25 septiembre, 2021

Indio Maíz se regenera pero es más fuerte la invasión de colonos, ganadería, minería y siembra de palma africana

Juan Ramón Huerta

La segunda reserva de biosfera de Nicaragua y una de las más importantes de Centroamérica, la Indio Maiz tiene 12 mil 649 hectáreas de deforestación; 20 mil 829 hectáreas en degradación; 43 mil 653 hectáreas de bosque en regeneración lo que indica que un 76 por ciento del área se encuentra bien conservado, según datos ofrecidos este miércoles 10 de junio durante una conferencia internacional en la que participaron más de 70 representantes de ONG ambientales, periodistas, especialistas y líderes indígenas y afrodescendientes del Caribe.

No obstante, el avance de la frontera agrícola y la incidencia de colonos, ganaderos, empresarios de la palma africana, madereros y extensivistas constituyen el principal riesgo advirtieron los organizadores de la conferencia, Fundación del Río representada por Amaru Ruiz; Bernis Cunningham del Centro nicaragüense de conservación ambiental, Cenica, y la abogada rama Becky Mc Cray, una de las representantes de los pueblos indígenas y testigo de la gradual ocupación de las tierras que apuntan al bosque, el que ha sido asediado con fuerza desde el incendio que consumió entre 5 y 6 mil hectáreas en abril de 2018 y que antecedió a la sublevación juvenil que puso en evidencia la esencia indiferente del gobierno de Daniel Ortega.

Democratizar para avanzar en la conservación de la reserva

Bernis Cunningham destacó el papel de la Fundación del Río, misma que después de denunciar la negligencia gubernamental y todo el desastre ocasionado por el incendio, le fue arrebatada su personería juídica, sin embago, “el Estado podrá confiscar todo, pero jamás el espírutu de la Fundación, porque es su gente y a la gente no la pueden confiscar”.

Cunningham y Ruiz concidieron en que para que haya cambios estructurales en defensa de la reserva y del ambiente en general, se deben democratizar el Estado, las instituciones y organismos que atienden estos problemas.

Se ha regenerado el bosque después del incendio

Luego Amaru Ruiz expuso el estado actual de la reserva y demostró en su presentación que tras el incendio del 2018 ha habido un proceso positivo de regenación natural del bosque tropical húmedo y que en general, ese proceso ha sido del 13 por ciento.

Explicó que el bosque cerrado ha dismunido con una cobertura total del 60% y que de esa manera avanza el bosque abierto que ha dado paso a pastizales donde se ensancha la ganadería, una actividad que ha crecido significativamente en detrimento de la reserva y hoy alimenta los principales mataderos del centro del país y hasta la fuga de ganado de contrabando a Costa Rica.

Acecho a reserva es descomunal

La ganadería se ha sumado a la reiterada invasión de colonos en por lo menos diez lugares de importancia; incendios, minería, proyectos estatales, contaminación y fenómenos naturales como el huracán Otto que causó muchos daños al ecosistema.

El mapa de la extracción de ganado de la reserva al centro del país y de la comunidad de Jerusalén a Costa Rica es impresionante. Una publicación de la revista Forbes indica que “con 5.5 millones de dólares del Fondo del Medio Ambiente Mundial, FMM, y un c ofinanciamiento del gobierno de Nicaragua de 4.8 millones de dólares, transformará los sistemas alimenticios en las áreas protegidas de los corredores biológicos de la costa del sur del Caribe y del río San Juan.

El proyecto trabajará con cadenas de valor de ganado vacuno y lechero, promoviendo enfoques sostenibles que permitan frenar la expansión de la frontera agrícola y la deforestación en ecosistemas de importancia global”.

Sobre este proyecto no se conoce más información y tampoco fue abordado por los expositores.

Fomento a la invasión de colonos

Es alarmante la existencia de tres concesiones de explotación minera en el núcleo de la reserva; la presencia de proyectos gubernamentales como la construcción de 17 escuelas; 6 católicas y 11 evangélicas; caminos y paneles solares que animan el fenómeno de la ivasión de colonos.

Los jóvenes expositores plantean que un cambio hacia la conservación o manejo sostenible de la reserva pasa por un cambio de gobierno, el involucramiento de más organizaciones en esa transformación, turismo sostenible, voluntariado de investigación que signifique el involucramiento de la comunidad científica y mayor divulgación.

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