14 mayo, 2021

La desinformación daña al periodismo en los tiempos cuando las audiencias quedan entre dos versiones

Ilustración de Scoop.it / NM

‘’La desinformación es un elemento que separa, disuelve, en vez de construir. Sobre todo, la desinformación cuando tiene objetivos, no cuando es casual’’.

Marcelo Bielsa

Julio César Guerrero Dias

El rol de los medios y comunicadores antes, ahora y después seguirá siendo un acompañante de la sociedad, donde le actor y la actriz principal es el derecho humano es la persona, por eso la lucha por contrarrestar la desinformación está planteada desde las prácticas comunicacionales.

La situación sanitaria que traviesa el mundo, además de hacerle frente a la parte física del ser humano, también se está combatiendo con otro virus que probablemente es mas invisible que el propio covid19.

Me refiero a la información que se genera segundo a segundo y minuto a minuto y que dependiendo de que es lo que se representa a través de esas piezas informativas así va a tener unas consecuencia en la sociedad, por eso se ha insistido que el papel de los medios y comunicadores seguirá siendo la bandera para la lucha contra aquellas informaciones que son alejadas de la realidad.

Por eso el papel del periodismo en la lucha contra la información falsa, nunca ha sido tan crítico, debido a que ahora todos opinamos sepamos o no sepamos acerca de algo, alteramos los acontecimientos, datos imprecisos, fuentes no confiables, aparecen muertos que no existen, y muertos que si existen y no se dicen; en fin pareciera que fuera una cruzada para mantener a la sociedad con una salud mental desequilibrada.

La pandemia de COVID-19 ha traído consigo lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) llama una ‘infodemia’ masiva: una explosión potencialmente mortal de desinformación a nivel global.

Todos los países del mundo están pasando por esto, donde la información pareciera que está por encima de la vida de misma de las personas, la lucha por la divulgación de información desde los medios y comunicadores cada día es mas confrontativa no solo desde lo que se publica si no que a través de la posición ideológica de cada uno, esto hace que la sociedad quede atrapada entre dos fuego sin conocer con certeza quien es el que mas aproxima a la realidad.

Es tan significativo el trabajo de los medios y periodistas y las consecuencias que puede tener, que personas de todo el mundo han muerto debido al consumo de desinformación relacionada con tratamientos de COVID-19 falsos o no probados, adelantarse a informar sin tener conocimiento pleno de lo certero, es arriesgar a las personas que consumen este tipo de información.

Los desinformadores comparten falsedades a través de memes virales, mensajes en cadena en aplicaciones cerradas e incluso a través de políticos mal informados que se hacen eco de esa información falsa en conferencias de prensa, eso es imperdonable.

No se puede estar jugando con un tipo de información que atraviesa todas las esferas sociales y que esperan que lo que dicen les sirva para conocer mejor a que nos estamos enfrentando.

Por otro lado, nos encontramos que una de las consecuencias potenciales más peligrosas de la crisis mundial de desinformación bien arraigada antes de la pandemia de COVID-19, es la posibilidad de que el público disminuya su confianza hacia toda la información, porque le resulta cada vez más difícil distinguir entre hechos reales y falsedades, publicaciones legítimas y fraudes, y entre contenido hiperpartidista y periodismo crítico e independiente, la disminución de las audiencias es un hecho.

Cada día las personas se están alejando de los informativos, es una consideración subjetiva, por que hemos caído a una posición de verdad y mentira, de blanco y negro, buenos y malos, posiciones que llevan a la sociedad a etiquetarlos ideológicamente, eso es estigmatización, por lo tanto lo que digas siempre estará en tela de duda será o no será, y esto para la práctica periodística no es recomendable, amenaza a la sostenibilidad del periodismo de calidad.

El periodismo tiene un papel que desempeñar en lo que también se ha denominado la era de la desinformación, en algunos casos alterando la realidad y en otros casos fabricando acontecimiento.

La lucha es que creadores de noticias y documentalistas, trabajadores de la radio y de la prensa, periodistas especializados y periodistas de información general, medios tradicionales y nuevos medios digitales, medios interactivos y medios de investigación, deben de tener un solo punto de encuentro informar de la manera mas próxima a como las hechos han acontecidos.

Recordemos que lo que representamos es un reflejo de la realidad que no es la realidad, pero se debe contar la historia lo mas cerca posible a como se presentaron en un tiempo un espacio con los actores determinados, y todos tenemos un papel que cumplir en esta lucha.

Las características de los desinformadores es que se introducen en los intersticios más vulnerables del ecosistema de la información: publicaciones pequeñas con personal poco capacitado y recursos limitados, personas con defensas informativas débiles, y audiencias de nicho e impresionables, de eso está lleno la redes sociales cualquier cosa y cualquier persona escribe lo que considere conveniente sin medir las consecuencias que puede generar a las personas que les llegue esa información.

Es vital que editores y periodistas sean conscientes de la creciente sofisticación de las tácticas desinformativas, que incluyen fuentes fraudulentas, falsos think tanks, cuentas falsas en redes sociales, conjuntos de datos contaminados y publicaciones apócrifas. Es esencial reforzar el papel de la verificación, el chequeo de fuentes y la capacitación en medios digitales para todos los periodistas.

La primicia y la última hora en muchas ocasiones ha dejado en ridículo al medio y al mismo periodista no se puede matar a la gente antes que sea su deceso y eso lo hemos visto muchas veces el trabajo informativo es muy delicado por que en muchas ocasiones actúa como caja de resonancia en la sociedad, y eso conduce a actuar sin el raciocinio, eso es peligroso.

Los estudios realizados por personas conocedoras del tema de la desinformación ofrecen algunas recomendaciones que pueden ayudar a todos los profesionales de los medios a protegerse contra la desinformación y defender el buen periodismo, un periodismo que todavía sigue siendo un acompañante de la sociedad.

Promover la comprensión de las causas y consecuencias de la era de la desinformación, y garantizar que el fact-checking y la capacidad de verificar hechos que están presente en un mundo digital.

Priorizar el intercambio de conocimientos y la formación para garantizar que la capacidad para investigar y verificar, aunque la información se considere menos importante que otra, la pesquisa el contraste y la confrontación del acontecimiento determinaran lo real con lo imaginario.

Desarrollar una comprensión más sofisticada de las causas e impactos de la actual crisis de desinformación en el periodismo y el derecho del público a saber, un derecho basado en los derechos humanos, nada puede estar por encima del ser humano, todo en materia de información se le debe a la persona.

Lleva a tu público contigo: verdad, confianza y combate colaborativo

El problema: la combinación de hechos y ficción está socavando la confianza de las audiencias hacia toda la información, lo que permite una manipulación más fácil de la opinión pública por parte de actores maliciosos.

Las publicaciones con audiencias de nicho son un objetivo particularmente deseable para los desinformadores, se pretende que la calidad informativa trascienda esos segmentos, rompa ese círculo reducido que es donde se reproduce como virus la desinformación.

Moviliza a tu público interactúas con ellos y fortalece la lealtad a través de programas y eventos para miembros o suscriptores que exploren las causas y los impactos de la crisis de la desinformación.

Practica la transparencia

El problema: las líneas entre hechos, entretenimiento, publicidad, manipulación y ficción son cada vez más borrosas, lo que socava la confianza hacia el periodismo, tenemos que generar confianza en la sociedad, la honestidad, la transparencia, los valores, la ética profesional son la que determinaran qué estás haciendo, cómo lo estás haciendo y por qué lo estás haciendo.

No eres inmune a la violencia online. Prepárate para ser blanco de ataques

El problema: la violencia online contra los periodistas es ahora un elemento bien estudiado de las campañas de desinformación, y una herramienta utilizada para desalentar al periodismo crítico.

Los agentes de desinformación han aprendido que atacar online a los periodistas puede ayudarlos en sus intentos de generar dudas, confusión y miedo. Las mujeres periodistas y quienes informan sobre desinformación hoy están siendo atacadas de manera desproporcionada.

La violencia puede manifestarse de varias maneras: acoso y abuso de género, amenazas de violencia sexual y física, ataques a la seguridad digital que incluyen doxxing,( Doxing o doxxing es un término proveniente del inglés que se utiliza para describir la práctica en Internet de investigación y publicación de información privada o identificarte sobre un individuo o una organización, generalmente con el propósito de intimidar, humillar o amenazar) vigilancia y más.

Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

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