18 septiembre, 2021

El Informe Musawás: invasiones, destrucción y asesinatos

Henry A. Petrie

Segunda parte

Hace un par de meses conocí a los jóvenes líderes mayangnas Jhonson y Pinchado Fernández, con quienes he sostenido una comunicación sistemática, oportuna y sincera acerca de la problemática que enfrentan como pueblo.

Hace algunos días me suministraron el Informe Musawás, fechado el 1 de febrero de 2020 y elaborado por los mismos protagonistas comunitarios, aborda ampliamente la situación específica que han vivido las comunidades Alal, Kibusna, Pisbawás y Musawás, todas integrantes del territorio Mayangna Suani As, que integran un total de veintitrés (23) comunidades. Este fue un territorio «de los primeros titulados en la historia de Nicaragua y el mundo», reza el informe.

Existen ciertos personeros ‒entre oficiales y oficiosos‒ que brindan flamantes conferencias acerca de la autonomía de la costa Caribe de Nicaragua, arrogándose la representación de los pueblos indígenas y comunidades étnicas, sin reparar en el grave retroceso a la fecha. No advierten de las amenazas ni han denunciado con decisión y sin reservas, las acciones criminales perpetradas contra estos pueblos y sus recursos naturales.

El Informe Musawás denuncia que desde hace diez años han sufrido invasiones de «colonos» ‒en realidad grupos armados pagados y ordenados para tal fin‒, que no solo han destruido sus viviendas y se han adueñado de sus cultivos, sino que también han asesinado a su gente.

Sus acciones se han recrudecido en el período 2018-2020 en el territorio Mayangna Sauni As, uno de los nueve territorios existentes en Nicaragua con un total de 75 comunidades y una población total de 48 mil habitantes, aproximadamente.

«Los pueblos indígenas Mayangnas de Nicaragua estamos secuestrados física y psicológicamente, por los políticos del gobierno…» (…) «llevamos varias décadas luchando por nuestra Tierra. Queremos el respeto a todos los pueblos Mayangnas, el respeto a la cultura y la conservación de una identidad propia…», plantea el Informe Musawás, en su página número 3.

La comunidad de Wilu, en noviembre de 2018, repelió con éxito el ataque de un grupo armado que pretendía desalojarlos y apropiarse de sus tierras. En junio de 2019, la comunidad de Suniwás sufrió otro ataque con los mismos objetivos. En noviembre de este mismo año, fue atacada la comunidad Betlehem, donde dos comunitarios mayangnas resultaron heridos, además de un miembro del Gobierno Territorial.

Las incursiones y ataques de estos grupos organizados y armados por agentes del poder, el 29 de enero de 2020 adquirió su máximo grado de criminalidad en la comunidad Alal, donde masacraron y destruyeron.

Aproximadamente 80 hombres extraños, quemaron 16 viviendas, iglesia, casa pastoral y hasta provisiones para la merienda escolar de los niños; destruyeron el centro de salud, la escuela de primaria y secundaria; también mataron a todos los animales de la comunidad (cerdos, reses, caballos), detalla el informe abundante en evidencias fotográficas. Un total de 80 familias se ubicaron en refugios, donde enfrentaron una situación crítica en salud, alimentación y vestuario.

Cuatro comunitarios fueron torturados y asesinados, a saber: Amaru Rener Hernández (24), Cristino López Ortiz (25), Juan Emilio Devis Gutiérrez (40) y Harly Samuel Gutiérrez (19). Este último, el más joven, fue degollado. Y tres heridos, dos de los cuales fueron transferidos a Managua.

Pero, ¿qué resultados hubo de la acción policial y del Batallón Ecológico? Según se dio a conocer en su momento, mediante portavoces oficiales, estas instituciones se dieron a la tarea de perseguir al grupo delincuencial Chavelo Meneses, mismo que ha atacado a las comunidades del territorio Mayangna Suani As.

Por supuesto, no hay resultados porque no hay voluntad real de resolver esta problemática, porque en el fondo existe un proyecto estratégico en contra de la autonomía costeña que no está siendo combatido con suficiente fuerza por sus instituciones formales, a no ser, las propias comunidades afectadas, quienes han declarado y demandado de manera enfática, lo siguiente:

“Desalojo inmediato de colonos (invasores) y sin negociación alguna con el gobierno»; “Que el gobierno garantice seguridad a las comunidades indígenas mayangnas”; “Detener el avance de la frontera agrícola y la posesión ilegal de tierras indígenas de parte de los colonos en toda la región, en particular en el territorio Mayangna Sauni As”.

Claro, algunos de sus líderes territoriales han sido descompuestos desde afuera, es una línea de acción ya conocida por detentores del poder gubernamental, de la corrupción política y del capital, cuyo interés supremo es el enriquecimiento acelerado y a gran escala, mediante la depredación de los recursos naturales ‒en esta lógica de desarrollo económico estaba concebido el famoso, pero frustrado, Gran Canal de Nicaragua‒.

El informe sanciona a los líderes traidores, a quienes han exigido “abandonen sus cargos”, por sus mentiras y haber actuado “por sus propios intereses, discrecionalidades y francos delitos…” en contra de sus hermanos mayangnas, quienes están llamados a resistir “los intentos de despojo territorial, daño ambiental, asesinatos, manipulación, amenazas, persecución permanente…” (p.4). A las autoridades comunales y territoriales, continúa el documento referido, “se les elige para defender los derechos de las comunidades mayangnas; son derechos colectivos que existen desde cientos de años de los pueblos autóctonos y originarios de Nicaragua”.

Ellos los llaman “colonos invasores”, pero son bandas armadas al servicio de grupos económicos poderosos que actúan desde la sombra, incluso, desde instituciones que deberían defender los derechos y recursos naturales del pueblo de Nicaragua y, en particular, de las comunidades indígenas.

Nicaragua, para la vieja y nueva oligarquía, solo se entiende desde un concepto centralizador, avasallador y explotador; desde el interés y el poder del dinero, tanto de políticos como del alto empresariado. Solo entienden de autonomía caribeña desde el derecho que “su” Nicaragua tiene sobre todo el territorio nacional, desde el imperio del autoritarismo, del desarrollo económico social centralizado y la subordinación de toda realidad particular al interés “nacional”.

Managua, 10 de mayo de 2020.

Referencias:
Informe de indígenas Mayangna. Ataque a comunidades del territorio Mayangna Sauni As, Jurisdicción Bonanza, Región Autónoma de la Costa Caribe Norte de Nicaragua (RACCN); 1 de febrero de 2020, Musuwás; 14 ps.
Historia de Nueva Guinea, Nicaragua; de la pluvioselva a Ciudad Luz (1965-2008); López Mairena, Eugenio C; Ramos Escobar, Urías W.; URACCAN, Managua, 2013; 138 ps.
Constitución de Nicaragua;
Estatuto de Autonomía Regional en la Costa Caribe de la República de Nicaragua. Impacto en los derechos de los pueblos indígenas de esta región; Pou González, Margarita C. Universidad Andina Simón Bolívar, Ecuador, 2008; PDF, 10 ps.

Henry Petrie

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2 comentario en “El Informe Musawás: invasiones, destrucción y asesinatos

  1. El círculo no me gusta Para mi representa dar vueltas y vueltas sin salir. Así mismo representa la repetición de esquemas.
    Visto desde el punto de vista del mundo puede ser que represente la sabiduría infinita.

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