16 septiembre, 2021

Lo único que no tiene dudas es el alto nivel de incertidumbre y el monopolio petrolero que impide beneficiar al pueblo

Welbin Romero Jirón

El ambiente de incertidumbre generado por la pandemia y de desconfianza asociada a la lucha política, reduce sustancialmente nuestra posibilidad de hacer frente a la emergencia que se vive, real o percibida. En estos términos, la fluidez de la información oportuna y veraz, es clave para mitigar los niveles de incertidumbre de la población.

Para el 2020 el Banco Mundial estima que el PIB de Nicaragua se reducirá en -4.3%, este escenario considera que la economía mundial se caerá -3%, según el mismo banco, este escenario supone que se controla la pandemia en el segundo semestre y se vuelve a la normalidad.

Si la afectación de la pandemia se prolonga hasta el 2021, habría que agregar otros tres puntos porcentuales a la caída de la producción mundial, esto nos afectaría a nosotros con una mayor caída de la producción nacional. El FMI calcula que la caída del PIB nicaragüense será de -6% para este mismo año. Ambas previsiones son terribles para los nicaragüenses.

Nicaragua ya estaba en problemas económicos debido a que los sucesos de 2018, provocaron una contracción de la demanda interna por pérdida de empleos e ingresos de las familias, salida de capitales del sistema financiero, reducciones en la inversión extranjera y en la cooperación internacional, y sustancial reducción de llegada de turistas.

Por lo que en el caso de Nicaragua, la pandemia profundiza el problema de demanda interna que ya teníamos desde el 2018, pero también genera un shock de oferta debido a la imposibilidad de mover las exportaciones por el cierre de fronteras en los mercados importadores de nuestros productos y los obstáculos fronterizos para la importación de bienes esenciales para la producción nacional y la caída de la demanda mundial que ya está provocando reducciones en los precios internacionales de los bienes que exportamos

Conviene recordar que la demanda es en la economía una suerte de complemento de la oferta, de forma que, sin compradores no hay producción. Además, los efectos finales en la producción, originadas en caídas de la demanda, tienden a manifestarse con cierto retraso en el tiempo, de esa forma, la caída en la demanda de 2018 se manifestó con mayor fuerza en 2019, por lo que debemos suponer que una mayor caída en la demanda en 2020, se manifestará especialmente en 2021.

La cifra final de la caída del PIB, depende del comportamiento de la pandemia a nivel nacional y en los países a los que exportamos y de los que importamos bienes esenciales para nuestra producción. Dicho comportamiento está vinculado con dos variables; a) la severidad con que nos golpee la pandemia y b) la duración de la misma. También depende de la existencia de políticas públicas orientadas a mitigar los efectos económicos de la crisis sanitaria y a aprovechar las oportunidades existentes.

Además, en este caso los tiempos son claves, el retraso en el impulso de políticas públicas podría reducir la efectividad de las mismas, en temas como la recuperación de la demanda interna o la especulación con los precios de los bienes básicos, el precio del aceite, el arroz y los frijoles ya se incrementaron reduciendo aún más compras de las familias, también es clave que las políticas que se impulsen sean creíbles, de ahí la necesidad de actuar como nación.

Por qué el pueblo no se beneficia de la baja del petróleo

Además, el carácter monopolista de los principales mercados nacionales está impidiendo que las familias y el empresariado, se beneficien de la caída en los precios internacionales del petróleo, por ejemplo.

En El Salvador en la zona central, el galón de gasolina regular es de USD$ 1.85 y la super USD$ 2.01, mientras en Managua la super al tipo de cambio oficial del 22 de abril es de USD$ 2.70 el galón y la regular de 2.64.

En Nicaragua 4 empresas están a cargo de la importación, procesamiento y distribución del petróleo y sus derivados, un oligopolio que reiteradamente han dado muestras de comportamiento monopolista.

No es cierto que Nicaragua cobre más impuestos que El Salvador como porcentaje del precio total, cálculos del comité de cooperación de hidrocarburos de América Central del 23 de marzo 2020, indican que, como porcentaje del precio, en Nicaragua se cobra un 20.6% del precio y 21% en El Salvador.

Así mismo, el precio de la energía eléctrica debería reflejar en su medida (solo una proporción, aunque significativa, de la energía se produce con derivados del petróleo), el comportamiento de los precios del petróleo, esto no es así, porque en la generación eléctrica la cámara de generadores es también un oligopolio con comportamiento monopolistas.

En ambos casos, se trata de precios que afectan el conjunto de la economía, pero no solo como beneficio si se reducen, sino también al no disminuir contraen la demanda agregada por aumento de precios.

Efectos de la pandemia en la economía

Es conocido el cierre de maquiladoras, este se produjo por falta de demanda en los países importadores (más de 50 mil trabajadores en suspensión temporal y unos 7 mil cesanteados), actualmente se habría recuperado unos 30 mil empleos de los suspendidos temporalmente, aunque no de forma plena, debido a que se lograron contratos para producir textiles para hospitales y hay posibilidad de que las maquiladoras gringas apoyen a sus trabajadores, un logro que debemos reconocer a los sindicatos sandinistas, el resto aun no tienen opción.

El sector manufacturero es el de mayor aporte al PIB (14.2% en 2017), por lo que esta situación tendrá repercusiones de consideración en la economía. Este sector emplea una gran cantidad de mujeres, muchas de ellas jefas de hogar.

Para el turismo probablemente la pandemia es el tiro de gracia; el acumulado de pérdidas desde el 2018, más el colapso total del movimiento internacional de personas en este año, la caída del turismo nacional y el tiempo que la demanda global de servicios turísticos tarde en recuperarse, si acaso, apuntan a una reducción importante de la capacidad instalada, con la consiguiente pérdida definitiva de empleos e ingresos de los hogares.

El comercio está nuevamente afectado por la pandemia, la incertidumbre del público podría estar provocando una reducción en las compras de bienes no básicos, de quienes aún conservan cierta capacidad de compra y sin dudas la pérdida de empleos apunta a la reducción de la demanda.

El comercio en su conjunto es la tercera actividad económica en aporte al PIB, 9.9% en 2017, solo superada por la manufactura y otros servicios. Este sector incluye una gran cantidad de comerciantes mujeres jefas de hogar y constituye el principal refugio de los trabajadores excluidos del mercado laboral.

En transporte y comunicaciones los efectos podrían ser mixtos, en transporte interdepartamental, ya se aprecia una reducción de usuarios y el transporte internacional de mercancías está prácticamente parqueado por el cierre de fronteras en el resto de países, en el caso del transporte público local de personas no se observan afectaciones de consideración y en el caso de las comunicaciones, es posible se esté presentando un incremento en el tráfico de teléfonos móviles.

El sector financiero que estaba recuperándose, con el reinicio en el otorgamiento de crédito, nuevamente se ve afectado, tanto por la situación interna; probablemente los problemas de no pago se incrementarán y el crédito interno necesariamente se vuelve a estancar, como por la situación internacional, de los 8 bancos solo tres no son bancos al menos regionalizados y como se conoce uno de los sectores fuertemente golpeados a nivel internacional es el financiero por la retirada de capitales. Por lo que debemos esperar una caída en el desempeño de este sector.

Por primera vez en muchos años existe la posibilidad real, de reducción en el volumen de remesas que reciben del extranjero las familias nicaragüenses. Los EEUU es el origen de alrededor del 55% de las remesas internacionales que reciben los nicaragüenses, la drástica caída del empleo en ese país y en Costa Rica, el segundo origen de remesas, sin duda, tendrá efectos en la cantidad de remesas que recibimos, lo que implica mayor reducción de la demanda interna. Ello se suma a los recortes que ya se observaban en la inversión extranjera directa y en los volúmenes de cooperación internacional que Nicaragua recibe.

Las exportaciones están siendo afectadas por el cierre de fronteras en los principales mercados (impide la llegada a nuestro país de insumos y bienes intermedios, y la salida de productos terminados, aun cuando nosotros no cerremos fronteras) y por la caída de la demanda mundial. Las empresas exportadoras tienden a cerrar operaciones frente a la imposibilidad de mover sus productos.

Los precios internacionales de los productos que exportamos están a la baja, este es el caso del precio del café, la carne y el azúcar, que muestran significativas reducciones. Lo que implicará reducciones en los ingresos del país y de las empresas y productores dedicados a estos productos.

(Mañana: Políticas públicas para mitigar efectos del COVID – 19)

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