18 mayo, 2021

Crónica del rescate de los cenzontles, la otra cara de la muerte, la angustia y las noticias falsas

Guillermo Cortés Domínguez

Esta mañana dos cenzontles gorjeaban con insistencia, nuestra perrita “Lulú” sospechosamente merodeaba debajo del nido que de una seca hoja de palma les hicimos a los dos pichoncitos que rescatamos el sábado.

Nos asomamos al patio y vimos en el suelo el nido y a uno de los pajaritos. ¿Y el otro? El otro no sabemos. Quizá se cayó y se lo comió nuestra gata “Mimí”.

Anoche vi una plumita bajo el palo de mango, pero pensé que había caído de algún nido. La cosa es que traté de agarrar al pichoncito y se escapó al patio de la vecina –donde vendían comida china, se acercó a un alto portón negro y por ahí salió a la calle –y yo detrás–, se puso debajo de un carro, intenté tomarlo y se alejó hacia una cuneta y finalmente ahí lo cogí.

Con Carolina Coronado, mi esposa, remendamos el nido, lo hicimos más seguro y lo subimos de nuevo a la veranera donde estaba con el pajarito adentro. Su madre pronto llegó a darle de comer. Más tarde, una bullaranga de cenzontles.

Esta que les voy a contar no me la van a creer, dirán que ni Pancho Madrigal: por la bulla me asomé a la puerta de la cocina que da al patio, cuya parte superior es de cedazo –también hay una puerta exterior de hierro- y escuché el gorjeo de varios pájaros.

Un minuto después, al otro lado de la cerca de malla ciclón que divide los patios, en el área de la vecina dos pájaros volaban rápido y uno de ellos atacó al otro, al que se le cayó un pichoncito. Ahí estaba el gato de la señora chinita y lo agarró entre sus fauces y desapareció entre unos sembrados.

Llamé a Carolina y ella vio que el pajarito venía de vuelta al patio embaldosado de la vecina –se le había zafado al gato–, estiraba el piquito y mantenía a raya al felino que vino detrás de él. Entonces fui a la puerta de la casa de la señora chinita y le pedí que por favor agarrara al pichoncito antes que se lo masticara su animal.

Ella fue presurosa. Desde el patio de nuestra casa Carolina le indicó dónde estaba el animalito, intento cogerlo y se le fue, caminó tras él y lo logró agarrar, acabando con mis temores de que se cayera, pues es una persona cercana a los 70 años. Se lo entregó a Carol por uno de los oficios de la malla.

Pensábamos que la mamá del pajarito había decidido llevárselo y como no pudo o fue impedida de hacerlo, decidimos resguardarlo: metimos al pajarito en un recipiente hondo, blanco, de plástico, como un pequeño balde, y lo fui a colgar en el mismo lugar donde estaba el nido, que suponíamos vacío, entonces se nos ocurrió meter el nido en el balde y que no fuera solo el duro plástico, haciéndolo redondo para que la criatura estuviera más cómoda y eso me disponía a hacer cuando vi que ahí estaba adentro el pajarito sobreviviente ¿Y el que teníamos en el balde? ¿Ahora teníamos a los dos pichoncitos iniciales? ¿O el que acababámos de agarrar le pertenecía a otros cenzontles? Mientras precisamos qué ocurrió hicimos a un lado el balde y metimos el segundo pichón en el nido, junto a su presunto hermanito o hermanita.

En el patio continuó el gorjeo de un zenzontle. Es posible que uno de los dos pichoncitos iniciales haya sido cenado por nuestra gata y que el que agarramos hoy sea de otra pareja de zenzontles. Escribo y continúa el gorjeo mientras los cenzontlitos están tranquilos en su nido.

Unos minutos después reina un breve silencio y la mamá cenzontle ya está alimentando a ambos polluelos. Pero en el patio hay vuelos rasantes y, una zenzontle reanuda su gorjeo lastimero. Ya veremos que más ocurre.

Nombre común Cenzontle norteño, Zenzontle, sinsonte, Centzontlatolli (náhuatl), Reino Animal Phylum Cordados, Clase Aves Familia Mimidae (Mímidos)

Nombre científico Mimus polyglottos.

El Zenzontle común es uno de los más famosos imitadores de aves; combinan en su canto notas propias e imitaciones de otras aves o sonidos mecánicos Cenzontle pájaro de 400 voces.

Nombrado así por su canto que es capaz de hacer sin numero de variaciones y que en un conjunto se escucha una hermosa melodía.

Los Cenzontles se alimentan de insectos, semillas y frutos. Por su alimentación se considera una especie polinizadora.

El cenzontle atrae a su pareja a través del canto y de las evoluciones de su silueta, en lances ascendentes cual si fuera una saeta buscando herir al cielo, ascendiendo en espirales para descender planeando a su territorio que ha demarcado con su presencia y en donde ningún otro macho se atreverá a internarse, pues de hacerlo recibiría una fuerte reprimenda a base de correteos y hasta picotazos por parte del poseedor del sitio.

Video desde mi jardín en su hábitat natural, Estado de Nuevo León. (Mpio.Los Herreras)

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