25 septiembre, 2021

Mensajes muy fuertes de Estados Unidos al gobierno de Nicaragua

Nuevas Miradas

La sanción aplicada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros, OFAC, del gobierno de Estados Unidos al general Julio César Avilés, tiene dos mensajes muy claros y determinantes, dijo el mayor en retiro Roberto Samcam a Cien por Ciento Noticias, la tarde del viernes.

“El mensaje es muy claro para dos personas y una institución”. A Ortega y Murillo para que no pretexten la pandemia para suspender las elecciones del 2021 y al Ejército: o te sales de esa ruta de plegarse a Ortega o te sancionamos como institución.

“Espero que el Consejo Militar reaccione positivamente, le pida la renuncia a Avilés y recupere a la institución”, estima el mayor en retiro Samcam al tiempo que estimó a esta institución puede jugar un papel importante en una transición, “que tiene que darse en Nicaragua”, dijo.

Documentó complicidad del Ejército

El alto oficial en retiro publicó el libro “Uso de armas de guerra en la crisis de abril por el régimen de Daniel Ortega: la complicidad y responsabilidad del Ejército Nacional” en el que documenta los tipos de armas, usos, entrenamientos y papel que jugó un tercer ejército en el asesinato de más de 300 nicaragüenses, en su mayoría jóvenes.

Por su parte, el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh declaró que “la sanción al general Avilés constituye un aporte importante para llegar a la verdad, base indispensable para el acceso a la justicia de las víctimas de la represión iniciada el 18 de abril de 2018.

Cenidh ve impacto peligroso a la institución

“Estas acciones, aunque sean de carácter individual, afectan a la institución militar puesto que, en el discurso público, el general Avilés comprometió la imparcialidad del Ejército al afirmar, “jamás nos van a dividir como pretendieron hacerlo funcionarios de ONG que hacían llamados a leales compañeros para abrir la posibilidad de darle un golpe de Estado al gobierno…”

CPDH sigue documentando

La Comisión Permanente de Derechos Humanos a propósito de la sanción, dijo a Canal 10 de televisión que siguen investigando y documentando las muertes de campesinos en el norte del país para definir responsabilidades o participación del Ejército en las mismas.

“Si Estados Unidos sancionó al jefe del Ejército es porque tiene pruebas contundentes”, declaró Marcos Carmona al medio televisivo.

Sanción “no fue a cualquier funcionario”

En tanto, el ex jefe de inteligencia y de la Dirección Política del Ejército Nacional, general en retiro Hugo Torrez recordó que la sanción ocurrida ayer “no es a cualquier funcionario, es al jefe del Ejército; la alta oficialidad debe estará muy preocupada y haciéndose muchas interrogantes”.

Torrez dijo que el general Avilés debe renunciar a su cargo y pasar a retiro para no arrastrar a la institución a una debacle de credibilidad y coincidió con el mayor en retiro Roberto Samcam en que el Consejo Militar debe rescatar a la institución.

El otro sancionado es el ministro de Finanzas, Iván Acosta, aunque es un discreto funcionario de poco hablar, conoce el manejo de las finanzas del Estado, la cooperación venezolana y los entretelones del dinero que maneja Ortega y sus instituciones.

Extracto del libro de Samcam donde evidencia la complicidad

La posibilidad de la pérdida del poder impulsó al régimen a cometer Crímenes de Lesa Humanidad, organizando una Fuerza Paramilitar desde el Estado, para eliminar los tranques y barricadas que el pueblo levantó para su protección.

Esta Fuerza Paramilitar fue armada por el Ejército, quien les proporcionó la logística necesaria para poder operar, dicha logística consistió en armas, municiones, técnica de comunicaciones, información de inteligencia aérea y de campo en las ciudades más complicadas, puestos de mando para la dirección y control de las tropas, entre otras.

De acuerdo con testimonios de los directamente involucrados, el régimen utilizó efectivos militares cubanos y venezolanos como apoyo durante las Operaciones Limpieza ejecutadas en Carazo, Masaya, Matagalpa, Jinotega, Estelí, La Trinidad, Managua, entre otros lugares.

Se calcula que dicha fuerza estaba compuesta por aproximadamente 5000 efectivos en todo el país, reclutando para esto a oficiales retirados del Ejército Popular Sandinista (EPS), del Ejército Nacional (EN), soldados desmovilizados del Servicio Militar Patriótico (SMP), miembros de la Juventud Sandinista (JS), miembros del partido FSLN y delincuentes comunes recién liberados de las cárceles.

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