23 septiembre, 2021

De rumores y supuestas confidencias que navegan

A mi familia, amistades y a todas las personas que de alguna manera siguen mi trayectoria sociocultural, literaria y de pensamiento político, que me han pedido opinión al resto de lo que trata esta comunicación. Expreso a todos.

Henry A. Petrie

Yo sí doy mi nombre y muestro mi rostro tal como me encuentro, no ando con aspavientos ni subterfugios, menos con pavadas religiosas o fatalistas. No me escondo tras anónimos o lanzaderas de mensajes sin firmas ni fuentes fiables.

Voy al punto exacto: vivo o muerto el dictador Daniel Ortega, está derrotado. Ya lo dije en la coyuntura de abril de 2018. Estratégicamente está derrotado desde entonces. Y bien sabemos por qué razones se sostiene en el poder, aún.

Vivo o muerto el dictador, el imperativo siempre será la lucha por las transformaciones en Nicaragua, cuya primera etapa plantea elecciones libres y ampliamente supervisadas por organismos nacionales e internacionales, el desmontaje inmediato del régimen dictatorial y la aplicación de la justicia sin reservas, para restituir el estado de derecho, como condición primaria para la etapa que sigue.

Respecto a la avalancha de rumores y de informaciones infundadas, mal intencionadas o carentes de credibilidad, acerca del supuesto fallecimiento o gravedad de la salud del dictador, expreso mi opinión en los siguientes puntos:

1

El dictador es un enfermo crónico; su salud, desde hace tiempo ha estado atendida por la medicina cubana, por calidad o seguridad personal. El dictador es un ser humano con tiempo de vida limitado, como todos. A cada quien le llega su hora, le llegó a Hugo Chávez y a Fidel Castro.

Entonces, está claro que Ortega tiene sus días contados, ya por muerte, o por incapacidad para gobernar o porque la justicia lo alcanzará en su momento, como a todos que integran su sistema criminal contra el estado de Nicaragua y los derechos humanos.

2

El presidente dictador desde hace algunos años tiene reducida su capacidad de trabajo. Es natural, que con el avance de la edad se vayan minando paulatinamente sus capacidades.

Lo anterior, fundamenta el actual protagonismo y poder acumulado personal y familiar de la Murillo, que además de controlar el estado, es la propietaria absoluta del actual FSLN. Jamás existió una mujer con tanto poder en Nicaragua, y probablemente en América Latina.

Su ascenso inició en el año 1998, a raíz del caso de Zoilamérica, su hija a quien maldijo y dio la espalda en esa ocasión, no por amor a su hombre, sino al poder que tanto anhelaba.

3

Por supuesto, no es normal que el presidente de un país se ausente de sus funciones públicas, sin comunicación alguna explicando sus razones, por casi un mes.

Por tanto, es natural que la gente comience a preguntar y rumorar; en el caso de sus fieles partidarios a preocuparse de sobremanera.

Su problema de salud es entendible, si es de gravedad la sociedad nicaragüense deberá resolver dicho infortunio. Es totalmente irresponsable imponer el secretismo como política de Estado, en este caso y en todos, como si se jugara demencialmente a la clandestinidad dentro de la institucionalidad (¿democrática?).

4

La pandemia Covid-19. No confiamos en la información oficial, la pérdida de credibilidad en el gobierno está más que manifiesta, por tanto, en todos sus funcionarios. Un segmento mayoritario de la población ha tomado sus propias medidas preventivas; padres de familia del sector educativo, en un gran porcentaje, han desoído a las autoridades en su insistencia de mantener las clases, como si nada ocurriese en el entorno centroamericano y mundial. Por supuesto, algunas empresas han hecho lo suyo también.

El cuido de la salud de los nicaragüenses no se puede seguir viendo desde la óptica de la fe, la superstición y del supuesto funcionamiento del sistema Ministerio de Salud – Comunidad – Familia, es cuestionable si nos damos una vuelta por esos lados. El poder ciudadano y sus gabinetes de salud es un sofisma.

Total, estamos tan expuestos que a ciencia cierta desconocemos cuál es la real situación de Nicaragua en relación con el Covid-19. Somos un pueblo en contacto con el mundo; hemos viajado a países en fecha de contagio propagado, como el señor Osiel Herrera, muy amigo de Camila Ortega, lo que nos da luces de una realidad subterránea, de la que solo después nos daremos cuenta.

5

Pero, ¿qué sucedería si el presidente dictador muere?, pregunta que se deberían hacer sus fieles partidarios desde hace rato. ¿Realmente la Murillo se confirmaría como sucesora natural?

El FSLN ha dependido de un liderazgo mesiánico, profundizado a partir del 2007; ante la desaparición de su líder cuasi religioso, no tengo dudas que este partido sufrirá un proceso de fractura inevitable, por la escasez de liderazgos orgánicos sólidos y representativos nacionales, capaces de articular a su militancia para el desarrollo de procesos políticos internos que lo lleven a una indispensable refundación.

Murillo lo sabe, su liderazgo ha sido impuesto y en los años que lleva de ejercer el poder, no ha sido capaz de construirlo mediante acciones más allá de las correas institucionales del estado. Se verá entonces, enfrentada seriamente por los diversos grupos, movimientos o expresiones organizadas, existentes y que surgirán, reclamando su espacio con líderes también limitados en sus intereses inmediatos.

Porque es una realidad contundente, la camarilla Ortega Murillo convirtió al FSLN en un complejo de mercaderes, corruptos, aduladores, tránsfugas políticos y en una feligresía que aún se creen el cuento de la revolución. Más allá de eso, está un profundo abismo de desactivados, alejados y quienes aún están por circunstancias obligadas o de sobrevivencia.

6

Como consecuencia del punto anterior, una vez desaparecido Ortega, la Murillo no tiene la capacidad ni la fuerza real, para liderar integralmente la reconstrucción de su partido, en el interés de continuar haciendo política en este país y representar a un sandinismo diezmado en sus valores históricos, fanatizado y vacuo de proyecciones estratégicas inteligentes.

Por supuesto, Murillo sin su consorte, aliado y cómplice, estaría en condiciones políticas adversas, con sanciones internacionales en rigor y con acusaciones en su contra por haber ordenado, junto con su marido, el genocidio que no sólo incluye a los jóvenes estudiantes de abril a julio de 2018, sino también los asesinatos perpetrados a campesinos y comunitarios indígenas desde antes  y posterior a la insurrección cívica azul y blanco.

7

En el vaivén de mensajes a través de la red, por un lado, anunciando la muerte del tirano y por otro, considerando la posibilidad o esperanza de que todo se trata de una estrategia de El Carmen y que aparecerá como el gran salvador (Chapulín Colorado), hay una gran verdad:

El dictador es un enfermo crónico que ha tenidos crisis en distintos momentos, dicho antes; si está vivo o muerto no es lo importante, porque él como político revolucionario y honesto murió hace rato, desde antes de abril de 2020. Que aparezca después de Semana Santa como salvador (¿de qué?), no dejaría de ser parte de la demencia que ha caracterizado a este gobierno, dizque pueblo presidente, dirigido a su feligresía o tontos útiles.

Vivo o muerto el dictador, no tiene honor ni gloria en su triste término. Salvador de qué, cuando lo suyo ha sido el embuste y la satrapía.

8

Vivo o muerto el dictador, la oposición política en sus diversas expresiones, debería fortalecerse sin demoras ni distracciones en sus mecanismos de coordinación, organización y comunicación. (Asunto en el que sigo insistiendo en mis posiciones como ciudadano, porque el pantano aún no se ha atravesado).

La farándula es para bufones y charlatanes, no para políticos serios y responsables. Una cosa es comunicación y otra, burdas actuaciones de imagen.

La lucha se hace de manera integral y desde todos los frentes posibles; los espacios deberían estar abiertos al compromiso de acabar con la dictadura y continuar con las acciones consecuentes, sin exclusiones ni paranoia.

La autoridad y la imagen política se gana con autenticidad y criterio propio, con trabajo en el territorio, organizando, impulsando, empleándose a fondo y dejando al margen excusas “rosas” que solo los pone en el ridículo. Para ser líder, hay que tragar miedos, dejar a un lado privilegios y comodidades, lanzarse al charco a pesar de las consecuencias.

La lucha que está latente en Nicaragua no es plástica ni rosa. Vivo o muerto el dictador, la represión continuará igual o peor, porque al final de todo, el cadáver que está apestando es el sistema político establecido, donde ya resulta absurdo continuar hablando de democracia de manera hueca o recetaria.

Habrá que joderse para construir un verdadero régimen democrático que funcione y perdure, que se actualice y renueve con todas las garantías posible, para que la corrupción general sea combatida y erradicada, que ponga muro al totalitarismo y a toda pretensión dictatorial, entre otros asuntos.

Y todo esto requerirá de nuevos paradigmas educativos y culturales, a partir de nuestra historia, realidad y experiencia como nación nicaragüense.

Vivo o muerto el tirano, nada cambiará si la lucha por la transformación sistémica nacional, no hace honor al sacrificio ya brindado por el pueblo en general; por los campesinos, indígenas y los estudiantes, en particular.

Vivo o muerto el dictador, hay que derrocarlo.

Managua, 5 de abril de 2020.

Henry Petrie

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8 comentario en “De rumores y supuestas confidencias que navegan

    1. H. Estrada, saludo. Creo que usted no está bien informado acerca de mí. Sin embargo, le agradezco el fondo positivo de su comentario.

  1. Muy buen analisis, fluido , bien articulado,sustentado y bien concluido……Yo Concluyo haber entendido, que no necesitamos el cadaver de Ortega para seguir reclamando la muerte de su sistema. Personalmente, no me alegrarra su muerte ni me alegraria saber que ya esta muerto, me daria tristeza ver que con la muerte escapa a la justicia. Dentro del contexto post-mortem, la nina chayito no podra lidear con los sobrevivientes de Ortega y Monaca Lau no estara en posicion de garantizarle nada, ella no solo ha sembrado muerte, sino,tambien odios,vendetas y rencores…En politica, algunas veces los espacis se cierran cuando se abren las heridas…ojala no suceda como la muerte de Stalin, que casi se pudre porque todos tenian miedo de declararla y lo mantuvieron en secreto mientras se arreglaba la “”Sucesion”” y ya sabemos como actuan los estalinistas.

    1. Saludos, Germán González. Tu comentario es atinado. Existen personas que creen que con una eventual muerte del dictador Ortega, ya está solucionada la lucha. Esto es equivalente a la creencia de vida eterna en la feligresía orteguista respecto a su caudillo. Ambas posiciones están erradas, desde mi punto de vista. Los primeros no están claros de lo que realmente adversan y los segundos, se pierden en un fanatismo que los puede llevar al suicidio histórico y político. Abrazo.

  2. Este artículo lo considero un comentario histórico y no político. Es una narrativa de una realidad, con costo de vida y libertad. Cosa que se consideraba resuelta en nuestra amada patria. La sangre derramada será honrada, como lo amerita delante Dios y los hombres.

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