16 octubre, 2021

La pandemia y la infodemia atrapan la ansiedad de quienes creen todo en las redes

“Lee y conducirás, no leas y serás conducido”.

Santa Teresa de Jesús.

Julio César Guerrero Dias

La desinformación es una acción de engaño a la sociedad y debe de ser considerada como un atentado social que trastoca el pensamiento de muchas gentes.

Desequilibra el estado emocional, provoca sensanciones desfavorables a la persona, es terrorismo informativo.

La libertad individual pasa por este principio Veritas liberabit vos. (“La verdad os hará libres”) como miembros de la sociedad debemos de ser muy cuidadosos de no dejarnos engañar ni aceptar como verdad todo lo que nos dicen.

Reflexione, piense, analice, dialogue con lo que le exponen. Nadie está facultado para desinformar o confundir.

La información tiene que ver con la economía, cultura, política, mercados, deporte, religión, espectáculo, educación, medio ambiente, migración, justicia, ciencia, libertad en fin son algunos tips informativos.

Los diferentes medios de comunicación en el mundo, como parte de su agenda presentan estas piezas informativas que pasan por el tamiz del Covid 19 la pandemia que, informativamente ha sido de corte transversal en todos los estamentos sociales.

No ha discriminado a nadie, todos tenemos que hacer lo mismo para protegernos, pero no podemos olvidar que las instituciones tienen que asumir una mayor responsabilidad en brindarle la protección necesaria y oportuna para que la sociedad esté bien informada.

La desinformación ocurre en todo el mundo, los datos oficiales no son coherentes con la realidad, pasa aquí, pasa allá, pasa en todos lados, y eso siempre ha sucedido, cuando pasan fenómenos de esta naturaleza.

Frente a esta realidad la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, propone adoptar de manera colectiva una actitud responsable frente a la reproducción de contenidos informativos no verificados que circulan en redes sociales.

Esto es difícil detener ya que cualquier ciudadano puede escribir cualquier cosa, es un asunto de principios, me dijeron, apareció en internet, dicen, anda circulando tal cosa, fuente de todo crédito en fin muchas excusas para viralizar un supuesto acontecimiento que es posible que tenga un pedazo de verdad, pero si no es verificada, investigada no podemos ser reproductores de una información que no sabemos con certeza.

En vez de colaborar con la sociedad estamos creando zozobra, miedo, hay que tenerle miedo al miedo en otras ocasiones está frase de Aristóteles la he utilizado el ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona.

Tratemos de acercarnos a la sabiduría no afirmemos nada si no estamos seguros que es certero de lo que leemos, miramos o escuchamos si hacemos este ejercicio tu mente.

Tu pensamiento y tu reflexión será de otra manera y te ayudará mucho a convertirte en un pesquisidor, un explorador, un indagador aquel que averigua, para no caer y asumir como verdad aquellas informaciones de dudosa creación.

La desinformación digital, es decir, aquellos contenidos no verificados que circulan por las redes sociales, se han multiplicado significativamente en todo el mundo con la llegada de la crisis sanitaria del Covid-19. Esto supone un riesgo para las personas que interpretan como ciertos los mensajes recibidos, que muchas veces, son falsos o engañosos, a veces uno se pregunta por qué y para que se fabrican informaciones falsas.

Cuando ahora todas las sociedades del mundo están pasando por esta desagradable experiencia, en que ayuda a la gente, por ahora lo primero es proveerle a las sociedades del planeta una ecología de la información que aporte a un cambio de mentalidad de la gente, a un cambio de actitud, de costumbres, cambios de hábitos, cambio de compra y consumo.

Esta experiencia que vive el mundo debe ser el punto de partida para desarrollar un mundo diferente de buscar la unidad en la diversidad, puede ser un sueño, pero vale la pena exponerlo y que todos ustedes hagan sus propias consideraciones acerca de lo que pasamos, o de lo que puede suceder después.

En este sentido, la UNESCO, como organización promotora de la libertad de expresión y el acceso a la información de calidad y basada en evidencia, desarrolló seis tips a tener en cuenta para que la población pueda identificar a tiempo la desinformación que recibe en sus dispositivos electrónicos y, posteriormente, detenga también la reproducción de ellos entre su entorno social.

Una comunidad mejor informada se traduce en una sociedad más libre para tomar decisiones con seguridad y certeza, de esos seis tips me referiré a tres que considero que son los sustanciales para poder lograr identificar cuando la información es falsa o de muchas dudas.

Primero, no creas todo lo que ves y recibas por redes sociales, los contenidos virales no siempre son ciertos, la viralización de la información en la mayoría de los casos no es para proveerle a la sociedad que tenga una información de necesidad en función de lo que ellos necesitan si no para otros intereses.

Segundo, tomate el tiempo que sea necesario para revisar la información antes de asumirla como verdadera y compartirla.

Tercero, quizás el más importante, lee toda la nota, no solo el título revisa quien la produce o escribe, mira si esa persona existe o no, revisa un poco su perfil lee otros escritos que ha hecho eso te dará una idea acerca de cómo produce información.

Verifica su fecha, cuando la produjo ya que se puede tratar de un acontecimiento fuera del contexto que se está viviendo, contrasta con otras fuentes es decir indaga si eso que se está publicando aparece en otros sitios.

Detente un poco para constatar que fuentes utiliza si son creíbles, si la información tiene datos de cuando son esos datos y quien los proporciona si va acompañado de imágenes explora si es verdad esa imagen que complementa la información entra a esos sitios esto te dará una clara idea que estás leyendo o has leído si es verdadero o falso.

Entonces, ¿Por qué las personas comparten mala información? Puede que no conozcan algo mejor, y el tipo de contenido que circula durante una emergencia de salud podría hacerlos menos prudentes.

Rand dice: “Hay evidencia de que un contenido más emocional hace que las personas sean menos exigentes. En particular, cuando las personas confían en la intuición y la emoción son más susceptibles a creer afirmaciones falsas. Las declaraciones que dan miedo, por ejemplo, hacen que las personas sean menos propensas a detenerse y pensar en ello”.

En este sentido pienso que hay mucha razón creo que en el momento que estamos viviendo todos tenemos temor, unos más otros menos, es así que en algunos países que ya han flexibilizado el confinamiento muchos se han quedado resguardado es decir hay temor, creo que eso es normal.

Las noticias falsas no son un problema, sino una oportunidad para el periodismo.

Según Hernán Restrepo, aquellos medios de comunicación que se dediquen a verificar juiciosamente la información y a desmentir las noticias falsas que se han vuelto virales, podrán proyectarse como referentes de credibilidad frente a sus audiencias.

“Es verdad porque lo vi en Facebook o porque me llegó en Whatsapp”. Hay muchas personas que piensan así. Tenemos que ayudarles a entender que, porque una información que se publica en estas en redes sociales y haya sido compartida miles de veces, no significa que sea real.

Esta es una tarea de todos donde la educación a través del conomimiento proporcionará las bases para entender y comprender que nos dicen, quien lo dice, como lo dice, de que nos están hablando, es real, fabricado para llegar aproximarnos o a identificar esto, es lectura, lectura y más lecturas y eso va para todos.

Julio César Guerrero Días

El ágora nica | Desde la antigua Roma, el espacio público sigue siendo el más idóneo y transparente para el debate.

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