31 julio, 2021

Ocultar información da paso a la desinformación y esto es peor que la pandemia

“La sucesión rápida de noticias breves y fragmentadas produce un doble efecto negativo de sobreinformación y desinformación”.

  Ignacio Ramonet

Julio César Guerrero Dias

En todas las épocas la información ha sido el recurso significativo para que las sociedades hagan uso de ella para tener la capacidad de tomar decisiones acerca de lo que desean.

El factor clave para compartir esta información son los medios y los comunicadores y entre ellas las instituciones que tienen la información.

Esconder información provoca malestar social, desinformar a la población es mantener enferma a la sociedad porque la información es el alimento y la medicina para curar una enfermedad.

Las diferentes sociedades del planeta se encuentran en una encrucijada con relación a sus prácticas cotidianas, una actividad que se ha visto trastocada por el momento que vive el mundo y donde los medios de comunicación como mediadores sociales juegan una función significativa en el equilibrio de la sociedad.

Se busca en ellos cambios de actitud, de conductas, por lo tanto, estar desinformado o desinformar, fabricar información es más letal que el covid19 mismo, también a ese tipo de pandemia nos estamos enfrentando.

Desde cierto punto de vista, ser un desinformado puede tener sus ventajas: si no te enteras de algo, no tienes que angustiarte por lo que esté pasando al respecto, o no te contaminas de una realidad que puede ser nociva o angustiante, como reza el dicho, a veces es mejor no saber, “ojos que no ven, corazón que no siente”, esta forma de pensar no sola una persona lo práctica ahora, se ha multiplicado este pensamiento se han confinado o aislado de los informativos.

Por otro lado, la desinformación nos puede poner en desventaja frente a otros que si exploran y tienen interés para conocer más acerca de esta situación y poder protegerse y proteger a su familia.

Las instituciones que tienen la obligación de proveerla han estado ausentes, y los medios solo intuyen, hacen juicio de valor sin tener pleno conocimiento de los hechos.

En el caso de Nicaragua, cada día es más oscuro y de dudosa toda la información que recibimos venga de donde venga, vaticinar números de contagiados y posibles muertos en cualquier lugar es un acto de irresponsabilidad, tanto el que lo dice como el que lo reproduce.

Estos vaticinios no se pueden hacer con una calculadora y los que han hecho estas predicciones al final pierden credibilidad como profesional, los medios, los comunicadores han creado lo que no se si existe el síndrome del miedo social, y al mismo tiempo de manera indirecta la discriminación social.

Ahora una temperatura corporal fuera de los stándares normales estás bajo sospecha, un estornudo, te ven de reojo, un desmayo, un cansancio es mal presagio, si toses por casualidad estás mal, todos estos síntomas que te pueden suceder en cualquier momento y en cualquier espacio.

Las muertes súbitas para mencionar algunas lo han convertido en sinónimo de covid19 creo que deberíamos ser un poco más serios cuando se habla de estas situaciones.

La desinformación también nos puede hacer social y psicológicamente susceptibles a manipulación, y eso puede ser considerado terrible y hasta condenable si es producto de la negligencia tanto por parte de quien posee o acapara los datos como por quien no se interesa en poseerlos, no proporcionar datos o información a la sociedad es más letal que el covid 19.

Hoy el primer alimento de la persona es estar bien informado es proveerle la información requerida concretamente, estar desinformado puede exponernos al rechazo dentro de ciertos círculos en los cuales el manejo del conocimiento es altamente apreciado.

La frase “no tienes idea de lo que se está hablando” tiene, a mi parecer un profundo impacto de desaprobación y provoca malestar en quien la recibe, y reacciones diversas como la exclusión o alejamiento por vergüenza, o la reacción contraria: proponerse a obtener dichos datos para estar a la altura o superar el nivel esperado.

Entonces podríamos caer en lo que Javier Barros del Villar señala “La era de la desinformación” comenta sobre cómo el exceso de información es peor que la simple ignorancia, y la saturación que sufre nuestra sociedad actual con elementos muchas veces contradictorios que traen confusión, en lo que bien llama “la era de la sofisticación de la ignorancia”.

Sabemos tanto que no sabemos nada, porque sólo acumulamos datos en forma de quantums o paquetes informativos. Es el “mainstream media” (medios principales o medios dominantes) que nos desborda, pero con un efecto negativo, casi nefasto. Y el historiador D.J. Boorstin reafirma esta idea con una frase que reza: “La tecnología es muy divertida, pero también podemos ahogarnos en ella”.

La neblina de la información puede debilitar el conocimiento, la era de la sociedad global nos ha puesto en entredicho y ahora cada día la sociedad por obligación y por un deber debe de informarse de la mejor manera, la rutina social tiene que modificarse.

El punto es que estar informado tiene un precio y a la vez un valor, y eso puede significar que el poseer datos nos compromete a hacer buen uso de ellos en salvaguarda de la veracidad o la confiabilidad misma.

Una persona que está al tanto de lo que sucede puede ofrecer soluciones acertadas para resolver problemas si sabe cómo utilizar dicha información, convirtiéndose en elemento clave para el desarrollo exitoso dentro de la empresa o institución a la cual pertenece.

La clave del manejo informativo en el caso de los medios de comunicación y comunicadores es la forma en se procesan los datos  que datos de referencia vas a utilizar, son confiables, que quieres decir, cual es el objetivo de lo que querés representar, para que va a servir, que valor de uso y que valor de cambio la va dar la sociedad, si esa información tiene un valor de usos estaremos contribuyendo y aportando a un cambio de comportamiento social.

En este sentido, no se puede desaprovechar ninguna oportunidad de mejoramiento profesional o de compartir experiencias en el marco de las variadas actividades que se presten para ello o que promuevan esta claridad de pensamiento y acción.

Ahora como hoy, la información no es una exclusividad de los medios de comunicación llámese radio, prensa, televisión y otra forma de comunicación como son las redes sociales.

Como ciudadanos que escriben en redes sociales también deben de tener un alta responsabilidad de compartir la información siempre y cuando sea contrastada o verificada, y considerarla oportuna para compartirla.

El trabajo de los periodistas es explicar a la sociedad lo que pasa para que las personas puedan tomar decisiones necesarias por eso la información es como la rectora en todos los ámbitos de la vida.

Cada vez nos informamos más a través de las redes sociales y no nos fijamos en quién publica la noticia, si es un medio reconocido o una web desconocida, cuáles son las fuentes los consumidores información a través de redes sociales cada día deben de ser más cuidadosos cuando te llegue una información.

Por otro lado, la gran cantidad de noticias que recibimos cada día y la falta de tiempo para redactar las noticias ha provocado que cada vez haya más informaciones sin contrastar.

A menudo las recibimos a través de gente conocida, asumimos que son ciertas y las reenviamos sin investigar si son ciertas o no. Este tipo de consumo informativo en muchos provoca desde el miedo, estrés, repudio, enemistad.

Si leyéramos cuidadosamente lo que nos llega y al menos nos demos algunos minutos para pensar, reflexionar, averiguar, no solo estaremos haciendo un ejercicio mental si no que nos estaríamos convirtiendo en verdaderos lectores.

Hay que seguir reclamando a los poseedores de información que no lo oculten, que la compartan no solo con los medios y comunicadores si no con toda la sociedad, porque es un derecho que tiene la sociedad de estar bien informada.

Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

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