a la naturaleza. Sin planearlo estamos velando por la recuperación ambiental y está en nuestras manos empezar a construir formas de convivencia solidarias con nuestro entorno.

Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

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