24 septiembre, 2021

La ética en el ojo de la pandemia y la polarización

Ilustración tomada de Blogs / NM

El examen de conciencia es siempre el mejor medio para cuidar bien el alma”

San Ignacio de Loyola

Julio César Guerrero Dias

La ética informativa cada día está en el ojo del huracán de lo sociedad, medios y profesionales de la comunicación en muchos casos han dejado de realizar un trabajo de calidad informativa para convertirse en agitadores y propagandista de una ideología determinada, tienen derechos como ciudadanos a pertenecer a un partido determinado lo que no tienen derecho es representar a través de sus representaciones tendencias que vaya a impedir a realizar un trabajo de calidad.

La aplicación de la ética en la práctica informativa antes y ahora y quizás siempre estará bajo la lupa de la sociedad debido a que cada día la información se convierte en una necesidad o mas bien un derecho social de estar bien informado.

Estar bien informado implica proveerle a la sociedad una información lo mas trasparente y cercana posible a la realidad sin caer en ese condicionamiento individual que se llama ideología partidaria. No es necesario insistir, por razones obvias, en la importancia que hay que asignar a la ética y al derecho en la autorregulación del proceso y la actividad informativa de cada uno de los comunicadores.

Tal vez sólo sea preciso subrayar una de las razones de esta importancia, la información, los actos propios de los informadores, admiten una decisiva valoración desde el horizonte de la Justicia.

Informar es y debe ser siempre un acto de justicia, por esta razón, el derecho de la información es inseparable de una dimensión perteneciente al orden valorativo, que tiende a señalar cuál es la meta que debe atribuirse al derecho.

También el conocimiento ético de la información es un conocimiento valorativo de cada profesional de la comunicación es una actitud voluntaria de hacer las prácticas informativas tratando de tener una conducta que beneficie a sus públicos.

Cuando planteamos los aspectos éticos en la información no podemos referirnos dejando por fuera el campo jurídico, podemos señalar que se trata de dos realidades diferentes que coexisten, al tiempo, agregándole una tercera, la norma social. El orden jurídico es orden de la comunidad, y el orden ético es un orden de la persona, de aquí, arranca la diferencia, pero también nace el carácter fundacional que el orden moral tiene respecto al orden jurídico.

No hay que olvidar que la comunidad humana no es sino el efecto de una dimensión personal, si bien es cierto que es una actitud personal puede estar influenciada por los discursos informativos generados por las prácticas informativas las formas, el estilo, los tonos, los lenguajes las imágenes que complementan el discurso, todos estos elementos hacen que las personas puedan trasgredir las normas jurídicas.

Planteo estas reflexiones debido que el contexto que vivimos producto de esta pandemia el tema de la ética informativa y el derecho han quedado relegado en un segundo o tercer plano, tampoco me estoy refiriendo a los que escriben en las redes sociales, cualquier ciudadano puede escribir cualquier cosa, aunque cuando se habla de ética no solo es aplicable para los profesionales.

Sin embargo a ellos se les pide mas responsabilidad de la información porque son profesionales de la comunicación, esto se ha percibido ahora de una manera mas evidente cuando el covi19 ha dejado a muchos fallecido es lamentable leer en las redes sociales gozar, sentirse alegre, contento y hasta celebrar la muerte de una persona.

Qué mezquindad humana no pensar al menos lo que siente las familiares de esas personas, me disculpan estas expresiones, pero las escribiré aunque no son de mi agrado, para saber hasta donde hemos llegado; ejemplo, “un sapo menos, un vandálico menos”, las amenazas de muerte, el deseo de la muerte es constante si estamos hablando de ética esto aspectos es inmoral venga de donde venga y diga quien lo diga de ninguna manera es aceptable.

Pero, ¿en qué sentido se habla aquí de ética de la información? No es el momento de recorrer conceptos ni definiciones de la ética informativa, que, sin duda, podrían ser múltiples.

A los efectos de estas consideraciones, y en los términos en que se enmarca mi intervención, parto de la base de que el ethos informativo es el conjunto de convicciones morales formuladas por la profesión informativa y destinadas a fortalecer su ejercicio profesional.

Cada comunicador debería de saber cómo anda en este campo, cuanto es lo que debe y como puede hacer mejor las cosas, el ethos se refiere a cómo se presenta el enunciador del discurso, a través de lo que muestra y lo que dice.

El pathos se refiere a las emociones, a cómo el enunciador logra «empatar» con la audiencia. El logos, en cambio, tiene que ver con el discurso mismo, con la forma de argumentar para que el público lo apoye.

El ethos profesional es una luz natural, un reforzamiento, a las convicciones personales de los informadores, una ayuda a su recta actuación, que les conforte y defienda de las presiones ilegítimas exteriores, de la obscuridad del juicio personal, o de la debilidad de su propia voluntad.

¿Qué ocurre, sin embargo, cuando las sociedades o las profesiones han perdido la unidad básica de sus convicciones éticas? ¿Qué ocurre cuando resulta difícil o imposible hablar de un ethos común y participado por los miembros de una profesión, porque se han fraccionado las concepciones antropológicas, en un nivel especulativo o práctico? Naturalmente, ante el fenómeno del fraccionamiento se puede seguir hablando de convicciones éticas mayoritarias y minoritarias.

También es preciso reconocer que una profesión que se fracciona en sus compromisos públicos éticos y que, en consecuencia, disiente en los planteamientos intelectuales y morales del ejercicio profesional, se fragmenta también como tal profesión.

Por esto, la cuestión que plantea el pluralismo ético intenta resolverse, al menos en el plano doctrinal, buscando un punto de apoyo sobre el que se concierten las posibles opciones éticas

Este ejercicio, precisamente profesional, añade al derecho humano una nueva caracterización: hace que, para los profesionales de la información, el derecho humano a la información sea al tiempo un deber el deber de informar, cuyo cumplimiento permite la satisfacción del derecho a la información de los demás.

Finalmente, cuando la información tiene por objeto la valoración de un hecho exterior desde la perspectiva del mundo interior del informador, el deber primordial se ramifica en varios aspectos: la opinión ha de basarse en un hecho verdadero; este hecho ha de valorarse desde el horizonte de una idea cuyo constitutivo será moral.

En tercer lugar, las conclusiones deducidas de la relación hechos-ideas ha de producirse de acuerdo con las estrictas normas criteriológicas, que rigen la formación de los juicios.

La ética informativa será siempre la base para realizar un trabajo informativo de calidad nos encontramos que parte de la sociedad por las formas que presentan sus narrativas informativas existe ciertas dudas de lo que se dice, se está desconfiando de ellos, porque los informadores asumen en ellos los papeles de juez y parte.

Recordemos algo, los comunicadores son puentes, son vasos comunicantes son acompañante de la sociedad, pero no son dueños de la verdad, la polarización de una sociedad es producto de las formas que se presentan los acontecimientos, nuestra sociedad está enfrentada, los de aquí y los de allá, si alguien quiere negar esto, tendrás sus razones de señalar estamos bien éticamente en el campo de la información sigamos, así pues.

Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

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